Monday 6 de February, 2023

Cien años de amor: la historia de Ofelia Crespo, una vecina de Castelar que celebra un siglo de vida en acción

Vive sola, arranca el día a las 8:00, se maquilla, se peina y se ceba unos mates para luego informarse. Toma una sola pastilla por día, no usa lentes, no tiene colesterol y escucha a la perfección. Aquí, su rica historia de vida.

Una abuela que llegó a los 100 años a pura vitalidad

A partir de su vitalidad y sonrisa Ofelia Crespo demuestra que llegar los 100 años de vida es una cuestión de actitud. Esta mujer de las diez décadas a la que el paso del tiempo no le pesa vive detrás del consultorio de su hija Lilian, psicóloga, y se las arregla sola aunque admite que las visitas de sus nietos, Laura y Germán, la llenan de alegría. “Son la luz de mis ojos”, señala con orgullo.

“A mí me gustar estar arreglada y saber lo que pasa en el país, leo todas las noticias en Internet y después comento en las redes”, confiesa esta abuela todo terreno que es realmente memoriosa. Las anécdotas y sucesos puntuales de su infancia fluyen permanentemente en su memoria, y en el tintero guarda las historias de sus paseos por el barrio de Castelar, lugar que ama.

"Cien años de amor" con esta frase su nieto diseñó las invitaciones de cumpleaños para sintetizar la historia de Ofelia
«Cien años de amor»: con esta frase su nieto diseñó las invitaciones de cumpleaños para sintetizar la historia de Ofelia

“De chiquita iba caminando todos los días a la escuela, eran casi 20 cuadras. Recuerdo que el tapado de piel que me ponía mi madre se teñía por la helada”, describe y hace hincapié en el día que caminó al lado del presidente Alvear. “Nosotros vivíamos cerca de la Base Aérea y una tarde, como muchas otras, estábamos observando los aviones. En ese momento, bajo un señor elegante con galera y bastón de un coche muy bonito.  Ahí, cuando vieron nuestro asombro nos dijeron: ‘Es el presidente Marcelo T. De Alvear’”, narra Ofelia Crespo.

Para festejar su cumpleaños número 100 organizaron con su familia y amigos una fiesta al mediodía. De tantos regalos que recibió, se transformó en una especie de coleccionista de chalinas, perfumes y pantuflas. “Para los 101 vamos a pedir que solo me regalen su presencia”, manifestó, entre risas.

La invitación de la fiesta la diseñó su nieto y la selló con la frase: “Cien años de amor”. Es que el cariño que brinda Ofelia se lo reconocen todos sus allegados. Es por esto que para la celebración le regalaron un cuaderno con fotos de ella donde cada uno de sus invitados dejó una dedicatoria replicando ese amor que ella repartió toda su vida.