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viernes 23 de agosto, 2019

El milagro de Juli: después de pasar 18 días críticos en terapia intensiva, la pequeña vecina de Merlo se recupera en una sala común

Conocimos la historia de esta pequeña leona cuando se viralizó el desesperado pedido de 40 dadores de sangre y los jugadores del Deportivo Morón salieron a la cancha con una bandera de aliento. Con sus valientes 5 años, la solidaridad de amigos y desconocidos, y la ayuda de Dios, ya inició la cuenta regresiva para volver a casa.

Julieta, días antes de llegar al Hospital Italiano para someterse a una intervención de rutina que derivó en un cuadro de extrema gravedad

Pese a que los médicos prepararon a sus padres Carina y Luciano para el peor desenlace, Julieta Ruiz Carrizo logró superar un sinnúmero de complicaciones y revirtió su crítico estado de salud que la puso al borde de la muerte.

Juli recibió un trasplante de hígado en 2015. Su órgano siempre funcionó bien, pero padece un tipo de colestasis que obstruye el flujo de la bilis del hígado por lo que convive con un drenaje de la vía biliar que le genera constantes infecciones. Para “limpiarlo” llegó a una internación programada en el Hospital Italiano de Capital Federal pero una falla multiorgánica la dejó conectada a un respirador en estado crítico durante 18 días.

Aquel viernes 25 de enero cuando terminó el procedimiento, la pequeña quedó cuatro horas en el quirófano a la espera de una cama disponible y fue entonces cuando los médicos se percataron de que algo no andaba bien. Un análisis de laboratorio plasmó la alteración de todos sus valores y un alarmante nivel del ácido láctico confirmó que había una infección generalizada que hablaba de un cuadro de extrema gravedad.

Luciano Ruiz Carrizo, el papá de Julieta, aun conmovido por los días vividos le confió a Primer Plano Online: “Fue el peor momento de mi vida; le agradezco a Dios porque hizo un milagro en Julieta. Llegamos aquí por una intervención de rutina y en pocas horas todo se precipitó y los médicos me dijeron que mi hija tenía pocas chances de vivir y si era necesario enfrentar una operación su corazón no estaba en condiciones de resistir.”

Julieta Ruiz Carrizo fue la destinataria del aliento del primer equipo del Club Deportivo Morón, y la "fuerza" se hizo realidad
Julieta Ruiz Carrizo fue la destinataria del aliento del primer equipo del Club Deportivo Morón

Una tras otra se fueron presentando complicaciones que lejos de pensar en revertir su cuadro lo agudizaban minuto a minuto: posibilidades de hemorragias internas, la chance de perder algún órgano y sospechas de posibles secuelas cerebrales. Juli debió recibir diálisis día por medio y estuvo entubada con un catéter central por medio del cual recibió todo este tiempo la medicación.

Afortunadamente aquellos días de angustia y sufrimiento para la chiquita y su familia quedaron atrás. “Juli ya está instalada en una sala común, su evolución es buena, y sus funciones renales, hepática y cardiaca están llegando a la normalidad” explica Luciano. Sin embargo la vuelta a casa no será inmediata ya que para el alta definitiva los médicos aspiran a que la pequeña guerrera vuelva a alimentarse normalmente ya que aún lo hace por una sonda nasogástrica. Además realiza kinesiología para recuperar la motricidad de sus piernas que perdieron musculatura después de más de dos semanas acostada en una cama de terapia intensiva; debe curar algunas escaras y quizás lo más importante de todo, recobrar el ánimo. “Está un poco asustada y temerosa por todo lo vivido. Tiene miedo a tener que enfrentar nuevas intervenciones y mira a los médicos con desconfianza” confiesa Luciano.

Por suerte en la sala común, donde ya estuvo internada en ocasión de intervenciones anteriores, conoce a al personal y eso la hace sentir mejor. Además, hace pocas horas tuvo la recompensa más esperada ante sus padecimientos: Camila, su hermana mayor, pudo visitarla al igual que lo irán haciendo otros familiares y amigos los próximos días.

En estas horas en que bajaron los niveles de angustia la familia de Julieta no deja de decir “gracias”. Recuerdan el gesto de los jugadores del Deportivo Morón que en el partido frente a Chacarita salieron a la cancha con una bandera de apoyo que rezaba “Fuerza Juli”. También agradecen la masividad que tomó el pedido de donantes de sangre en las redes sociales y los medios de comunicación de la región oeste que lograron que se acercaran al hospital 81 dadores de los cuales en su gran mayoría ellos ni siquiera conocen.

Luciano es muy creyente y agradecido, y los durísimos días que le tocó vivir al lado de su pequeña hija fortalecieron más aun su fe. “Con Juli ocurrió un milagro y tengo una certeza: Dios me devolvió la esperanza que los médicos no pudieron garantizarme”.