Thursday 5 de August, 2021

Alarma por el crecimiento de consumos problemáticos en la Argentina durante la pandemia

Son datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. La tendencia global advertida incluye la totalidad de tranquilizantes, antidepresivos, equilibrantes, antipsicóticos, hipnóticos, sedantes y antiepilépticos que también se usan como ansiolíticos y estabilizadores del estado de ánimo.

Hay una tendencia global profundizada por la pandemia de volcarse a consumos problemáticos

Las estadísticas frías en sí solas no indican mucho más que números y porcentajes. Pero bajadas al llano representan a cientos, miles de personas atrapadas en un flagelo del que no necesariamente pueden salir por voluntad propia. Es un llamado de atención sobre el cual la política pública debe poner la mirada, y otra consecuencia que profundizó la pandemia.

La Argentina tiene el lamentable privilegio de ser «el principal país consumidor de alcohol en América Latina, y ocupa el tercer lugar en lo que hace a cocaína y marihuana. También se registra, en los últimos años, un aumento exponencial del consumo de drogas sintéticas”, afirmó Walter Martello, defensor adjunto de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires.

En una entrevista con Adrián Noriega en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano, el funcionario, un estudioso de estas situaciones que exceden largamente los límites del territorio bonaerense, analizó los datos brindados por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), organismo que difundió su informe 2021 con el registro del año pasado, atravesado por la crisis sanitaria derivada del Covid-19.

“Aquel mito de que éramos un país de tránsito, que pasaba por aquí y se iba a Europa, se ha modificado sustancialmente. Y hoy somos un país netamente de consumo”, destacó Martello. Las redes sociales y las nuevas formas de comercialización a través de diversas plataformas son herramientas clave para entender el fenómeno de la masividad, es decir, lo simple que es acceder a sustancias prohibidas.

Describió, asimismo, modalidades renovadas de compra-venta de estupefacientes mediante la dark web y entregas por delivery, como así también dinámicas de consumo adaptadas al contexto de pandemia. Además, indagó y puso el foco en el creciente uso y abuso de psicofármacos. Por caso, en plena pandemia se vendieron en la Argentina casi 52 millones de psicofármacos, alrededor de 2,8 millones unidades más respecto a lo registrado en 2019.

Los datos se corresponden con la tendencia global advertida desde la UNODC e incluyen la totalidad de tranquilizantes, antidepresivos, equlibrantes, antipsicóticos, hipnóticos, sedantes y antiepilépticos que también se usan como ansiolíticos y estabilizadores del estado de ánimo.

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