Monday 24 de January, 2022

Agoniza un joven de Ituzaingó que fue golpeado salvajemente: le partieron el cráneo y lo tiraron a un contenedor

Esteban Daniel Serpa (23) ya fue operado dos veces en el Instituto Güemes, de Haedo. “Su hijo es muy fuerte”, le dijo el cirujano que lo intervino a su papá. No están claras las circunstancias en las que fue atacado en un depósito de cartones en el que supo trabajar. No hay detenidos por el hecho.

Esteban Serpa ya fue operado dos veces para descomprimir el cráneo, donde sufrió una fractura: fue pasado a sala común

Esteban Daniel Serpa (23) agoniza. El muchacho fue golpeado salvajemente en un depósito de chatarra y cartones, todo indica con un objeto contundente, y se encuentra internado en grave estado en el hospital Güemes de Haedo luego de haber sufrido una fractura de cráneo. Ya fue operado dos veces para descomprimir la presión en la zona.

Primer Plano Online conversó con Pablo, el papá del muchacho, quien reveló detalles de lo ocurrido, que todavía no está aclarado por lo menos para la justicia. “Yo hago changas y trabajos de pintura y él ese día, el jueves pasado, tenía que ir conmigo a hacerme el aguante. Como no me encontró se cruzó con un muchacho amigo de él que le pidió si lo acompañaba a llevar los cartones en el carro para venderlos en el galpón. Y allá fueron”, contó el hombre.

AUDIO: EL RELATO DEL PAPÁ DE ESTEBAN SOBRE LO OCURRIDO

 

El depósito al que refiere Pablo está ubicado en Peredo, entre San Salvador y Ecuador, y allí fue recibido por un joven apodado ‘Nacho’, al que Esteban conoce porque supo trabajar en ese lugar. Siempre según lo reconstruido por testigos, ese hombre recibió a la víctima al grito de “rastrero, me robaste”, y le partió la cabeza con una madera. La agresión fue tal que el chico quedó inconsciente en el suelo. “Como lo vieron que estaba convulsionando le tiraron agua. Un amigo mío que vive por ahí escuchó un grito y pidió que lo dejaran entrar y al verlo pidió que lo dejaran sacar de ahí. Y me lo trajo en el carro hasta casa”, agregó el papá del joven agredido, que lo sacó del interior de un contenedor.

Pablo regresó de inmediato a su casa desde su trabajo y encontró a su hijo tirado en una cama, sin poder hablar. “Lloraba y no le salía la voz para contarme lo que había pasado. Un vecino me lo cargó en la camioneta y fuimos al Hospital del Bicentenario. Y de ahí lo derivaron, tras varias horas de espera, al Güemes, a donde llegó en coma según me dijeron los médicos”, detalló. Ni bien llegó lo operaron para descomprimir la zona y quedó intubado y en terapia intensiva. El viernes fue sometido a una segunda intervención porque el cerebro no desinflamaba.

Mientras Esteban pelea por su vida, familiares y amigos se presentaron ayer sábado por la tarde a protestar en las puertas del galpón y pedir que tanto la Policía como la justicia detenga al agresor, al que identifican como Ignacio Oscar Romero. Prendieron fuego el depósito y dos móviles de Bomberos de Ituzaingó apagaron rápidamente las llamas para evitar que el foco ígneo se expanda. No hubo heridos y la cosa no pasó a mayores.

“Supuestamente este tipo dice que mi hijo le quiso entrar al galpón a robar y eso es mentira, porque Esteban trabajó conmigo todo el día y cerca de las once de la noche me dejó a mi nieta, de cuatro años, para llevar con su mujer a la beba al hospital. No sé por qué lo acusan de eso. Aparte, si le hubiese querido robar, este tipo tiene cámaras, así que debería estar registrado. “¿Se iba a ir a entregar así mi hijo?”, se preguntó Pablo, papá también de otro hijo de 18 años y una chica de 22.

“A mis hijos los eduqué para el bien y ganarse el dinero dignamente. No me lo van a ensuciar así como así. Mi padre me enseñó que hay que trabajar para tener lo suyo”, agregó Pablo, quien además reveló que su hijo trabajó en ese galpón, al que renunció por sentirse explotado: le pagaban mil pesos para acomodar fierros y cartones. “Ese Nacho lo había venido a buscar varias veces a mi casa incluso. Que no sea cobarde y ahora se esté escapando: que se haga cargo de lo que hizo”, enfatizó.

El parte médico de Esteban ayer sábado por primera vez fue algo alentador. Le informaron que bajaron parte de las drogas para estabilizar la presión craneal, le colocaron un catéter y esperan por la evolución para saber cuáles serán las secuelas. “Le pido a Dios que mi hijo salga adelante. Lo fui a ver antes de la segunda operación y le pedí que no me baje los guantes”, completó Pablo.

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