jueves 19 de julio, 2018

Morón-El desesperado reclamo de la familia de un combatiente caído en Malvinas: “nos están profanando la tumba”

La placa que acompañó durante 26 años los restos de José Antonio Reyes Lobos con la leyenda “soldado argentino sólo conocido por Dios” fue entregada sin consentimiento de sus seres queridos.

Familia Reyes Lobos
Blasa (de rodillas) y María Lobos, hermana y mamá del soldado José Antonio Reyes Lobos al momento de poner el nombre en la lápida en el cementerio de Darwin

Las placas que acompañaron los restos de muchos soldados que murieron en Malvinas durante la guerra de 1982 tenían sobre sí escrita la leyenda “soldado argentino sólo conocido por Dios”. De esa forma, durante años, familiares de los caídos en aquel conflicto bélico llevaron flores a modo de homenaje hasta que, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, sus restos pudieron ser identificados. Y esas lápidas cambiaron por el nombre y apellido de los héroes que dieron su vida por la patria.

Soldado argentino sólo conocido por Díos

Pero ahora surgió un inesperado conflicto entre los propios familiares de los ex combatientes que puede convertirse en un verdadero escándalo, si es que esas placas no son entregadas a los allegados de los fallecidos. A punto tal que María Reyes Lobos, hermana de José Antonio, salió a reclamar por redes sociales que le devuelvan ese símbolo que sirvió de compañía de los restos de hermano, que es algo mucho más que una fracción de mármol.

“Durante 26 años José estuvo acompañado por esa placa, y en 2012 la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que se iba a proceder a la identificación de los restos. Mi hermano fue uno de los 121 que recuperó su identidad en base a las muestras de ADN que nos tomaron a nosotros”, rememoró María ante Primer Plano Online. “El Estado le devolvió su nombre y apellido a mi hermano, y ahora la comisión de Familiares de Caídos se arroga el derecho de quedarse con esas lápidas y entregarlas a donde ellos quieran. Nosotros las queremos en nuestro poder, porque sentimos que nos están profanando su tumba”, agregó.

En medio del reclamo, la familia Reyes Lobos se reunió con Teresa Anchorena, presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, quien les reconoció que las placas son de las familias y que, si alguien se tomó la atribución de repartirlas, deberán ser devueltas. “Están vapuleando la memoria de los caídos”, cerró María, que se erigió en vocera de su madre y hermanos para presentar públicamente la queja.

José Antonio Reyes Lobos era el mayor de cinco hermanos, todos de Castelar sur, en el barrio San Juan. Estaba por quedar cesante del Servicio Militar, pero le retrasaron la baja para mandarlo a Malvinas. Había nacido en Capital Federal en octubre de 1960, aunque siempre vivió en Morón. En las islas su tarea fue defender la capital. Su madre María Antonieta y su hermana María Cecilia sintieron exactamente lo mismo cuando se enteraron que José se iba a la guerra: “No vuelve nunca más”. Su madre fue a Malvinas cuatro veces. Dos de los hermanos de José viajaron hace una semana a dejar una flor en la tumba.

José Antonio Reyes Lobos

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