Sunday 25 de October, 2020

Detuvieron a un vecino de Villa Luzuriaga que intentó ingresar a Gesell por un acceso clandestino

El hombre, de 35 años, es uno de los tantos propietarios no residentes en aquella ciudad balnearia que no puede llegar a su vivienda desde que se decretó el aislamiento por coronavirus. Este fin de semana hubo piquetes en la ruta para pedir que dejen llegar a sus casas de veraneo.

La polémica ya está instalada: las ciudades de la costa no quieren saber nada con recibir visitantes y los propietarios no residentes exigen su derecho a llegar a sus casas

Hay situaciones que empiezan a ser insostenibles. Por caso las que protagonizan propietarios no residentes, como se conoce a quienes tienen casas en la costa atlántica y no pueden llegar hasta cada una de las ciudades por la pandemia de coronavirus. Este fin de semana hubo piquetes y fuertes protestas en el peaje de General Lavalle, exigiendo que les permitan llegar por lo menos para saber cuál es el estado de sus viviendas o visitar a algún familiar que necesita asistencia.

Pues bien: en un contexto en el que la negativa de las ciudades balnearias a recibir visitantes choca con el derecho de quienes no viven allí pero pagan sus impuestos religiosamente, la desesperación gana terreno. Y como muestra, la peligrosa maniobra que intentó ayer domingo por la mañana un vecino de Villa Luzuriaga, partido de La Matanza, que quiso acceder a Villa Gesell por un acceso clandestino.

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“El hombre fue encontrado en su camioneta 4×4 por trabajadores de la Secretaría de Seguridad junto a la Dirección de Tránsito y posteriormente, personal de una de la Estación de Policía de Gesell realizó la aprehensión del sujeto, que quedó a disposición de la justicia con una causa penal por violación del artículo 205 del Código Penal”, informó una fuente de la investigación.

Se trata de J.T. de 35 años, quien tiene una casa en 117 y 9, de Villa Gesell, y según reveló, no puede llegar a la propiedad desde febrero pasado. Junto al desesperado intento de este hombre, cientos de automovilistas pasaron la noche en la Ruta 11 este fin de semana, a la espera de un permiso para poder llegar hasta diferentes localidades de la costa, hartos de agotar las vías de diálogo con autoridades municipales y de las propias comunidades, que por ahora se niegan a recibir a gente que no sea de allí.

Es que, el temor a posibles contagios y a la poca capacidad de respuesta del sistema sanitario local, hizo que la costa atlántica se encuentre prácticamente cerrada para lo que no es algún tipo de actividad esencial, como la llegada de alimentos o insumos médicos. Vecinos e intendentes armaron burbujas infranqueables.

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