Monday 24 de January, 2022

Condenaron a prisión perpetua a una pareja por el crimen de un abogado en Ituzaingó

Rodrigo Eugenio González y Flavia Antonella Gilardino recibieron la pena máxima establecida en el Código Penal por el crimen de Carlos Alberto Carrizo, a quien habían convocado a su casa para pagarle honorarios. La trama siniestra se develó luego de un llamado al 911 hecho por el padre del condenado, que estuvo secuestrado y consiguió escapar.

En esa vivienda de la calle Olivera al 1.300, en Ituzaingó, ocurrió el asesinato del abogado y el secuestro del padre de uno de los asesinos

Una historia espeluznante tuvo luz casi cinco años después de ocurrida. Se trata del crimen del abogado Carlos Alberto Carrizo, quien fuera asesinado el 11 de septiembre de 2016 y cuyo juicio se terminó ventilando a finales de 2021. Por el sangriento hecho, que incluyó también una privación ilegal de la libertad de un hombre que logró escapar y terminó siendo clave para desentrañar la trama criminal, una pareja fue condenada a prisión perpetua. Asimismo, una mujer que actuó como cómplice recibió once años de cárcel.

El Tribunal Oral Nº 4 de Morón, integrado por los jueces Carlos Torti, Pedro Rodríguez y Rodolfo Castañares, tuvo a su cargo el juicio, mediante el cual se estableció la mecánica de lo sucedido en la vivienda ubicada en la calle Olivera al 1.300, de Ituzaingó. Apenas pasado el mediodía de aquel día, los ahora condenados citaron a la víctima fatal, que los había defendido en distintas causas, con la excusa de pagarle los honorarios que le adeudaban por sus servicios.

Lo verdaderamente dramático del episodio es que la comunicación para con el abogado fue realizada desde el celular del papá del asesino, que era amigo personal de Carrizo. Empuñando un revólver, Rodrigo Eugenio González apuntó a su propio padre, lo amenazó y le pidió que realice la llamada. “Si él viene, vos zafás”, lo intimidó mientras lo mantuvo cautivo por cerca de ocho horas. Cerca de las 18, el abogado efectivamente ingresó a la finca en cuestión y fue inmediatamente reducido por el acusado y su pareja, Flavia Antonella Gilardino.

Hasta esa estación de servicio Oil se desplazó el padre de González tras escapar de la vivienda: llamó al 911 para contar lo ocurrido

Según lo que se pudo establecer en el juicio, González y Gilardino convivían desde hacía algunos años solamente interrumpida la convivencia en un período en que el hombre estuvo preso. Fue en ese lapso en el que, supuestamente (porque eso no se pudo probar en el juicio) el abogado Carrizo la habría abusado sexualmente. “Me violaste, sos un violador”, le gritó la mujer al letrado que ya estaba reducido en la vivienda a la que había acudido supuestamente para cobrar la deuda por su trabajo.

Esa acusación dio inicio a una “desenfrenada golpiza”, según dictaminó el tribunal en base al informe forense, que le provocó heridas en distintas partes del cuerpo. La mujer, además, le pegó un tiro en la pierna y posteriormente su marido lo remató luego de torturarlo con asfixia mecánica. El segundo balazo fue fatal e ingresó a la altura del abdomen. Todo esto ocurrió mientras el papá de González permanecía secuestrado en una habitación contigua y custodiado por Jésica Galeano, la tercera condenada.

Esa mujer, además de ser mantener custodiado al hombre, prestó colaboración para la limpieza del lugar de la muerte, extrajo del cadáver ropas ensangrentadas que arrojó a la basura juntamente con el carnet credencial de abogado del fallecido y ocultó entre sus prendas íntimas una vaina servida de calibre .380, expulsada por el arma con la que se mató, como así también asistió e higienizó a Flavia Antonella Gilardino manchada por sangre

Ocho horas después de haber ingresado a la casa, y visiblemente conmocionado por lo vivido, González padre pudo escapar y llamar al 911 tras caminar 200 metros hasta la estación de servicio Oil ubicada en cercanías de la Barrera 80. En esa comunicación pidió ayuda y avisó que lo habían secuestrado y habían matado a un hombre. Si bien en un primer momento la versión se puso en duda, a partir del hallazgo de un cadáver en Villegas, entre Dunant y Pacheco, se confirmó lo que expresó y eso ayudó a desentrañar la trama criminal. Quedó grabado cómo dos personas sacan el cuerpo de un auto blanco, lo tiran en la calle y se van.

González padre contó en el juicio con un dolor impactante la trama de toda la secuencia que le tocó pasar luego de ser secuestrado por su propio hijo. “Escuché los gritos, los disparos y la angustia”, definió ante los jueces que desarrollaron el debate. Un dato más de relevancia para la causa: en la casa apareció dinero, bastante más de cien mil pesos, que nadie nunca se atribuyó. Un verdadero misterio.

El resultado del juicio fue contundente. La justicia aplicó la pena máxima establecida en el Código Penal para Rodrigo Eugenio González y Flavia Antonella Gilardino, quienes fueron hallados culpables de los delitos de homicidio calificado por ser cometido con alevosía y con armas de fuego, tenencia no autorizada de arma de fuego de las de guerra y privación ilegal de la libertad coactiva agravada por el número de intervinientes. En el mismo fallo unánime también recibió once años de cárcel Jesica Andrea Galeano por ser coautora del delito de privación ilegal de la libertad coactiva agravada por el número de intervinientes y partícipe secundaria del delito de homicidio calificado por ser cometido con alevosía y con armas de fuego.

Y una cuestión no menor: pese a haber recibido perpetua, Gilardino se encuentra detenida en su casa, con prisión domiciliaria, por tener un hijo de cuatro años.

Seguinos en nuestra cuenta de Instagram ó unite a nuestro canal privado de Telegram