Friday 27 de November, 2020

Contradicciones en la declaración del subcomisario de la federal que mató a un menor que le robó las tazas de las ruedas de su auto

José Pérez Buscarolo fue indagado ayer por los fiscales María Alejandra Bonini y Sergio Di Leo y su relato tiene tramos que no coinciden con lo ocurrido el viernes al mediodía, cuando resultó muerto el menor Iago Ávalos luego de una persecución de 20 cuadras.

Gatillo fácil en Hurlingham
El momento del crimen de Iago y la intervención de Gendarmería en el lugar

El subcomisario de la Policía Federal José Pérez Buscarolo (46) fue indagado ayer por los fiscales Silvana Bonini y Sergio Di Leo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 de Morón, quienes luego le solicitaron al juez de Garantías Alfredo Meade su detención formal por el delito de «homicidio agravado por su condición de miembro de una fuerza de seguridad y uso de arma de fuego», que tiene una pena de prisión perpetua. El agente está preso en la comisaría segunda de Hurlingham (Villa Tesei) aunque en los próximos días el magistrado deberá hallarle otro destino por tratarse de un integrante de las fuerzas de seguridad.

La declaración del agente de la Federal que pudo reconstruir Primer Plano On Line duró cerca de una hora y media. El hombre contó a la justicia que el viernes llegó a su casa cerca de las 10 de la mañana. Había ido a llevar a su hija al colegio, luego realizó diligencias personales y, mientras se preparaba en su domicilio para irse a trabajar, su esposa le avisó que había dos muchachos merodeando su vehículo. Cuando él se asomó para mirar, pensó que le estaban intentando robar una rueda, por lo cual salió inmediatamente y dio la voz de alto a ambos sujetos, que se escaparon del lugar.

En ese momento se subió a su auto, un Renault Logan gris, y comenzó a perseguirlos. Allí, Buscarolo confirmó que al auto no le faltaba ninguna rueda, por lo cual Primer Plano On Line infiere de sus dichos que, en rigor, se trata de una estrategia de defensa. La persecución que se inició ahí duró 20 cuadras, el doble de lo que se informó erróneamente en la crónica del viernes, recién conocida la noticia. Luego de ese trayecto, siempre según el relato del subcomisario detenido, logró cruzarle el auto a los supuestos delincuentes, y nuevamente les dio la voz de alto. “Ahí saqué el arma porque uno de los sujetos me hizo un ademan como de apuntarme con un revolver”, manifestó textual.

Poco después del disparo de Buscarolo, el Sandero se detuvo y cuando el policía se acercó, el joven que manejaba le entregó las tazas hurtadas y le dijo que su amigo estaba herido. Entonces, el subcomisario llamó a una ambulancia, pero el adolescente de 17 años que iba en el asiento del acompañante, identificado como Iago Ávalos, murió desangrado producto de un balazo que le ingresó en la zona izquierda de la espalda y le salió por el pecho, según los resultados preliminares de la autopsia

Es curioso que si le cruzó el vehículo y pidió que depongan su actitud el tiro que le dio muerte al menor haya entrado por la parte de atrás del auto en el que escapaban los dos jóvenes. Es otro capítulo de la defensa planificada por los dos abogados que lo representan que intentarán enmarcar el hecho dentro de un «homicidio en legítima defensa». De todos modos, la situación procesal del efectivo policial es complicada debido a que en el auto en que murió la víctima no se encontró ningún arma y el fallecido fue baleado por la espalda luego de que el proyectil ingresara por el portón trasero del auto. Aunque está claro que hay que esperar el peritaje de Gendarmería para corroborar lo sucedido.

El otro ocupante del coche de la huida es mayor de edad, se comprobó que no tenía armas y quedó en libertad, ya que no tiene antecedentes penales y la calificación del hecho del que se lo acusa es “hurto tentado con participación de un menor”. Tanto el muchacho liberado como el fallecido se conocían pero no tenían vínculo parental entre sí, ambos tienen domicilio en Hurlingham y habían salido con un Renault Sandero propiedad de la familia de uno de ellos.

Los autos tenían varios choques, no sólo el final. El relato del subcomisario tuvo otras contradicciones, como la afirmación de que a lo largo de la persecución hubo otros toques previos en donde les dio la voz de alto. Ante los fiscales, Buscarolo afirmó que efectuó sólo dos disparos que fueron en el lugar en donde fallece Ávalos, pero hubo un testigo que declaró que escuchó detonaciones en cercanías de una escuela. Según informaron fuentes oficiales a Primer Plano On Line no hay registros de la persecución de cámaras de seguridad ni del robo de las tazas del auto del agente y mucho menos del lugar en el que ocurrió la muerte del menor.

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