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martes 23 de julio, 2019

Ahora: se negó a declarar el presunto violador serial de Ituzaingó y la justicia dispuso que siga detenido

El hombre acusado de ser el abusador de la máscara, que atacó al menos a una de sus víctimas con una media de nylon en la cabeza, rechazó prestar testimonio ante la fiscal que investiga los hechos que se le imputan.

Violador serial de Ituzaingó
El vehículo en el que atacaba el violador serial de Ituzaingó

El remisero detenido el sábado como el presunto “violador de la máscara” que capturaba chicas en el barrio porteño de Villa Devoto para llevarlas en auto hasta una casa en que alquilaba en Ituzaingó, abusar de ellas y luego trasladarlas de vuelta a Capital Federal, se negó hoy a declarar ante el juez de la causa y permanecerá detenido, informaron fuentes judiciales.

Se trata de un remisero de 61 años con antecedentes penales que había salido de la cárcel a principios de año. Fue detenido el sábado en un domicilio de la calle Ayolas al 2700 por Policía de la Ciudad tras una investigación realizada por la fiscal Cristina Caamaño. Hay al menos una víctima confirmada y dos que escaparon.

José Luis Lombardi había salido de una cárcel federal en enero de este año luego de pasar al menos dos años preso; registros comerciales hablan de trabajo carcelario en blanco y aportes pagos por el Servicio Penitenciario Federal. Cayó en un pequeño monoambiente, una casa con frente de reja donde se había mudado recientemente. Allí atacó al menos a una de sus víctimas, que se investiga si fueron siete en total. Los pesquisas también allanaron la agencia ubicada a 15 cuadras de su casa en búsqueda de los registros de los viajes realizados por el acusado en los últimos meses.

En febrero de este año ocurrió el caso que hizo caer al violador. Una joven de de 23 años esperaba el colectivo 107 en la esquina de Beiró y Bermúdez, en Villa Devoto, para volver a su casa, sin nadie alrededor. La joven vio llegar a un Renault Clío bordó claramente maltrecho, con abolladuras en la carrocería, y partes sin pintar. El vehículo puede apreciarse en la foto que ilustra ésta nota.

Un hombre solo conducía el coche. La mujer no pudo ver su cara: el chofer llevaba una media de nylon en la cabeza. También portaba un arma de fuego. Mientras le apuntaba, el hombre le indicó a la chica que suba. Le calzó a la joven unos lentes oscuros; eran anteojos para soldadura. El Clío arrancó: el arma nunca dejó de estar en la cabeza de la joven, virtualmente ciega.

Semanas después de supuestamente atacar a A., el presunto violador volvió a la parada de Beiró y Bermúdez para intentar raptar a una chica, luego a otra, siempre a bordo del mismo auto viejo. Ahí no llevaba su media de nylon en la cabeza porque ambas pudieron verle la cara.

La primera joven a la que intentó llevarse lo vio llegar. Asustada, corrió y llamó a un amigo. La segunda, gritó. Había testigos esta vez. Lombardi huyó, pero un hombre en la parada anotar la patente de su Clío. El auto fue encontrado por la Policía de la Ciudad en una concesionaria de la zona oeste: el atacante lo había dejado allí, para cambiarlo por un Ford Focus. Esos rastros siguió la fiscal y logró apresarlo el sábado.

Ahora, restan medidas de prueba como rondas de reconocimiento de las denunciantes para avanzar con la investigación.