martes 13 de noviembre, 2018

Matteo Graziano, un Matrero de oro: es Pumita y se colgó la medalla de campeón de Rugby Seven en los Juegos Olímpicos de la Juventud

Integra la selección nacional juvenil de menores de 18 años y ya alcanzó uno de los mayores logros deportivos a los que se pueda aspirar. Primer Plano Online entrevistó a esta joven promesa con aspiraciones de llegar muy alto en base al esfuerzo y la disciplina.

Gran porte: Matteo Graziano mide 1.95 metros, juega en la selección de Seven como pilar, e integra el equipo de menores de 17 años del club Los Matreros

A los 17 años Matteo Graziano ya cumplió con creces su primer gran sueño deportivo: jugó los Juegos Olímpicos de la Juventud y ganó la medalla dorada.

Desde hace exactamente un año es parte de la Selección Juvenil de Rugby de Argentina, más conocida como los Pumitas. A la hora de jugar Seven lo hace en categoría M18 (menores de 18) y cuando sale a la cancha en versión 15 jugadores, es uno más entre los M20. Si bien el seleccionado nacional es uno solo, el entrenador se encarga de ubicar y rotar sus piezas en una u otra versión de equipo de acuerdo a las cualidades que reúne cada deportista.

Un mes antes de que se iniciaran los Juegos Olímpicos que se disputaron en el mes de octubre en Buenos Aires, supo que sería parte del plantel de 12 jugadores que integraron el equipo de Seven que se alzó con la victoria absoluta después de afrontar seis encuentros internacionales y resultar invictos.

Matteo nació el 21 de julio de 2001. A los 4 años pisó por primera vez una cancha de rugby de la mano de su tío que lo llevó al CASA de Padua, y un año después su papá Esteban –que jugó en la Primera de Matreros hasta su retiro- lo hizo parte de la gran familia de este club en el que en la actualidad integra el equipo M17.

Todavía deslumbrado por su exitosa participación olímpica y los logros alcanzados por su equipo, Matteo cuenta de qué forma vivenció aquella experiencia que lo dejará marcado para toda la vida: “haber vivido esos días en la Villa Olímpica de Parque Roca fue reconfortante no sólo como deportista sino también como persona. Convivir las 24 horas con atletas de todo el mundo te hace sentir un profesional. Compartís absolutamente todo junto a tu equipo y el staff que te acompaña, lo que en nuestro caso fue determinante para el posterior buen desempeño en la cancha”.

Matteo x 4: en sus inicios, como mini rugbier de Matreros; hoy como Pumita, medallista olímpico y en plena acción de juego
Matteo x 4: en sus inicios en el rugby con Matreros; hoy como Pumita; en el podio de la medalla de oro y en plena acción ante Sudáfrica en los JJOO

Si bien aquella experiencia ya es historia, resultó ser un gran salto en la ya vertiginosa carrera de este joven del oeste. Dentro de pocos días será parte de una concentración para el Mundial de Rugby M20 que se disputará en la ciudad de Rosario en 2019. Si bien para integrar la selección juvenil  es preciso tener al menos 18 años, en el último tiempo se hicieron modificaciones a las reglas establecidas para avalar la incorporación de jugadores menores al plan de entrenamiento con vistas a los pasados Juegos Olímpicos. Fue este esquema e que le posibilitó a Graziano ser parte del equipo de Seven, contándolo entre los rugbiers más jóvenes del plantel.

Hijo de padres separados, Matteo vive mitad del tiempo en Bella Vista con su mamá y otro tanto en Parque Leloir con su padre. Con un metro noventa y cinco centímetros de estatura y 98 kilos de peso, resulta ser un jugador potente que actúa como centro o wing en cancha de 15 y es pilar en la versión Seven de esta disciplina deportiva. Entrena lunes, martes y jueves en doble turno: por la tarde dedica al menos dos horas al PlaDAR (Plan de Alto Rendimiento) de la Unión Argentina de Rugby (UAR),  y por la noche otras dos horas y media en el Rugby Club Los Matreros. Los viernes por su parte, son los días en que ejercita su rutina de gimnasio en forma particular siguiendo un plan estrictamente diseñado a su medida por el equipo técnico de la UAR.

Matteo también es parte de Seleccionado Buenos Aires de la URBA (Unión de Rugby de Buenos Aires), equipo con el cual llega a sumar tres entrenamientos semanales cuando se acerca el inicio del Torneo Argentino que se disputa con competencias entre provincias.

Además de esta extenuante rutina, el joven Pumita cursa el 5° año de la secundaria en doble escolaridad en el colegio Almafuerte de Bella Vista, donde no tiene mayores privilegios. Si bien se le permite el retiro para asistir a los entrenamientos de la Selección Nacional en horas del mediodía, le son contabilizadas las faltas. No así cuando le tocó desempeñarse en los Juegos Olímpicos, o toda vez que debe ausentarse para concentrar con vistas a participar de torneos nacionales.

Con la medalla dorada colgada en su cuello Matteo Graziano se permite seguir soñando.  “Como todo chico apasionado por el rugby anhelo llegar a jugar en la Primera división de mi club, Los Matreros, y obviamente en los Pumas. Pero prefiero concentrarme en un objetivo más cercano que hoy es disputar un mundial Pumita”. A juzgar por el camino recorrido, los logros alcanzados y el esfuerzo que le pone cada día a la práctica de este deporte, no hay motivos para pensar que su sueño no pueda convertirse muy pronto en realidad.

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