Thursday 21 de January, 2021

Corrió, mató y huyó en su cuatriciclo: la verdadera historia de la tragedia de Pinamar

El pasado fin de semana un conductor mató a un nene de 7 años mientras manejaba a alta velocidad y destrozó a dos familias. A partir de ese trágico hecho, la Policía intensificó los mecanismos preventivos y ya secuestró varios de esos vehículos, con la aprehensión incluso de un vecino de Hurlingham que se negó a un control.

Cuatriciclos mortales
Agustín Ciari cayó con su cuatri encima del vehículo en el que viajaba Franco y lo mató al instante.

Las vacaciones de las familias Catanzaro y Piacentini se partieron para siempre. De un golpe cuyo impacto, posiblemente, no dejen de sentirlo jamás. Fue el último domingo en el Partido de la Costa, cuando un cuatriciclo conducido por Agustín Ciari (23) cayó encima del que manejaba Franco Catanzaro, de siete años, y lo mató casi al instante.

Las familias ahora denuncian que el joven que mató al chico venía a alta velocidad, y que ni él ni sus padres se pusieron en contacto con ellos, ni en el momento del accidente ni nunca. Ciari es sobrino del secretario de Hacienda del Municipio de Quilmes, cuyo intendente es Martiniano Molina, de Cambiemos.

«A Franquito le cayeron con el cuatriciclo encima, lo mataron y lo abandonaron como a un perro», le dijo a Primer Plano On Line Román Piacentini, amigo de Juan Pablo Catanzaro, el papá de la víctima. El hombre fue testigo del incidente. No vio exactamente el momento del impacto, pero asegura que estaba allí, a unos «20 ó 50 metros» del lugar de la tragedia, porque había quedado a cargo de Franco, quien en ese momento andaba en su pequeño cuatri por una «olla» entre médanos junto a Enzo, su propio hijo, de 14 años.

Cuatriciclos mortales
El cuatri conducido por Agustín Ciari así quedó luego del impacto contra el pequeño vehículo en el que viajaba Franco

Román se convirtió en una suerte de vocero de la familia Catanzaro y factor clave para la investigación judicial, que tuvo versiones encontradas desde el momento en que ocurrió el impacto. Según pudo saber éste medio, Ciari venía encima de su Yamaha 450. Lo hacía junto a su primo, de 16 años, que lo acompañaba en tándem con otro cuatri de alta cilindrada, aparentemente en una prueba de velocidad.

Piacentini cuenta que los vio venir, mientras su hijo adolescente y el chico fallecido «hacían vueltas en 8» por un circuito en una zona sin médanos, pero sí con ondulaciones. «Venían corriendo una carrera, con ropa de competición, pechera, guantes, cascos, motores dos tiempos. Los veo entrar a 80 kilómetros por hora, que en la arena es muchísimo, entran derrapando y saltan la primera subida, saltan la segunda y de repente no los escucho más», detalla el hombre.

«Dejé de escuchar el ruido de los motores», explica. Y eso lo preocupó. O lo dejó paralizado. Según le dicta su memoria, apenas pasó un minuto cuando vio llegar a su hijo Enzo en su cuatriciclo. El adolescente traía encima a Franco, gravemente herido. «Lo agarro, le practico reanimación, pero estaba mal. Tenía fracturas expuestas, tenía muy mal su pecho, sangraba mucho”. Y dejó una frase que expone lo que fue la dimensión del golpe: “su casco estaba partido en seis».

Piacentini admite que el hecho de que los menores manejen «es una contravención» y que está mal, pero insiste en que lo hacían en una zona «segura». La costumbre de las dos familias, con casa en el barrio privado Costa Esmeralda, era ir con la camioneta 4×4 y tres cuatriciclos a la zona de playa, dentro de Nueva Atlantis, Partido de la Costa. «Siempre salíamos todos juntos, en caravana, y despacio. El cuatriciclo de Franquito era casi de juguete», compara. La autopsia determinó que la muerte del nene de 7 años fue por paro cardiorrespiratorio, pero tuvo miembro inferiores, superiores, costillas, tórax y cráneo fracturados.

Juan Pablo Catanzaro, el padre de Franco, había ido hasta a su casa a buscar la merienda y pagar a unos pintores que trabajaban en el lugar. Su esposa (que no es la mamá del chico, quien estaba en Bariloche, donde vivía Franco) había salido a caminar y Piacentini se quedó en la playa con los nenes y los cuatris: su hijo Enzo, y Franco con su hermana de 12, más una amiga. «Fueron al agua y Franco y mi hijo me dijeron si los cruzaba por la calle por donde pasan los cuatriciclos y las camionetas, que querían andar. Ellos no saltaban médanos, hacían un circuito y daban círculos, como un 8. Y yo los estaba vigilando. Les dije ‘un ratito’ y los llevé. Los perdía de vista sólo cuando quedaban detrás de una subida», describió.

