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viernes 18 de octubre, 2019

Recurso de apelación y nulidad del fallo que habilitó el aeropuerto, el camino que toman ahora los vecinos

Ayer volvieron a manifestarse habitantes de El Palomar, Ciudad Jardín y Hurlingham para rechazar la decisión judicial de dar vía libre al inicio de los vuelos desde la base aérea. Miembros del colegio Emaus fueron parte de la marcha.

Vecinos contra Flybondi
Una nueva manifestación vecinal a las puertas de la base aérea mezcló bronca e impotencia entre los vecinos

Un importante número de vecinos de los distritos que se ven afectados en forma directa por la actividad aerocomercial que se iniciará la semana próxima volvió a manifestarse en las puertas de la Base Aérea de El Palomar. El reclamo es idéntico al expresado semanas atrás, cuando comenzó la resistencia contra el emprendimiento: no al aeropuerto trucho ni a la destrucción de un sitio protegido por Ley de la Memoria.

Habitantes de Hurlingham, Morón y Tres de Febrero, que consideran que verán afectada su calidad de vida por el incremento que tendrán aterrizajes y despegues desde ese lugar marcharon desde diferentes puntos hasta la puerta de la base.

Llegados al lugar se sumaron a la cabecera de la protesta Nora Cortiñas, titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Gustavo Vera, legislador porteño, referente de la Fundación La Alameda y amigo personal del Papa Francisco; Iris de Avellaneda, una reconocida luchadora por los Derechos Humanos y madre de una de las víctimas de los conocidos como vuelos de la muerte, que salían desde ese aeródromo militar en la última dictadura; y Zoraira Martínez, sobreviviente del centro clandestino que funcionó en esa dependencia.

Otra particularidad que tuvo la manifestación fue las diversas entidades que decidieron mostrar públicamente su descontento con el aeropuerto. Entre ellos, alumnos y personal docente del colegio Emaus, establecimiento que se encuentra ubicado a menos de quinientos metros de lo que será la estación aeroportuaria.

Vecinos contra Flybondi

Quien tomó la palabra fue el abogado Lucas Marisi, principal promotor del amparo ambiental en contra del emprendimiento aerocomercial. En su discurso con un megáfono en mano, el letrado cuestionó que la jueza Forns haya dejado el estudio de impacto ambiental en manos de la empresa Aeropuertos Argentina 2000, que es la responsable de realizar las obras en el lugar y que, según Marisi, lleva invertidos hasta el momento unos cien millones de pesos.

Después criticó también que el análisis de las mediciones de ruido debería ser autorizado por el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), que también es un apéndice del Poder Ejecutivo. Es por eso que la magistrada dio curso al inicio de hasta tres vuelos diarios (tres despegues y tres aterrizajes, un total de 77 vuelos al mes) desde la estación aerocomercial.

Luego de las manifestaciones de rigor, con insultos a la decisión judicial y la bronca por el avance de las obras, decidieron que hoy, viernes 2 de febrero las 11, se van a presentar nuevamente ante el juzgado de San Martín para hacer una nueva presentación judicial que logre parar las obras en el aeropuerto y la posibilidad de que se concrete el primer vuelo de Flybondi el día 9 de febrero. La estrategia es avanzar con un recurso de apelación y nulidad por el que esperan que les conceda lo que se llama un efecto suspensivo y deje en suspenso hasta la cámara intervenga el levantamiento de la cautelar.