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jueves 23 de mayo, 2019

El durísimo mensaje del arzobispo de Buenos Aires contra el gobierno y “la indiferencia y el egoísmo de los ricos”

El cardenal Mario Poli fue “moderado”, según la interpretación que realizó el Gobierno cuando, en rigor, se trató de un discurso con frases contundentes y lapidarias en contra de la política económica.

Tedeum 25 de Mayo
El presidente Mauricio Macri llegó puntual a escuchar la homilía del cardenal Mario Poli

En tiempos de posverdad, en donde los hechos objetivos tienen menor influencia en definir la opinión pública que aquellos que apelan a la emoción y a las creencias personales, el discurso del cardenal Mario Poli ayer en la Catedral Metropolitana fue “moderado” según la interpretación del Gobierno Nacional en la voz de su jefe de Gabinete, Marcos Peña.

“La indiferencia y el egoísmo de los ricos frente a la miseria de los pobres no pasan inadvertidos a los ojos de Dios, que sí se acuerda de los pobres y no olvida su clamor”, dijo el arzobispo, al replicar un salmo y citar varias veces al Papa Francisco. ¿Por qué habrá elegido el religioso esa frase? Lo escuchaba atentamente el presidente Mauricio Macri.

“El discurso incluso tuvo un tono tranquilo, hasta fraternal”, remarcó una alta fuente de la Jefatura de Gabinete que suele oficiar de nexo con la Iglesia católica. ¿Fraternal? ¿Qué tiene de amigable la frase anteriormente citada en un contexto en donde el Gobierno decidió retornar al Fondo Monetario Internacional (FMI), que reclama mayor ajuste que recaerá, indudablemente, sobre la población menos favorecida?

El término posverdad fue incluido recientemente en el Diccionario de la Real Academia Española. Es definido como una “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. Es decir, no existen más los hechos sino la interpretación que se haga de ellos.

Poli encaminó su homilía a partir del relato evangélico basado en la figura de Zaqueo, aquel cobrador de impuestos que ejercía “un oficio despreciable” y se esforzaba por ver a Jesús. Un pasaje que le permitió reflexionar sobre la tensión económica que repercute hoy en la sociedad. El discurso de la iglesia, y más para fechas emblemáticas como la de ayer, nunca es casual, fortuito e improvisado. Siempre conlleva un mensaje. Y un destinatario.

Tedeum 25 de Mayo

“Este pueblo que todo lo toleró sin perder la esperanza de un mañana mejor, confiando en una justicia distributiva largamente anhelada”, graficó el arzobispo. Y siguió: “en la historia no dominan las fuerzas económicas, sino las espirituales”. Cualquier alusión a las experiencias del pasado entre Argentina y el FMI no fueron coincidencia.

“De no ser así, nos costará mucho explicar cómo, durante más de 200 años, nuestro pueblo atravesó con paciencia y virtud laboriosa los momentos oscuros: viviendo, conviviendo y no pocas veces sobreviviendo a sostenidos períodos de confusión, a la carencia de medios básicos y al flagelo de la desocupación, dando lugar a los inhumanos y humillantes rostros de la indigencia”, finalizó el religioso.