Monday 4 de July, 2022

Bronca e impotencia entre policías: “estamos desamparados”, aseguran en medio de un fin de semana sangriento

Ayer mataron a una joven de 26 años e integrante de la Policía Local en Glew, y balearon en el cuello a Lourdes Espíndola en Ituzaingó. “Para nuestros gobernantes, nosotros somos un número. No les interesamos”, le dijo un capitán en servicio a Primer Plano Online.

Reclamo de policías
Tamara Ramírez (izquierda) fue asesinada en su casa de Glew; Lourden recibió un balazo en el cuello y murió tras agonizar 24 horas

La Policía de la Provincia de Buenos Aires está atravesando un fin de semana angustiante luego de dos ataques sangrientos del que fueron víctimas dos mujeres de la fuerza. Además del caso de Lourdes Espíndola que reveló durante la madrugada de hoy Primer Plano Online, ayer Tamara Ramírez (26) fue asesinada en su casa de Glew, partido de Almirante Brown, por un sujeto de 18 años que ingresó a la vivienda a robar.

En el caso de la oficial perteneciente al Comando de Patrullas de Moreno, que fue asaltada en Ituzaingó luego de terminar el adicional que había realizado, el último parte médico brindado por el Hospital Posadas indica que fue intervenida quirúrgicamente por el balazo y tiene comprometidas la tráquea y la carótida, por lo que se encuentra internada “en terapia intensiva con pronóstico reservado y en estado crítico”. En estos momentos está siendo visitada por el jefe de la Policía, comisario general Fabián Perroni.

“Para nuestros gobernantes, nosotros somos un número. No les interesamos. A esta oficial (en referencia a Lourdes), le pegaron un tiro sólo por ser policía. No tenemos apoyo de nadie: ni de los legisladores, ni los fiscales y mucho menos de los jueces. Estamos desamparados”, aseguró entre bronca e impotencia el capitán Sandro Adrián Amaya, uno de los integrantes de la fuerza que desde hace años encarna la batalla por la sindicalización policial.

ESCUCHÁ EL TESTIMONIO DEL CAPITÁN SANDRO AMAYA: 

 

“Los jefes están puestos por política, ninguno responde a las necesidades de los policías, no expresan lo que pasa en una comisaría ni pelean por el personal. Esto no da para más”, agregó el uniformado.

Amaya, a quien destinaron al cuerpo de isla en Zárate como represalia por pelear en pos de conseguir que la Policía tenga un sindicato que la defienda como ocurre en cualquier otro ámbito laboral, se quejó de que “los políticos, en campaña, hablan de la seguridad, de los docentes y de los médicos, pero una vez que llegan al poder se olvidan de sus promesas”. Y también cuestionó que “nuestros superiores llegan a cargos jerárquicos por hacer política, no por su capacidad”.

Reclamo de policías
El capitán Sandro Amaya, entre la bronca y la impotencia por la situación de sus camaradas

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