Saturday 25 de June, 2022

Tiene 26 años, es vecina de Ituzaingó y sueña con llegar a pilotear aviones en una línea aérea

Marina Vaccarezza pudo romper estereotipos y alcanzó su sueño de volar, algo que la acompaña desde que era muy chica: su padre, Ricardo, fue piloto durante cuatro décadas. La historia de una joven apasionada por los cielos.

Marina Vaccarezza
"Mi mayor meta es llegar a una línea aérea", contó Marina Vaccarezza durante la entrevista

Por cada 20 aviones comerciales que atraviesan el cielo en todo el mundo, sólo uno es piloteado por una mujer. Pero como las estadísticas están preparadas para ser desafiadas, la joven vecina de Ituzaingó Marina Vaccarezza se ilusiona con cruzar de vereda en el corto plazo y sigue oteando el panorama con el sueño de poder ser una de las piloto a cargo de las aeronaves comerciales.

Mientras, acumula una gran experiencia en una actividad desafiante, dado que ya cumplió las 900 horas de vuelo necesarias para rendir un examen y ahora espera un llamado a concurso de alguna línea aérea. Con 26 años, Marina pudo romper estereotipos y alcanzó su sueño de volar, algo que la acompaña desde que era muy chica: su padre, Ricardo José Vaccarezza, fue piloto durante cuatro décadas. Cuando ella veía que él se iba de su casa a trabajar recorriendo el mundo, su deseo se iba incrementando.

Pero hasta para ella, que vivía en una casa donde conocían el oficio, las cosas no fueron nada sencillas: cuando decidió contarle a su familia que quería pilotear aviones, le respondieron de manera contundente: «No es un oficio para una mujer». Igual, no se dio por vencida: insistió e insistió hasta que logró que le pagaran los estudios de aviación, una carrera muy costosa que implica cursos teóricos, prácticos y horas de vuelo que pueden llegar a salir hasta 100 dólares.

Marina Vaccarezza

«Por suerte tuve a mis papás que me pudieron ayudar», contó Marina, que es hija única, proviene de una casa de clase media y asegura que en este momento no está en pareja porque «es difícil encontrar a alguien que soporte que una esté afuera por bastante tiempo». «Yo he tenido que volar a veces en días festivos, tanto en Navidad como Año Nuevo, y fechas de cumpleaños. Fue todo un sacrificio estar volando. Pero realmente es lo que yo elijo y va más allá de todo: es lo que me apasiona», señaló.

“Inicialmente hice mi primer vuelo en Luján, ahí probé volar y sentí que era lo que yo quería para mi carrera. En Zárate hice mis primeras 40 horas de vuelo para obtener mis alas. Después continué en la misma escuela, hasta tener 200 horas de vuelo para obtener la licencia comercial de avión”, agregó a propósito de su historia personal, que recién empieza para la aviación.

En el trayecto tuvo que enfrentar los desafíos de una mujer en un mundo completamente machista. “Todavía algunas personas siguen pensando de la manera antigua y no se modernizaron. Yo tengo la misma operativa que cualquiera de mis compañeros de trabajo, tanto yo como mis compañeras colegas pilotos. Es algo que venimos teniendo desde hace tiempo. Es una costumbre, en realidad, no ver a la mujer en el tema aviación o en otros rubros”, describió a Infobae.

Y concluye: “mi sueño de ser piloto ya lo cumplí. Ahora tengo metas dentro de la carrera. Mi mayor meta es llegar a una línea aérea. Trabas siempre hay, pero pasa en todos lados. Lo ideal es continuar, seguir, estudiar, más allá de ser mujer. Porque uno a veces piensa eso, que no puede por ser mujer. Y no es así, hay que seguir adelante. Tanto como yo como las otras colegas somos la muestra de que se puede llegar”.

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