martes 13 de noviembre, 2018

“No tengo nada que ver, no entiendo qué pasó”, se defendió el taxista de Castelar detenido y liberado por grooming

Juan es un ciudadano paraguayo que desde hace 19 años trabaja en la parada de taxis del lado sur de esa localidad. “Soy un padre de familia y no soy de las personas que hacen esas cosas”, expresó en una entrevista con Primer Plano Online.

Taxista detenido en Castelar
Juan retomó su rutina de cada mañana al bordo del taxi que maneja del ladu sur en la estación Castelar

“Vengo a las 10 de la mañana a la parada de taxis y me voy a las 9 de la noche. Hace 19 años que hago lo mismo de los 38 que llevo en Argentina. Soy un pobre laburante, no tengo ni internet ni wifi en mi casa”. Juan aceptó hablar con Primer Plano Online porque se consideró indignado con la trascendencia pública que tomó su detención el lunes por la noche, pese a que el allanamiento en su domicilio fue el sábado bien temprano, antes de las 7.

Ese día, el chofer estuvo hasta pasadas las 14 a disposición de la UFI Nº 5 de Morón, momento en el cual le comunicaron que volvía a estar en libertad pero que no quedaba al margen de la causa, dado que está comprobado (así lo ratificaron fuentes judiciales a este medio) que desde su línea se contactaban con una adolescente para obtener favores de índole sexual. La denuncia fue radicada por la mamá de la destinataria.

“No sé quién es la persona que hizo la denuncia. Me acusan de mandar fotos y videos y no tengo ni idea cómo se hace eso. El teléfono lo uso para hablar con la familia que tengo en Paraguay, que son mis dos hermanas, mi sobrina y mi vieja, además de mi mujer y mi hijo de acá”, continúo su relato ante Primer Plano Online. Todos los años me saco el certificado de antecedentes penales para poder trabajar y nunca me saltó nada, porque soy una persona de bien”, agregó.

Taxista detenido en Castelar
“Me acusan de mandar fotos y videos y no tengo ni idea cómo se hace eso”, rechazó el taxista

LA CAUSA JUDICIAL

“Las imágenes salieron desde ese teléfono”, aseguró a este medio una fuente de la investigación, que se inició en el Ministerio Público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde esa dependencia de dieron intervención a la UFI Nº 5 de Morón, que está especializada desde hace años en el tema. Después llegó el aporte tecnológico de la Policía, que detectó el celular desde donde le llegaba el material de contenido pornográfico a la menor de 11 años.

“Lo importante del caso es marcar siempre el alerta permanente que deben tener los padres frente a lo que sus hijos reciben por teléfono o vía redes sociales”, explicó el fiscal Claudio Oviedo, que desde hace años trabaja con la temática para la que se capacitó profesionalmente.

“Lo que estamos notando es que mucho tráfico de pornografía infantil ya no va por las redes, que están muy controladas, sino que se viralizan a través de grupos de WhatsApp. Las nuevas tendencias llevan a que, sobre todo los adolescentes, incorporan a personas que no conocen y ahí aprovechan muchos adultos para infiltrarse y tratar de captarlos”, detalló el funcionario, que se excusó de hablar específicamente de la causa del taxista.

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