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jueves 14 de noviembre, 2019

El ‘Pincha’ de Caseros, ese humilde equipo que enamora por juego y resultados: ya está en semifinales de la Copa Argentina

Derrotó por penales a Colón en una dramática definición, tras haber igualado 2 a 2 en los 90 minutos, y se clasificó para enfrentar a River. Además, lidera de su zona en la Primera Nacional. La inevitable comparación con aquel Deportivo Morón de Walter Otta.

Estudiantes de Caseros
Los jugadores de Estudiantes de Buenos Aires festejan tras la enorme victoria ante Colón por penales

Estudiantes de Buenos Aires no quiere despertarse del sueño que vive, que no tiene nada de ilusorio y todo de realidad, plasmado por un plantel humilde, sin nombres rutilantes pero con unas ganas de jugar al fútbol que contagia.

Y de la mano de un entrenador que sigue siendo un ilustre desconocido para el gran escenario del deporte más popular en la Argentina: Diego Martínez, un joven que inició su carrera en el Club Atlético Ituzaingó y luego anduvo por varios clubes del ascenso hasta recalar en este presente de maravilla.

Anoche, el Pincha de Caseros dio el gran golpe de la temporada en curso: empató 2 a 2 con Colón de Santa Fe (equipo que se prepara para jugar la final de la Copa Sudamericana contra Independiente del Valle en próximo 9 de noviembre) y le ganó 7 a 6 en los penales, en una definición dramática.

Si bien para Estudiantes no es una situación inédita, ya que había llegado a idéntica instancia en 2013, cuando cayó ante San Lorenzo, ahora volvió a colarse entre los cuatro mejores del certamen y puede meter al fútbol argentino en un brete que sería histórico. Es que, en caso de ganar la Copa Argentina, clasificaría directamente a la Libertadores de 2020, con lo cual nuestro país tendría dos representantes del ascenso en el máximo torneo continental a nivel clubes. El Pincha iría junto a Tigre, que se ganó el lugar por haber sido campeón de la Copa de la Superliga.

El presente del conjunto de Caseros hace recordar a lo que vivió hace dos años el Deportivo Morón. De la mano de Walter Otta, el equipo que consiguió el ascenso de la B Metropolitana a la B Nacional de ese entonces se ubicó entre los cuatro mejores de la copa más federal de la Argentina y también se encontró con River. Claro que el resultado fue lapidario, con un 3-0 en favor del equipo de Marcelo Gallardo, a la postre ganador del título.