sábado 17 de noviembre, 2018

La Ley Justina empieza a dar resultados concretos: la conmovedora historia luego del primer trasplante cruzado

Un matrimonio de Moreno y dos hermanos de El Talar de Pacheco se unieron para protagonizar dos operaciones simultáneas e intercambiar sus riñones. El nuevo marco legal lo hizo posible.

Trasplante cruzado
Se realizó con éxito en Argentina el primer trasplante renal cruzado tras la ley Justina

Tomás y Lorena son marido y mujer y viven en Moreno. Guillermo y Vanesa son hermanos y residen en El Talar. Los separan unos cuarenta kilómetros de distancia, pero los une una cicatriz que llevarán por siempre los cuatro en el mismo lugar. Y es que los cuatro son parte de una historia que días atrás conmovió al país: protagonizaron el primer trasplante renal cruzado en Argentina luego de la aprobación de la ley Justina, que hoy permite la realización de este tipo de práctica sin autorización judicial.

El trasplante renal cruzado es un procedimiento que consiste en un intercambio de donantes. Esto ocurre cuando un donante y un receptor son incompatibles y entonces pueden intercambiar sus riñones con otra pareja donante-receptor en una situación similar a la suya. En este caso, los receptores fueron Tomás y Guillermo. La mujer de Tomás donó su riñón a Guillermo y la hermana de este último a Tomás. Las cirugías se llevaron a cabo en forma simultánea el 31 de julio pasado en la Fundación Favaloro y los cuatro fueron dados de alta una semana atrás. La historia fue revelada por Clarín.

“Nunca lo dudé, cuando en junio del año pasado me dijeron que mi hermano estaba enfermo y necesitaba un riñón, me ofrecí. Ahí me hicieron los estudios y me explicaron que yo no podía donárselo, pero que sí podía ingresar en una lista de espera hasta que apareciera una pareja en las mismas condiciones y que fueran compatibles”, cuenta Vanesa, secretaria de un centro médico. A su lado Lorena -ama de casa- asiente, para ellos la espera fue más larga: “Estábamos desde 2015 en la lista. Cuando nos llamaron para anunciarnos que había alguien con los que podíamos coincidir fue muy emocionante”.

“La ley Justina nos salvó y espero que todos puedan entender que donar salva vidas”, dicen los hombres beneficiados por la intervención. La norma que permitió el procedimiento es la inspirada en Justina Lo Cane, la nena de 12 años que murió en noviembre pasado en la Fundación Favaloro mientras aguardaba un trasplante de corazón. Además de reconocer la práctica de trasplantes cruzados, el nuevo marco legal establece que todos los habitantes del país mayores de 18 años son donantes de órganos, salvo que expresen su decisión contraria.