jueves 18 de abril, 2019

La Cooperativa Parque Quirno sigue reciclando buenas ideas para proteger el ambiente junto a los vecinos de Hurlingham

En ese ya tradicional emprendimiento se pueden dejar envases plásticos, aceite casero usado y materiales de computación en desuso. Todo sirve para convertirlo de basura en materiales reutilizables. Conocé cuáles son sus secretos.

COPARQUI
Desde Villa Alemania, de Villa Club, de William Morris, de Villa Tesei se acercan a dejar los envases que ya no se utilizan en las casas

Durante los primeros días de febrero, la cooperativa de agua Parque Quirno (COPARQUI) envió otros 700 kilos de envases plásticos de politereftalato de etileno (PET, según sus siglas en inglés) para ser convertidos en materia prima en la planta de Reciclar S.A. ubicada en la ciudad de Avellaneda. De esta manera, COPARQUI lleva recolectadas ya tres toneladas de botellas.

Con varios puntos de recolección además de la propia sede de la cooperativa, el Consejo de Administración agradece y celebra la confianza de los vecinos de Parque Quirno, pero también de muchos barrios del distrito que se acercan para dejar los envases en los canastos que se encuentran distribuidos en varios puntos de Hurlingham.

Esta idea traspasó las fronteras del propio barrio. Desde Villa Alemania, de Villa Club, de William Morris, de Villa Tesei se acercan a dejar los envases que ya no se utilizan en las casas. Según el presidente de la cooperativa Enrique Mujica, “es un éxito porque lo que es importante para destacar es que esto surgió de una sociedad de fomento, esto es, tener luz, veredas, asfaltos, tener el gas, y todo eso se dio, hoy el medio ambiente o el cuidado de la ecología son las nuevas demandas que están latentes y hay que pensar en este tipo de respuestas concretas, y esto son respuestas concretas”.

COPARQUI
El presidente de la cooperativa, Enrique Mujica, supervisa en persona el trabajo de enfardado del material plástico

Mujica detalla que “nosotros compramos una enfardadora chica, de baja escala, hacemos fardos de siete u ocho kilos, y luego se hizo un tráiler especial que carga para unos 700 u 800 kilos”. Cuando se lo completa ese habitáculo, hay una logística en la sede, con gente que trabaja en la cooperativa y que le da continuidad a la recolección. “Es una idea, un método y un acto consecutivo, repetitivo de poner todos los días un canasto, vaciar el canasto, enfardar lo que viene de nuevo y esperar nuevos envases”, detalló.

Pero no se quedan en los logros, sino que el objetivo es duplicar la cantidad obtenida hasta el momento, Léase, van por las seis toneladas recolectadas en 2020. “Para lograr eso tenemos distribuido canastos en nuestro campo deportivo de la sociedad de fomento, en el consorcio de Barrio Cartero, en la sede de nuestra cooperativa, además de dos restoranes que separan los envases y nosotros vamos a buscar”, agrega Mujica.

COPARQUI

Además, están conversando con tres escuelas, y cuando comiencen las clases van a intentar conseguir la autorización para poner canastos en las puertas se esos establecimientos educativos para la recolección de envases, que además sirvan de herramienta para que los estudiantes conozcan pautas sobre reciclado.

“Desde el cuidado del medio ambiente hay que pensar que desintegrar una botella de estas se tarda entre 300 y 400 años, o peor es cuando quedan obturando alcantarillas, por ejemplo”, explica el titular de COPARQUI. Es que desde la cooperativa intentan transmitir una conciencia ambiental que va más allá del plástico. Por caso, también reciben el sobrante del aceite de cocina que sirve para hacer biodiesel; los residuos tecnológicos, que son todos los elementos de viejas computadoras que ya suelen estar en desuso; y los envases plásticos.