martes 16 de octubre, 2018

Típico de asesino: en la primera jornada del juicio por el doble crimen, Borile dijo que no recuerda nada

El ex policía que mató a su ex mujer y al escribano Néstor Rombolá declaró en el comienzo de las audiencias a cargo del Tribunal Oral Criminal 1 de Morón. Como la prueba es contundente, no descartan que luego del testimonio de testigos en la jornada de hoy se dé por concluido el debate y sólo reste la sentencia.

Juicio contra Ángel Borile
Borile, días antes del doble crimen y cuando fue detenido en Paraguay tras cinco meses prófugo

Es altamente probable que la jornada de hoy miércoles sea la última del juicio contra el ex sargento de la Policía Bonaerense Ángel Borile, el sanguinario asesino que el 4 de diciembre de 2014 mató a su ex mujer Ivana Valeria Gómez (39) y al escribano Néstor Darío Rombolá (48) en Ituzaingó.

Es que, según pudo saber Primer Plano Online, la prueba recolectada y los testimonios de quienes presenciaron los hechos “son contundentes” y no dejan lugar a dudas en cuanto a lo ocurrido. Ayer lunes, en la primera audiencia, Borile estuvo presente y se retiró de la sala al momento que se proyectaban los videos de las cámaras de seguridad, tanto de la vía pública como la ubicada dentro de la escribanía, imágenes que evidencian la violenta jornada vivida hace casi 4 años.

El tribunal integrado por los jueces Juan Carlos Uboldi, Mariana Maldonado y Claudio Chaminade invitó a los presentes en la sala a retirarse, si lo consideraban necesario, para no herir la sensibilidad de los familiares de las víctimas. Y así pasó: allegados de los fallecidos salieron a los pasillos y regresaron cuando finalizó esa etapa.

El primero en declarar ante los magistrados fue el único acusado que tiene la causa. Borile, que cuenta con un defensor público (el abogado Carlos Miceli), alegó que, en el momento de ingresar a la escribanía, su ex mujer lo insultó y que él reaccionó violentamente por ese insulto. Las imágenes de las cámaras muestran cómo la golpea salvajemente en las puertas del lugar. “Después de eso no recuerdo nada más”, le dijo al tribunal, sin ponerse colorado. La versión se cae por sí sola: estuvo cinco meses prófugo en Paraguay y hasta había cambiado su fisonomía. Por eso es prácticamente imposible que se avale la idea de que actuó bajo emoción violenta.

También ayer brindaron su testimonio los empleados de la escribanía, y efectivos policiales que eran compañeros de Borile al momento del doble crimen (era miembro del comando de patrullas en Ituzaingó). Los fiscales del juicio, Paula Hondeville y Hernán Moyano, sostienen que la defensa aspira a un cambio de carátula, pero también están convencidos que la instrucción arrojó resultados que no dejan dudas sobre la autoría y el móvil del doble crimen. Los hijos del escribano se presentaron como particulares damnificados en la causa, y tienen como abogado al experimentado Luis Rappazzo.

Según la reconstrucción que pudieron realizar los peritos, el asesinato de ambos fue en el interior de la escribanía. Borile primero le disparó a Rombolá y luego a Ivana. El escribano, aún con los disparos en su cuerpo, intentó detener al agresor, cosa que no pudo hacer y cayó muerto en la vereda. EN la jornada de hoy miércoles se espera la declaración de los peritos intervinientes y de Melina Gómez, la hija de la mujer asesinada.