sábado 23 de junio, 2018

UPD: una noche de vigilia y alcohol para arrancar el último año de la escuela secundaria

El Último Primer Día se implementa desde hace algún tiempo entre alumnos bonaerenses que llegan al sexto año del ciclo secundario. Pasan la noche anterior al primer día de clases en la casa de alguno de los compañeros del curso escuchando música, bailando y bebiendo hasta la mañana del lunes.

Fin de fiesta: en Santa Rosa y Sarmiento culminan los festejos, antes de que los chicos se dirijan a sus escuelas para encarar la jornada de clases.

El UPD –popularizado por sus siglas que refieren al Último Primer Día- llegó para quedarse. Los adolescentes esperan ese día como un gran evento, y los padres avalan esta curiosa modalidad de celebrar la llegada al último año de la secundaria.

Una vez consensuado el domicilio donde tendrá lugar la juntada, los chicos y chicas irán llegando cerca de la medianoche del domingo, víspera del inicio de clases, con alguna bebida en sus mochilas: cerveza, Fernet, Campari, vodka o alguna otra de una vasta variedad para degustar entre todos los asistentes a lo largo de la noche. Llevar comida no es una condición: puede haber como escasear, no es el punto.

A la mañana siguiente, cuando el reloj marque las 6 a.m. aproximadamente, los jóvenes iniciarán el peregrinar hacia un punto de encuentro prefijado donde confluyen los alumnos de distintas escuelas de la zona. En la región oeste, el epicentro es año a año la esquina de Sarmiento y Santa Rosa donde funcionan el local de comidas rápidas Mc Donald´s y la pizzería Kentucky. Hasta allí llegan cientos de alumnos de colegios de Castelar, Morón e Ituzaingó para ponerle el broche de oro al UPD con bengalas, cohetes, papel picado, espuma, silbatos, banderas y cualquier otro elemento que acompañe el momento de alegría extrema que a estas alturas puede exceder el comportamiento esperable para un lunes a primera hora de la mañana. Te mostramos el video de lo ocurrido hoy:

Curiosa y afortunadamente, este año fue notoria la presencia de padres acompañando la llegada de los egresados de sexto que se acercaron al fin de fiesta en la neurálgica esquina de Castelar. Todo transcurrió en paz y el lugar quedó regado de papeles y botellas de gaseosa pero nada más que eso. A esa altura del festejo no se vieron vestigios de bebidas alcohólicas en el lugar. Evidentemente la hora de “tomar” finalizó en las casas donde transcurrieron la noche.

Allí presente, advertidos de la movida que ya tiene fecha y hora establecida entre los adolescentes, esperaban los móviles y el personal de la Policía Local y del área de Seguridad Ciudadana del Municipio de Morón que afortunadamente tuvieron una mañana tranquila, sin tener que participar de ningún tipo de disturbio. Una vez dado por culminado el evento convocante, los alumnos se dirigieron a sus escuelas para encarar normalmente la jornada escolar. Antes de ingresar, debieron afrontar la prueba del alcohol a cargo de preceptores o autoridades del establecimiento; pero ese ya es otro capítulo de la historia.

Ahora queda esperar la próxima convocatoria que se dará en tan sólo cuatro días: será para celebrar el UPV (Último Primer Viernes). A esta altura no hace falta explicar demasiado de qué se trata. Una vez finalizada la jornada escolar, al mediodía,  será el momento de festejar la dicha de haber culminado la semana y una vez más los adolescentes confluirán en “Mc”.  Ese festejo, por el horario en que ocurre suele ser mucho más multitudinario que el UPD; ya se verá cómo transcurre en esta ocasión.