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martes 23 de julio, 2019

Basta de amenazas: el grito de la comunidad educativa que hoy sale a la calle para pedir que se termine con esta locura

Primer Plano On Line entrevistó a Carolina, mamá de dos niños que asisten al colegio Eucarístico de Haedo, que en pocos días recibió cuatro llamadas intimidatorias y tuvo que evacuar el edificio.

Amenazas de bomba en escuelas
Mamás y papás del Colegio Eucarístico se pusieron al frente de la movida para que se terminen las amenazas de bomba en escuelas

“Se nos ocurrió a un grupo de padres juntarnos para que vuelva todo a la normalidad y que se terminen las amenazas”. Carolina luce tranquila, su voz así lo denota. Es que, lamentablemente, el ejercicio de correr para retirar a sus hijos de 10 y 5 años del colegio Eucarístico de Haedo ya se hizo casi como algo cotidiano.

El viernes 29 de septiembre le tocó vivir en primera persona la desesperación. Tuvo que salir corriendo rumbo al establecimiento educativo cuando le avisaron que había una amenaza de bomba. Los hechos se reiteraron jueves y viernes de la semana que pasó y ayer martes otra vez. Cuatro en tan sólo 10 días. Demasiado como para que la organización familiar no se trastoque. Y que el ritmo cardíaco no se acelere a niveles insospechados.

Por ese motivo, la comunidad educativa de esa escuela armó una convocatoria para ésta tarde, a las 18, en la esquina de Estrada y Rivadavia, bajo el lema “para que nos escuchen decir basta de amenazas de bomba en los colegios”. Aclaran, en la movida, que no pertenecen a ningún partido político sino que son “padres preocupados por la seguridad de nuestros hijos”.

EL TESTIMONIO DE UNA MAMÁ ANTE LAS AMENAZAS DE BOMBA EN ESCUELAS

 

La secuencia se va convirtiendo cada día un poquito en más dramática. Según narró Carolina, a sus hijos y al resto del alumnado del Eucarístico en las primeras llamadas intimidatorias los evacuaban al colegio Adveniam, que está justo enfrente, pero como después esa escuela también recibía amenazas, fueron trasladados al club Ateneo, que tiene salida por ese establecimiento. Pero ayer directamente los chicos quedaron en la calle al cuidado del personal docente y directivos hasta que los padres los pudieran retirar. Papás y mamás ya están organizados en grupos para llevarse a los estudiantes en la medida en que cada uno de ellos pueda acercarse primer a buscarlos.

“Cuando llegan a casa mis hijos vienen alterados y cuentan lo que vivieron. No tanto el más chiquito, que lo vive como algo lúdico digamos, pero la nena más grande se angustia porque se da cuenta de la situación. Y te dicen ‘pensé que no venías’, o te reclaman porque tardaste. Preguntan y uno no sabe bien qué decirles, porque no sabemos cuál es el origen de todo esto”, detalló Carolina.

En el colegio Eucarístico, las autoridades les explicaron a los estudiantes del secundario que esto no se trataba de un chiste sino de un delito, y a los padres de primario les enviaron una nota explicando cómo proceden en caso de evacuación y cuál es el protocolo vigente que deben aplicar.

Para la movida de ésta tarde convocaron a participar a través de folletos y de las redes sociales a todos los vecinos que quieran sumarse al grito para frenar esta locura. “Muchos somos más que un reclamo: somos un pueblo”, coinciden.

Basta de amenazas