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martes 21 de mayo, 2019

“Mi tío, el Papa”: el homenaje desde Ituzaingó de José Ignacio Bergoglio a seis años de la designación de Francisco

El titular de la Fundación ‘Haciendo Lío’ expresó su admiración al máximo referente de la Iglesia Católica Universal a través de un texto publicado en sus redes sociales que Primer Plano Online comparte con sus lectores.

Papa Francisco
La semana pasada, el Papa Francisco recibió a José Ignacio Bergoglio y a su flamante esposa en el Vaticano

“Escribir sobre mi tío como un líder social, me resulta muy emocionante pero complicado al mismo tiempo, ya que él siempre eligió manejarse y ayudar desde el compromiso por la justicia social, como un compañero, un guía; pero nunca se puso a él mismo en el centro, o por encima… ni siquiera cuando se convirtió en Papa”.

Esas palabras son las centrales de un emotivo posteo que le dedicó temprano, en la mañana de este miércoles 13 de marzo, su sobrino José Ignacio Bergoglio al Papa Francisco, que hoy hace seis años era designado al frente de la Iglesia Católica Universal, en un hecho que dejó perplejos a los argentinos y, por qué no, a gran parte del mundo.

La semana pasada, José y su flamante esposa fueron recibidos en el Vaticano por el Sumo Pontífice en medio de su luna de miel. El sobrino de Francisco preside la Fundación ‘Haciendo Lío’, una ONG solidaria de la región oeste cuyo nombre surgió de la consigna que su tío expresó con motivo de la Jornada Mundial de la juventud en Rio de Janeiro en el año 2013. Allí, el exarzobispo de Buenos Aires llamó a todos los individuos que componen la sociedad a “hacer lio” como forma de movilización solidaria, en favor de la paz y el amor al prójimo.

A CONTINUACIÓN, EL TEXTO COMPLETO:

Recuerdo aquel miércoles 13 de marzo del 2013, después del mediodía en los noticieros solo quedó lugar para un tema solo. Esa tarde, sorpresiva para muchos, fue especialmente surrealista para mí. Mientras tomábamos unos mates con mi mamá, seguíamos las novedades sobre el conclave. Para ser sinceros jamás imaginamos que Jorge aquella tarde se convertiría en el Papa Francisco. Aún recuerdo aquella despedida donde Jorge me dijo: “Me voy unos días a Roma, nos vemos a la vuelta”.

Nuestros ojos se quedaron detenidos sobre la Tv, el humo blanco había comenzado a anunciar la elección de un nuevo Papa, aquella tarde escuchamos distintos nombres, hipótesis y teorías sobre como seria el nuevo pontífice, el misterio aún seguía sin revelarse, pero aún nadie había imaginado a nuestro querido padre Jorge. Fue así, como al caer la tarde, el cardenal Jean- Louis Tauran anuncio por el balcón “Habemus Papam” mientras caía del cielo una llovizna que no fue capaz de frenar el entusiasmo de los fieles que en ese momento llenaban la Plaza San Pedro.

¡Viva el Papa! ¡Viva el Papa! Se escucha sin saber su nombre. La tensión y la emoción crecían cada vez más. “Georgium Marium Bergoglium” se escuchó desde el balcón, inmediatamente senti un escalofrío, estaba pálido y desconcertado, mi mamá lloraba. Nos llevó unos segundos entender lo que estaba pasando, si era él, el tío. Pero ahora era de todos. Una mezcla de sentimientos encontrados me invadió todo el cuerpo, estaba feliz porque teníamos un nuevo Papa, jesuita y Argentino. Estaba triste, porque no sabríamos cuando lo volveríamos a ver. Y de pronto entendí, que a partir de ese momento Jorge era ‘el Papa de todos’. Sé lo habíamos prestado al mundo para siempre.

Nací en una familia humilde, de educación católica, Soy hijo de Maria Elena Bergoglio, la hermana del Santo Padre. Me crie sin figura paterna pero encontré en mi tío, un gran pilar para mi desarrollo personal. En los momentos difíciles, siempre estuvo él, con su mirada tierna y firme, guiándome por caminos indicados. Jorge, fue quien me dio la primera comunión y más tarde la confirmación, al igual que yo amante del futból, pero el único hincha fanático de San Lorenzo en la familia, con él solemos bromear sobre el fútbol.

Mi papá biológico se fue cuando era prácticamente un bebé y mi madre aunque hacía su mejor esfuerzo por jugar el papel de los dos, no pudo darme una figura paterna. Por fortuna mi madre tenía un hermano, mi tío. Jorge me enseño que la humildad, el respeto por el otro y la empatía son valores que se aprenden dentro de casa. Hoy puedo decir que gran parte de lo que soy, y de lo que hago por la sociedad es consecuencia de la influencia que mi mamá, Maria Elena, y mi tío, Jorge, ejercieron sobre mí y me enseñaron en mi infancia. Escribir sobre mi tío como un líder social, me resulta muy emocionante pero complicado al mismo tiempo, ya que él siempre eligió manejarse y ayudar desde el compromiso por la justicia social, como un compañero, un guía; pero nunca se puso a él mismo en el centro, o por encima… ni siquiera cuando se convirtió en Papa.

Mi familia siempre fue cercana a la iglesia, y profesamos la fé en todo momento de nuestras vidas. Mis recuerdos de mi tío en Argentina van de la mano de su trabajo como obispo y arzobispo de nuestro país, llevando a cabo proyectos y acciones solidarias y comprometiéndose con cada causa a la que se acercaba. Si pienso en retrospectiva, no debería haberme sorprendido que se convierta en el santo pontífice; ya que siempre tuvo la capacidad, el carisma y la sensibilidad para serlo.

Lo que si me generó y me sigue generando es orgullo y admiración, porque incluso hoy me sigue enseñando y orientando –a mí y a millones de jóvenes- hacia lo que es realmente importante. Mi realidad actual, como presidente de Haciendo Lío, una ONG que trabaja por promover a los más desfavorecidos, es la materialización de todo lo que Jorge pudo inculcarme como tío y como papa. Me inunda de felicidad saber que ambos estamos trabajando día a día para lograr una sociedad que obra con más fé y paz y menos injusticias. Hacer lío hoy forma parte de mi filosofía de vida, y voy a estar eternamente agradecido a mi tío por ello.

¡Feliz Aniversario tío Jorge!