ASÍ SE IBAN DEL LUGAR DEL HECHO LOS ALLEGADOS AL CONDUCTOR QUE MATÓ AL NENE

La versión que difundieron fuentes de la causa judicial a partir de ese momento, en base supuestamente a testigos, es que Franco bajaba un médano y Ciari lo subía y así se dio el choque. Lo que cuenta Piacentini es distinto. «Hubieran chocado si venían con las cuatro ruedas, pero saltaron y el cuatriciclo le cayó literalmente encima, le pegó con el motor. Eso no es un accidente», remarca. «Estamos de acuerdo que Franco estaba cometiendo una contravención, los chicos no podían estar ahí. Pero entrar a saltar médanos con equipos de competición en zona de familias no es un accidente», insiste Piacentini.

Hay, además, un dato que Román tiene necesidad de aclarar en medio de tantos comentarios que hubo respecto de cómo fue la mecánica del hecho. Días atrás las fuentes judiciales habían relatado que, según testimonios, Agustín Ciari estuvo junto a Piacentini y Catanzaro mientras pedían auxilio. Román lo niega: «Ellos se escaparon, mi hijo vino solo con el nene. Después en la playa levantaron sus cuatris y sus motos de agua y se fueron, mientras otra gente los filmaba y los insultaba. Por suerte en la guardia de Costa Esmeralda la seguridad privada les secuestró el cuatri, si no no lo encontrábamos más».

El tío del conductor del cuatriciclo que mató a Franco es Cristian Alexis Ciari, como se informó más arriba, secretario de Hacienda de Quilmes. El funcionario estaba en la playa en el momento del accidente. Por eso Piacentini tiene temor de que la política esté “tapando las cosas que pasaron”. “(Ciari) Mató a un chico y todavía no declaró ante la Justicia. No estuvo detenido ni diez segundos. Matás a un nene de 7 años y te comés 48 horas mínimo. Este pibe no estuvo detenido un minuto. Si no hay mano política acá…», reflexionó. Y consideró que lo mínimo que pasó fue «abandono de persona, al nene lo dejaron tirado como un perro, y a cargo de un chico de 14 años».

Cuatriciclos mortales
El vehículo secuestrado al vecino de Hurlingham en Nueva Atlantis por realizar maniobras peligrosas y resistirse a un control

Franco fue enterrado ayer miércoles en Pilar. Vivía en Bariloche junto a su mamá, por quien acababa de tener un hermanito menor. Cada 15 días viajaba y se quedaba con su papá, un publicista de San Isidro. «Para Juan Pablo, Franquito era toda su vida. Le había hecho una canchita de fútbol en su casa, el nene era fanático de Boca», recuerda Piacentini. Y vuelve a apuntar a la familia de Ciari: «Nunca nadie se comunicó con la familia de Franco. Nunca nadie mandó un emisario. Juan Pablo no puede levantarse de la cama. Lo que más nos indignó fue el abandono de persona. Tenemos todo filmado, cómo levantaban las motos de agua. La mamá decía ‘levántate los cuatris y vámonos de acá'».

Román Piacentini declaró el lunes a la noche ante el fiscal del caso Martín Prieto, junto al papá de Franco y los testigos que filmaron la huida de los familiares de Ciari en la playa. El hombre sospecha de los tiempos de la Justicia: «Nosotros declaramos anteayer. Recién hoy van a peritar los cuatri. Mi hijo fue operado, tiene que declarar y va a contar la verdad. A Franco, por donde estaba y lo que hacía, no le podía pasar nada. Salvo que apareciera un loquito».

Lo cierto es que cada verano son reiteradas las imprudencias con éste tipo de vehículos y la pérdida de vidas se suceden. Los controles policiales se intensifican recién luego de una denuncia o de algún accidente de gravedad que pone en alerta a las autoridades. Ayer Primer Plano On Line dio cuenta de un vecino de Hurlingham que realizaba maniobras peligrosas y se negó a un control en la zona de médanos de la bajada náutica de Nueva Atlantis y terminó aprehendido.

El vehículo era un Yamaha 350 Banshee, que fue secuestrado por personal de tránsito de ese municipio costero durante un control de prevención de cuatriciclos. Pero la tragedia de Franco ya había ocurrido.

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