lunes 24 de septiembre, 2018

Los secretos de la Universidad de La Matanza, la entidad con mayor nivel de terminalidad educativa en todo el país

Recientemente nominada al Premio Konex como una de las instituciones destacadas de la década, la casa de estudios avanza en su plan de crecimiento e inserción territorial más allá de la dura coyuntura económica. El rector Daniel Martínez explicó las claves. La imperdible anécdota con el recordado médico René Favaloro.

UNLaM
El rector Daniel Martínez y el diploma de nominación a la UNLaM como una de las instituciones destacadas de la pasada década en Argentina

La educación superior no sólo tiene una función formativa. También es un factor de cambio, desarrollo y movilidad social ascendente. Desde su creación, en 1989, la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) se convirtió en un actor central de las comunidades más postergadas del conurbano profundo, y recibe desde su primer año lectivo, en 1991, a miles de jóvenes que son primera generación de universitarios de sus familias.

Por su crecimiento exponencial, recientemente acaba de ser nominada para el Premio Konex, el prestigioso galardón que destaca la tarea de las principales instituciones de todo el país. No es casual la designación: se trata de la casa de altos estudios de mayor eficiencia en la Argentina, con un 55 por ciento de graduados por cada 100 ingresantes, más del doble del 25 por ciento promedio en el resto de las universidades.

El rector de la UNLaM, Daniel Martínez, participó de la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano y, en diálogo con Adrián Noriega, repasó los principales aspectos de una administración que colocó a la entidad académica entre las mejores de Latinoamérica.

LAS PRINCIPALES DEFINICIONES DEL RECTOR DE LA UNLAM:

-“En Europa consideran que una universidad está bien administrada cuando tiene un empleado no docente cada 100 estudiantes. Nosotros tenemos uno cada 88 alumnos. No hay ninguna universidad en la Argentina que pueda mejorar este indicador”

-“Otro dato a analizar es cuántos estudiantes hay en relación a los profesores. Tenemos un profesor cada 25 alumnos. Hay otras universidades que tienen un docente por cada 5 estudiantes. Todo ese dinero que ahorramos al no generar de la universidad un ministerio se puede invertir en obras”.

-“Siempre la plata para educación es poca, pero también tenemos que preocuparnos en administrarla bien”

-“Cuando se analiza la composición educativa, geográfica, económica de toda Latinoamérica, siempre Argentina está por encima del resto de los países porque tiene buenas universidades. Aunque a veces no tiene la mejor tasa de graduación, el hecho de que muchas personas tengan historia universitaria y no hayan terminado hace que la formación educativa sea superior a lo que es terminar la secundaria”

-“No creo que haya muchas universidades en la Argentina. Brasil tiene más por estudiante que nosotros”

-“Se dice que la universidad pública tiene pocos egresados y es cierto, se gradúa el 25 por ciento. En la privada se gradúan un poco más, el 35 por ciento. Pero en nuestra universidad se recibe el 55 por ciento de los alumnos”

LA ANÉCDOTA IMPERDIBLE CON FAVALORO

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Los 55 mil alumnos que la Universidad de La Matanza tiene en la actualidad la convierten en la segunda en matrícula de la provincia de Buenos Aires después de la de La Plata. Naturalmente, en el comienzo de la aventura académica no era esa la cantidad de alumnos que acudían a esas aulas para buscar formación. Por eso, recordar que entre el plantel docente hubo un hombre que marcó un antes y un después en la historia de la medicina universal no es un dato menor. Y mucho menos es menor el motivo por el cual iba a esa institución a compartir sus conocimientos.

“El doctor René Favaloro venía a nuestra universidad porque eso le recordaba a su época de médico rural”, comenzó recordando el rector Daniel Martínez. Y siguió: “cuando arrancamos, allá por los ’90, teníamos muchas carencias, pero también expectativas e ilusiones. El doctor Favaloro sabía de dónde venían los chicos, que eran lugares difíciles, porque el 90 por ciento no tenía, ni tiene actualmente, antecedentes en la familia con título universitario”, describió.

Y cerró la anécdota con una reflexión que aplica a cada estudiante que emprende una carrera en la universidad pública. “Yo conozco el oficio del papá de Favaloro: era carpintero. Y también del de la mamá: era modista, porque la plata no alcanzaba. Entonces, si alguien que salió de ese hogar pudo llegar, ¿por qué no pueden llegar otros?”, concluyó.

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