Saturday 26 de September, 2020

Acusan a un jefe de aviación de la base en la que va a vivir Vidal de pegarle a su esposa

 

No eran un secreto en la Fuerza Aérea ni en el Ministerio de Defensa las denuncias por violencia de género de Verónica Cordero contra su marido, el vicecomodoro Daniel Cambareri, jefe de aviación de la Base Aérea de Morón. Pero recién esta semana, cuando el tema explotó en las redes sociales, la víctima logró dejar su casa y ubicarse en un refugio seguro en otra provincia, que no trascendió por su seguridad. En el medio, el uniformado –según la denuncia– violó la orden de restricción y la quiso matar.

 

Cambareri es el jefe de aviación de la base a la que se mudará María Eugenia Vidal, la gobernadora bonaerense. Aunque el uniformado trabaja y fijó su domicilio allí, vive en el casino de oficiales del barrio aeronáutico de El Palomar, a donde convivió con Verónica y sus seis hijos hasta que compró una casa en Morón. Pero hace unos meses la Justicia le prohibió acercarse a ese domicilio, porque le levantaron una orden de restricción contra su esposa y sus hijos menores.

 

Según consta en uno de los tantos expedientes abiertos a raíz del caso, fue uno de los seis hijos de la pareja –cuatro de ellos, menores de edad– el que contó en sede judicial que su padre le pega a su madre desde que tiene uso de razón. Verónica tocó tímidamente algunas puertas y pidió ayuda en voz baja, pero los casos como el suyo suelen ser invisibilizados en la familia militar. Necesitó de otras mujeres que la empujen a denunciarlo.

 

En marzo, finalmente, luego de la intervención de la Unidad de Contención y Orientación Familiar de la Fuerza Aérea, la convencieron de que presente una denuncia judicial. Ahí se enteraron que de que Daniel Cambareri ya había pedido el divorcio de manera unilateral. Hacía más de un año que estaban separados de hecho, pese a que seguían compartiendo el techo.

 

El abogado de Verónica consiguió dos órdenes de restricción que le prohibieron a Cambareri acercarse a menos de 500 metros de Verónica y sus cuatro hijos menores. Primero, una por 30 días, y luego, otra por sesenta días. Esta última está vigente. Una fuente judicial contó que una de las cosas que tuvo en cuenta la Justicia fue que una de las hijas confesó que su padre le tocaba la cola en forma indebida.

 

Sin embargo, Verónica denunció que el vicecomodoro se cansó de violar la orden de restricción. «Fue al colegio de los chicos y se metió varias veces en la casa con la ayuda de la hija mayor, que al igual que el otro hijo mayor lo defiende. La última vez ella apretó el botón antipático del servicio Vivir Sin Violencia, de Morón. Ahí constataron que Cambareri había ido a buscarla con un arma, probablemente para matarla», describió una fuente judicial.

 

«Verónica también denunció que un hombre que tenía el rostro cubierto con una bufanda la ahorcó en la puerta de su casa y le dijo ‘callate, no hables más’. Ella cree que fue él porque le dijo ‘qué acelga’, que es un latigillo que suele usar», agregó la misma fuente.

 

Al final, esta semana la historia estalló en Twitter, donde se divulgaron fotos de Verónica golpeada, con sangre en el rostro. Recién ahí consiguió lo que necesitaba: que la saquen del hogar. Un grupo de mujeres se mostraron muy comprometidas y logaron que intervenga el gobierno bonaerense, a través de Daniela Reich, del Consejo Provincial de las Mujeres (CPM), quien coordinó la acción con el Ministerio de Seguridad y el Municipio de Morón, que ya venía trabajando en el tema.

 

Reich en persona la esperó en su casa y la acompañó a un refugio. Incluso le compró comida, porque Cambareri prácticamente no la ayuda con dinero, tal como se desprende de los recibos por los mil pesos que le da en concepto de alimentos.

 

En las redes sociales hubo algunos usuarios que defendieron a Cambareri. Uno de ellos se presentó como su hijo mayor, quien estudia en la Escuela de Aviación de Córdoba. «Lo que está diciendo mi madre es mentira. Ella tiene problema y no sé por qué se está comportando de esta manera, pero la aseguro que lo que dice no es cierto», escribió. Otros también se manifestaron en la misma línea. «Falta una parte de la historia», se quejaron.

 

La Justicia le dio la espalda a Cambareri, que intentó frenar una de las órdenes de restricción, pero la apelación se quedó en el camino. Verónica ya logró salir de la casa y en su entorno esperan que, como mínimo, que el Ministerio de Defensa reaccione y a su marido lo trasladen a otro destino, al menos hasta que se decida su suerte en la Justicia penal, que podría opacar su carrera militar y hacer que termine abruptamente en el ocaso.

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