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martes 15 de octubre, 2019

Pibes que fraccionan su porción de comida para compartir con los compañeros: la cruda realidad del sistema educativo en Ituzaingó

Lo reveló Marcela Cabadas, presidenta del Consejo Escolar de Ituzaingó. Sólo el 28 por ciento de la matrícula que asiste al secundario tiene asignado su porción de alimentos en los comedores de las escuelas. “El resto mira”, aseguró la funcionaria.

Servicio Alimentario Escolar
Los cupos para que estudiantes desayunen y almuercen en escuelas de Ituzaingó no alcanzan para completar las necesidades

“¿Me está diciendo en serio?” Fue tal la sorpresa que causó semejante definición en los estudios de Cablevisión Oeste que el conductor del programa periodístico Primer Plano, Adrián Noriega, le pidió a su entrevistada que especifique la definición que estaba dejando en la pantalla.

“El nivel secundario en el distrito de Ituzaingó tiene una matrícula cercana a 8.500 alumnos. Sólo el 28 por ciento tienen su cupo para el servicio alimentario. El resto no come o los que lo tienen dividen la porción. Se o estoy diciendo en serio y con mucha indignación”, enfatizó Marcela Cabadas, presidenta del Consejo Escolar en ese Municipio.

Sí, leyó bien. Y si no logra creer esas palabras vea el video, en donde la funcionaria hace un repaso sobre cómo está instrumentado el Sistema Alimentario Escolar (SAE).

“Solicité en persona el incremento de los cupos por una cuestión lógica y de derechos, porque las condiciones básicas del proceso de enseñanza exigen que el alumno esté en condiciones. Por ejemplo, tenemos la Secundaria 14, que es de jornada extendida y está ubicada en el Barrio San Alberto, donde los jóvenes ingresan a las 8 y se retiran a las 15.30, y no nos otorgan el servicio de comedor”, continuó Cabadas.

La provincia de Buenos Aires paga por desayuno $15,27 por cupo de estudiante presente en cada uno de los comedores, mientras que por almuerzo el costo que abona es el de $24,28. El menú que se genera es “bastante utópico”, según la titular del cuerpo de consejeros escolares. A la mañana se les otorga a los alumnos una infusión con leche (mate cocido, té o chocolate) con un sólido, que puede ser pan con dulce, queso o galletitas.

“No se puede hacer magia”, aclaró Cabadas en referencia a los montos destinados al alimento de los estudiantes, y describió que intentan incorporar a la dieta frutas y dos a tres veces por semana yogures con cereales. “Pero la mayor dificultad sigue siendo la de los cupos”, concluyó.

Marcela Cabadas