Wednesday 2 de December, 2020

Argentina increíble – Un carnicero de Moreno decidió congelar los precios hasta agotar su stock: «si compré barato, no voy a vender caro» decidió

Para Ricardo el dólar se estancó en $26,99. Es el dueño de una carnicería ubicada en Rubén Darío 158 que trabaja en el rubro desde hace 50 años. Está dispuesto a no aumentar la mercadería hasta que venda los miles de kilos que almacena en la cámara frigorífica de su local, adquiridos con la paridad cambiaria de hace dos meses atrás.

No está loco ni perdió noción del tiempo y el espacio. Ricardo es un comerciante de 67 años con los pies sobre la tierra que a diferencia del argentino medio no especula, no remarca ‘por las dudas’ ni calcula qué valor tendrá el dólar en el futuro. Simplemente es un carnicero que procura aliviar el bolsillo de los vecinos de su barrio.

Se autodefine con humildad: «soy un granito de arena en medio del Océano Atlántico; quise que mis clientes sepan que, a pesar de la suba generalizada de precios, voy a seguir vendiendo la carne al valor actual».

A diferencia de las carteleras de la city porteña que se actualizan a cada minuto, el pizarrón de la puerta de su comercio tiene estampado a fuego -con tiza blanca- que un dólar es igual a $26.99 y agrega “acá siguen todos los precios igual”.

El pizarrón no se borra: seguirá anunciando que en la carnicería de Ricardo, el precio de la carne no se toca.
El pizarrón no se borra: seguirá anunciando que en la carnicería de Ricardo el precio de la carne no se toca.

La ecuación que hace Ricardo es llana: «mi idea es mantenerle el precio a los miles de kilos de carne que tengo. Una vez que se haya vendido todo, veré de actualizarlo, pero por ahora, no», explicó. «Mucha gente me dice que yo pierdo. Pierdo una sola vez. ¿Qué pasa con toda la gente que pierde todos los días? Si yo compré la carne barata, también voy a venderla barata».

La carnicería de Ricardo está ubicada en la calle Rubén Darío 158 en la localidad de Moreno. Todos los días sube la persiana para trabajar junto a su hijo y atender a su nutrida clientela con la mejor disposición. Como es de suponer, sus vecinos ya lo conocen y confían plenamente en él, que se encarga de aclarar que la suya no es una actitud altruista, sino que se trata simplemente de una forma que encontró para “agradecerle a todos los vecinos que hace tantos años me dan de comer a mí», relató el carnicero.

En cuanto a la escalada de precios, con el instinto propio de un hombre que conoce su ‘metier’ señaló que «por el momento no hay indicios de que aumente la carne», aunque reconoció que «la suba del combustible seguramente incida en el precio». De todos modos Ricardo sigue firme en sus convicciones y nadie parece poder correrlo ni un centímetro de allí: «en los momentos malos hay que pensar un poco más en la gente que te ayudó durante tantos años y no tanto en uno mismo», concluyó. Todo un ejemplo.

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