Thursday 20 de January, 2022

Y un día volvió a su casa: dejó la cárcel Esteban Caamaño, el chofer preso 16 meses por un delito que no cometió

En una entrevista a través de la plataforma Zoom con Primer Plano Online contó las sensaciones de volver a encontrarse con su familia. Si bien la morigeración de su arresto le había sido otorgada en septiembre, por temas administrativos no se había podido efectivizar. “No voy a parar hasta que me declaren inocente”, aseguró.

Esteban Caamaño se reencontró con sus afectos, esos que jamás dudaron de su inocencia y pelearon por su regreso a casa

Estoy en lo de mi consuegra, con la pulsera (tobillera electrónica). Es medio un torbellino, un montón de cosas que se me presentan: un año y cuatro meses que no veo la calle, cuatro meses que no veo a mi familia que no se podía trasladar a la visita. Pero bien, contento”.

Esteban Caamaño, el vecino de Merlo que fue durante 22 años chofer de la Empresa 216 y que de un día para el otro se encontró con una causa por drogas que lo llevó a la cárcel, se reencontró con su familia. Dejó el penal de Magdalena, donde cumplía la prisión preventiva determinada por la justicia de Garantías de Morón, que lo acusaba de ser vendedor de drogas y de tener un arma de manera ilegal con la que amenazó a un vecino en medio de una pelea.

Sin embargo, como contó Primer Plano Online, a finales de agosto pasado la Cámara de Apelaciones de ese mismo Departamento Judicial morigeró sus condiciones de arresto y dio concedió la prisión domiciliaria al considerar que “la hipótesis planteada por la Fiscalía hoy se encuentra debilitada por prueba producida por la defensa”, con lo cual el sujeto puede seguir sometido a proceso y vigilado con un sistema de monitoreo a la espera del juicio.

Así lo consideraron los camaristas Fernando Bellido, Fabián Cardoso y Diego Grau, quienes ordenaron el arresto domiciliario del ¿ex? trabajador de la Línea 216, que dejó la unidad penitenciaria con tobillera electrónica y sin poder habitar el domicilio en donde vivía anteriormente, que fue donde ocurrieron los hechos que se le imputan. Asimismo, con una restricción perimetral de acercamiento hacia su denunciante.

Por una discusión con un vecino, que no era ni siquiera conmigo sino con mi yerno, me armaron una causa por drogas, como que yo vendía, por tres gramos de cocaína separada que colocaron al momento del allanamiento. Me acusaron de haber amenazado con un arma a este hombre, cosa que no hice, y se contradijeron: primero dijeron que era un revólver negro y luego una pistola plateada, que no tengo ni tuve”, explicó Caamaño en conversación con Primer Plano Online a través de la plataforma Zoom.

Esto mismo que plantea el vecino merlense fue lo argumentado por su defensor oficial, Mario Nápoli. “De la apertura de celulares efectuada no se advierte indicación alguna que permita vincular a Caamaño con la venta de estupefacientes, más allá del material secuestrado en su propiedad”, fue uno de los argumentos usados por la defensa y validados por la cámara revisora. “Evaluadas las constancias probatorias obrantes hasta el momento, no es posible arribar al grado de convicción suficiente para mantener privado de la libertad al nombrado Caamaño, en la forma en la que viene cumpliendo la medida de coerción”, concluyeron los jueces.

Para el chofer, la causa fue armada contra él de manera espuria. “No encontraron nada en mi casa más que tres gramos de cocaína. No hubo nada más: ni balanza, elementos de corte para vender droga. Yo sé que soy inocente y quiero la verdad, porque me armaron esta causa y no me importa si son policías, políticos, punteros. Me arruinaron 22 años de laburo, me hicieron estar lejos de mi familia, me tuvieron un año y cuatro meses preso, con padecimientos económicos, ya que ahora tienen que trabajar mis hijos para ayudarnos y mi señora con clases de canto para pucherear”, enfatizó Caamaño.

Esteban espera comenzar una nueva etapa en su vida, pero con el horizonte prioritario en poder dejar clara su inocencia. Agradece a todas las personas que siguieron creyendo en él, más allá de su familia, y tiene un párrafo aparte con Primer Plano Online, el medio que hizo pública su historia en varios artículos. Pero aventura que esto no terminó. “Quiero mi libertad total y que se investigue lo que pasó. Una mano negra me metió en cana y quiero que se sepa”, pronuncia para cerrar la charla antes de poner la almohada en el colchón de la casa que lo recibe tras el infierno del encierro.

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