Saturday 31 de October, 2020

Biotecnología en la UNAHUR: el puntapié inicial de la micropropagación vegetal con fines productivos y ambientales

La Biofábrica  de la Universidad Nacional de Hurlingham acaba de cumplir un año. Se trata de un laboratorio móvil especializado en la generación in vitro de especies vegetales, desde donde se fomenta su estudio con equipamiento de vanguardia.

Investigación en equipo: Valeria Rudoy y Leandro Imanishi son especialistas en micropropagación vegetal

Dentro de no mucho tiempo más la Biofábrica de la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) pondrá a disposición de la comunidad sus primeras plantas. Luego de un intenso trabajo de calibración, lograron poner a punto el laboratorio aunque aún falta efectuar algunas modificaciones sobre la tecnología para ultimar los detalles de su funcionamiento.

«Este laboratorio representa un área muy importante para nuestra universidad. La decisión de invertir en él y comprarlo tenía que ver, por un lado, con las áreas de docencia, investigación y extensión que la universidad tiene, que están vinculadas a la biotecnología, a los alimentos y a la gestión ambiental. Por otra parte, nos enorgullece haber podido instalar tecnología de punta en Hurlingham, en nuestra zona de influencia» explica el rector Jaime Perczyk.

El espacio de investigación está a cargo de la licenciada Valeria Rudoy y el doctor Leandro Imanishi, especialistas en micropropagación vegetal e investigadores de la UNAHUR. Allí se pueden producir, en forma segura y limpia, miles de copias de una planta para utilizarlas con fines productivos o ambientales.

En 2020 el laboratorio se abrirá a los estudiantes para que puedan desarrollar allí sus tesis de grado
En 2020 el laboratorio se abrirá a los estudiantes para que puedan desarrollar allí sus tesis de grado

Al día de hoy, la Biofábrica cuenta con una gran cantidad de plantines clonados de plantas ornamentales y plantines de yacón. Este último, es un tubérculo de la región andina con propiedades nutritivas y medicinales. “La idea es tener algún cultivo que pueda generar distintos nichos productivos en la zona” explica Rudoy. El próximo paso consiste en el proceso de aclimatación y rusticación del material vegetal, que tendrá lugar en un invernáculo. En él se acondicionarán las plantas provenientes del laboratorio para su posterior transferencia a productores locales.

Además, el próximo año comenzarán las prácticas de estudiantes. En ese sentido, Imanishi comentó cómo podría ser el proceso: “La idea sería incorporar estudiantes que puedan hacer su tesis de grado, trabajando en los distintos proyectos que se están haciendo en la Biofábrica o bien en proyectos sugeridos por los estudiantes».

Este año se acercaron a la universidad productores interesados en la clonación de almendras. “La mayoría de las variedades de almendras se importan, por lo que podría ser un proyecto de extensión muy lindo de concretar”, explicó Rudoy. A su vez, destacó que “la Biofábrica despierta interés” en la comunidad pero aún “falta que se cierren todos los puntos necesarios” para poder avanzar en otro tipo de proyectos.

«La Biofábrica ha logrado movilizar un espíritu científico, de curiosidad, de estudio, de participación a una gran cantidad de estudiantes. Creemos que ese es el camino que tiene que seguir la UNAHUR y la Biofábrica fue pionera en el impulso para ir en esa dirección» sintetiza Perczyk.

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