sábado 23 de junio, 2018

Arranca una semana histórica: el Congreso debate el proyecto para legalizar el aborto y el resultado es una incógnita

El próximo miércoles, la Cámara de Diputados dará tratamiento al proyecto que divide tangencialmente tanto al bloque oficial como a los opositores. Las presiones de la Iglesia contradicciones en los legisladores.

Diputados en el Congreso de la Nación. 18.12.2017Foto Maxi Failla
La Cámara de Diputados tendrá esta semana un debate histórico sobre el aborto

Cuando faltan tres días para una sesión histórica en la Cámara de Diputados, el rechazo a la legalización del aborto le saca una leve ventaja de 10 votos al respaldo al proyecto, pero la definición sigue en manos de 30 legisladores que se mantienen indecisos o que prolongaron el misterio y no dieron a conocer aún su postura. No es menor el poroteo: para que la iniciativa prospere y pueda llegar a convertirse en ley debe sortear con éxito el debate del miércoles próximo para poder llegar al Senado. Si no, se caerá y no habrá ley en 2018.

Hasta el momento, 117 diputados fijaron postura en contra de la iniciativa, 107 lo hicieron a favor, uno anticipó que se abstendrá (el radical de Santa Fe Hugo Maruccci) y 30 se mantienen indefinidos. Hay declaraciones periodísticas de un puñado de indecisos que hablaron del tema y sugieren que están a favor del proyecto; también trascendió que otros que no hablaron podrían votar en contra, y hay versiones cruzadas sobre gran parte del resto, por lo que el final se mantiene abierto. En un clima tenso y ante denuncias de fuertes presiones, sobre todo de la Iglesia, la cantidad de ausencias será otro factor determinante.

Los últimos días estuvieron marcados por la discusión interna en el oficialismo, el espacio con el mayor número de indecisos. Son 11, sin contar al presidente de la cámara, Emilio Monzó, que si bien no fijó postura, solo votará en caso de empate. El presidente del interbloque, Negri, fue uno de los que hicieron un guiño a favor del proyecto. “La criminalización del aborto ha fracasado”, dijo el miércoles, en un encuentro con periodistas. Otro que es contado como voto a favor por los promotores del proyecto es Garretón, que declaró: “Escuché argumentos más sólidos a favor de la despenalización del aborto que en contra”. En Cambiemos hay, de todos modos, una clara mayoría que rechaza la iniciativa: son 65, contra 30 a favor.

Aunque con menos intensidad la batalla por los indecisos se reproduce en las principales bancadas de la oposición. Argentina Federal tiene 8, entre los cuales la mayoría tiene una tendencia al rechazo del proyecto. Entre los que ya fijaron posición, hay 18 en contra y 7 a favor. El FPV es el único bloque de los grandes con una mayoría a favor de la reforma: son 51 a favor, 8 en contra y 6 indecisos. Entre ellos, podría haber una tendencia a favor. El interbloque Frente Renovador-UNA tiene 13 votos en contra, 5 a favor y tres indecisos.

El dictamen final -que se formalizará pasado mañana en la última reunión de comisión- es un texto más moderado, con el propósito de construir una mayoría, pero mantiene el eje medular de la iniciativa: el reconocimiento del derecho de toda mujer o persona gestante de practicarse un aborto hasta la semana 14 de gestación. Además, el dictamen establece que, fuera de este plazo, la mujer podrá interrumpir su embarazo en caso de violación; si estuviera en riesgo la vida o la salud de la mujer, y si se diagnosticara la inviabilidad de la vida extrauterina del feto. Así, se modificó el artículo original, que habilitaba el aborto en caso de “malformaciones fetales graves”, lo que generó un fuerte rechazo de asociaciones en torno a la problemática del síndrome de Down.

También se modificó el artículo que habilitaba a las menores de 16 años a practicarse un aborto sin la autorización de sus padres; el dictamen remite a lo dispuesto en el Código Civil y Comercial, que dispone que ante tratamientos invasivos -y el aborto lo es- los jóvenes de entre 13 y 16 años deben tener el consentimiento de sus progenitores. A pedido de varios legisladores, se incluyó en el texto la objeción de conciencia, la cual exime a los profesionales de la salud contrarios al aborto de realizar esta práctica.

LAS CONTRADICCIONES DE BERNI

Si bien no vota el proyecto, porque es senador provincial y la ley en debate es de fondo, por lo tanto la trata el Congreso Nacional, el ex secretario de Seguridad Sergio Berni es un fiel exponente de la contradicción que provoca la iniciativa en la sociedad. Una grieta que parece insalvable, porque se trata de una discusión que atraviesa ideología, religión, ciencia y hasta convicciones políticas. “Como cristiano todos pensamos que aquel que da la vida es el único que la puede quitar, y además toda vida siempre es bienvenida”, reflexionó el dirigente kirchnerista en conversación con Adrián Noriega en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano.

Sin embargo, pese al condicionante religioso, su postura es a favor del aborto seguro, legal y gratuito. Es que Berni reconoció que pesan más sus 30 años de médico, en donde pasó horas al lado de mujeres que él sabía “iban a morirse por el síndrome de coagulación intravascular diseminada, que es la consecuencia de la infección que se produce cuando una mujer se hace un aborto clandestino”, y su profesión de abogado, que es la que le hace desbalancear al balanza a favor del aborto legal, porque es una ley que no viene a quitar derechos a nadie sino a otorgárselo a quienes sientan la necesidad de practicarlo.

 

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