Wednesday 28 de October, 2020

20 años después de dejar la gobernación, Ruckauf ratifica su frase sobre meter bala a los delincuentes

En rigor, afirma que “el concepto de luchar contra el delito con firmeza es permanente”. Primer Plano Online participó de una videoconferencia organizada por la Asociación de Periodistas de la República Argentina (APeRA), en la que el exgobernador bonaerense analizó la realidad política en tiempos de pandemia.

“La provincia de Buenos Aires es más grande que Francia. Eso muestra la dificultad que tiene para ser gobernada", afirmó Ruckauf

20 años después de haber gobernado la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf sostiene varios de los argumentos que lo llevaron a conseguir el ajustado triunfo electoral en 1999 frente a la Alianza que conquistó el gobierno a nivel nacional de la mano de Fernando De la Rúa.

En fórmula con el actual canciller Felipe Solá, promovió una política de mano dura en campaña para hacerle frente a la inseguridad. Desde su plataforma ideológica es el autor de la polémica y recordada frase: “hay que meter bala a los delincuentes”, que hoy ratifica con dos décadas de historia encima.

“El concepto de luchar contra el delito con firmeza es permanente. Aquella frase tuvo que ver con un hecho específico, que era un secuestro: una señora apuntada por un secuestrador y una fiscal que dudaba lo que había que hacer. Yo sostuve que había que siempre preservar la vida de la víctima”, aclaró durante una videoconferencia organizada por la Asociación de Periodistas de la República Argentina (APeRA), de la que Primer Plano Online fue parte.

RUCKAUF Y SU FRASE SOBRE METER BALAS A LOS DELINCUENTES

 

“La seguridad en la provincia de Buenos Aires es un tema que necesita la coherencia entre el gobierno federal y el provincial, que habían tenido diferencias en materia declarativa. Mientras la ministra nacional decía una cosa, el de provincia decía otra. Ahora aparentemente tanto el Presidente como el Gobernador han ratificado la línea de Berni”, describió.

También analizó que, en su óptica, “hay encontrar armonía con los intendentes, que muchas veces administran espacios mayores que una gobernación. Se requiere acuerdos sobre diversos temas. El de la seguridad es fundamental: por ejemplo, cuando se inventaron los famosos ‘Pitufos’ (Policías Locales), ingresaron vía intendencias, y no todos igual, sin la misma preparación”.

“Se armó ahí una ensalada entre profesionales entrenados y jóvenes con muy buena voluntad pero que no tenían entrenamiento. Incluso algunos, al principio, salían sin armas o con armas descargadas porque no sabían tirar. Debe conformarse un tejido en base a una doctrina y a la relación con el Poder Judicial, porque si la Policía detiene a alguien y luego el fiscal lo suelta antes de que declare la víctima estamos en la peor de las situaciones, porque tenés al delincuente en la calle y al que lo detuvo preguntándose para qué actuó”, evaluó.

Ruckauf dejó el cargo a principios de 2002, cuando Eduardo Duhalde asumió la Presidencia de la Nación elegido por la Asamblea Legislativa para apagar el incendio político, social e institucional que dejó el gobierno de la Alianza tras la renuncia de De la Rúa. El flamante Presidente de entonces lo convocó para ser ministro de Relaciones Exteriores.

¿POR QUÉ DEJÓ TAN RÁPIDO LA GOBERNACIÓN?

 

Consultado sobre los motivos que lo llevaron a dejar de un día para el otro la gobernación, cuando recién transcurría la mitad de un mandato que también quedó sellado por la emisión de la cuasimoneda conocida como Patacones, el dirigente peronista recordó que “me parecía que la única forma de salvar la Argentina era hacer un gobierno de la gente más capacitada y con mayor vocación de patriotismo”. “Tanto Duhalde como Alfonsín en ese momento me dijeron que era muy importante que yo estuviera en el gobierno nacional y por eso fui a la Nación. La provincia también se salvó gracias a la acción nacional”, explicó.

Sobre los problemas de la actualidad, Ruckauf enfatiza su planteo de “unidad y diálogo” y esquiva hacer foco en las personas. “Al gobernador le tocó una pandemia, brutal caída de la recaudación provincial y municipal, intendentes sin recursos, personal sanitario y de seguridad mal pago. Ante esta realidad, gobernar es muy difícil. En la medida en que se peleen los dos grupos políticos mayoritarios, esto es peor”, sentenció. La referencia, claro está, es al Frente de Todos y a Juntos por el Cambio.

“La provincia de Buenos Aires es más grande que Francia. Eso muestra la dificultad que tiene para ser gobernada, porque además los 135 intendentes están al frente de una realidad totalmente distinta. Es muy difícil modificar la realidad de la estructura bonaerense porque requiere de un acuerdo político muy difícil de lograr, que seguramente no se logrará en medio de esta crisis”, consideró.

RUCKAUF Y SU MIRADA SOBRE KICILLOF

 

Por último, analizó que en la oposición “está surgiendo Rodríguez Larreta, con características muy peculiares” como un nuevo líder. En el oficialismo, mientras, expresó que “Massa es un personaje interesante, pero la subordinación al espacio al cual se integró le impide tomar las decisiones que hubiera querido tomar. De vez en cuando se independiza con alguna frase, como ‘Maduro es un dictador’, pero su espacio es muy limitado”. Y remató: “el oficialismo está atado al éxito o no de la gestión actual. Si no le va bien al gobierno, los argentinos cambian”.

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