Friday 2 de December, 2022

EXCLUSIVO Absolvieron a uno de los acusados por el crimen del colectivero Federico Rivero en Merlo: al otro le dieron perpetua

Por una mala investigación judicial, que estuvo a cargo del fiscal Fernando Capello, uno de los imputados pasó dos años preso siendo inocente. La pericia realizada durante el juicio al celular de Jonathan Acosta permitió determinar que no estuvo en el lugar del hecho. Escándalo con la viuda del chofer tras conocer el fallo.

Sergio Armoa (37, de negro) fue condenado a perpetua; Jonathan Acosta (27, de amarillo) quedó en libertad

EXCLUSIVO El Tribunal Oral Criminal Nº 5 de Morón condenó a prisión perpetua a Sergio Ariel Armoa y absolvió a Jonathan Acosta por el crimen del colectivero Federico Rivero, perteneciente a la empresa La Perlita y ocurrido el 16 de junio de 2020 en Merlo. La lectura del veredicto terminó en un escándalo, protagonizado por la viuda de la víctima fatal, que se mostró indignada por el fallo.

Como ocurrió durante todo el juicio, Primer Plano Online fue el único medio presente en la audiencia de cierre. Para la jueza Julia de la Llana, quien fundó la condena, quedó probada la participación de Armoa en el asesinato y también quedó comprobado que Acosta no fue parte de sangriento ataque porque a la hora en que se cometió el hecho estaba viajando en tren.

“Según surge de todos los informes y un razonamiento lógico, entre las 20 y las 20:30, Acosta viajó en tren (que es el modo más rápido en que pudo haber ido de Villa Sarmiento a Merlo). En el medio mantuvo conversaciones telefónicas por audios y mensajes, luego cargó un celular, tomó un colectivo y siguió intercambiando mensajes”, fundamentó el tribunal para decretar la absolución del acusado, que pasó casi dos años preso injustamente.

Esos informes que cita el fallo fueron hechos a lo largo del desarrollo del debate porque no se hicieron en la instrucción, a cargo del fiscal Fernando Capello. Y fueron esas pericias las que demostraron que el imputado siempre dijo la verdad. “Dio su versión de los hechos en la última jornada de debate, tal como lo había hecho en su oportunidad al declarar” ni bien fue detenido, recordó el tribunal. En su fallo, el tribunal ordenó la inmediata liberación de Acosta.

En el caso de Armoa, a diferencia de Acosta, las pruebas en su contra eran evidentes, a punto tal que en la última jornada del juicio pidió disculpas por su comportamiento (ya que fue desalojado en reiteradas oportunidades por agredir verbalmente y con gestos a la viuda de Rivero, a la que amenazó de muerte) y reconoció que estuvo en el hecho: se hizo cargo de haber participado del robo, pero no del disparo fatal.

Norma Caballero, la viuda de Rivero, junto a su abogado Hugo López Carribero y la fiscal del juicio Graciela Biassotti

En su caso fue condenado a prisión perpetua con la respectiva declaración de su reincidencia, por ser autor y coautor penalmente responsable de los delitos de portación ilegal de arma de fuego de guerra, robo agravado por el uso de arma de fuego y homicidio criminis causae cometido con arma de fuego, todos en concurso real.

En relación a las pruebas que se ventilaron en el juicio, la jueza De la Llana consignó que Norma Andrea Caballero, la viuda de Rivero y quien estaba con él al momento del crimen, reconoció a Acosta por “sus ojos achinados y su voz”, pero también dijo que tenía barbijo, visera y capucha y que era de noche y estaba oscuro. “Lo conocía, es verdad, desde hacía muchos años; sin embargo, la situación que enmarca esa identificación la torna equívoca”, argumentó el tribunal.

Juan Carlos Gómez, el abogado de Jonatan Acosta, hizo el trabajo que el fiscal de instrucción no realizó

“Por supuesto que en el reconocimiento fotográfico lo identificó, pero esto sí se debe al conocimiento previo que tenía de Jonathan Acosta y su convicción ya formada acerca de su participación. Nótese que, en el caso de Armoa, cuya responsabilidad en el hecho está totalmente acreditada, el resultado de la diligencia fue negativo”, agregaron los jueces y la jueza. Es un dato: la viuda, que fue parte en la causa como particular damnificada, reconoció como asesino al joven absuelto y no logró identificar al condenado a perpetua.

Justamente tras la lectura del veredicto Caballero protagonizó un escándalo a gritos en los pasillos del tribunal, luego de que su abogado, Hugo López Carribero, se retirara de la sala de audiencias. “Sinvergüenzas, caraduras”, lanzaba a modo de epítetos contra la justicia. El juez Marcos Lisa se acercó hasta ella y, al no poder entablar diálogo, pidió a la Policía que retire a la mujer y a su familia de la sala.

El crimen de Rivero ocurrió la noche del 16 de junio de 2020, mientras la víctima esperaba a bordo de su camioneta que su esposa salga de comprar una gaseosa de un almacén del barrio La Blanquita, ubicado en la intersección de Sucre y Esquiú en Libertad, Merlo, y dos jóvenes lo abordaron para robarle sus pertenencias, cosa que resistió. En esas circunstancias le pegaron un balazo que fue mortal.

Federico y su esposa Andrea: el crimen frustró el plan de agrandar la familia que la pareja había decidido días antes

Seguinos en nuestra cuenta de Instagram ó unite a nuestro canal privado de Telegram