Wednesday 17 de August, 2022

Día del Empresario Nacional: una oportunidad para seguir apostando al crecimiento

Opinión

Por Ariel Aguilar-Referente regional de la Confederación General Económica Argentina (CGERA)

Un 16 de Agosto de 1953 en Buenos Aires se realizó la primera reunión de la Confederación General Económica, pero desde tres años antes Jose Ber Gelbard, un empresario PyME que fuera vendedor ambulante y terminara siendo el último ministro de Economía de Perón había empezado a organizar al empresariado argentino desde el norte de nuestro país.

Desde el año 2015, la Ley 27.108 estableció esaa fecha como el Día del Empresario Nacional. Más allá de tener un día para celebrar, es una jornada dedicada a quienes generan el 80% de los puestos de trabajos en nuestro país, quienes apuestan su capital todos los días para sostener las empresas, corren con las quincenas, con los bancos, re invierten en nuestro país, en una maquina más, en un comercio más, en ampliar las fábricas, en nuevas tecnologías y demás.

Somos, después de los trabajadores, quienes más sufrimos en tiempos de crisis como los actuales, ya que la gran mayoría vivimos del mercado interno y el peor escenario para una PyME es que los trabajadores pierdan su poder de consumo.

Nos dijo Aldo Ferrer en su libro ‘El Empresario Argentino’ que «el empresario es una construcción política». Y esto es verdad. Tan cierto como que no hemos sabido construir como clase empresaria, una verdadera burguesía nacional. En las diferentes etapas con vocación industrialista que ha tenido nuestro país hemos crecido y aprovechado de las políticas propuestas, pero no le hemos puesto la convicción política empresaria que necesitaban esos proyectos políticos para sostenerse en el tiempo.

Muchos empresarios en su aspiración de ser se identifican más con las grandes corporaciones empresarias nacionales y multinacionales que con sus pares, con los que día a día construyen una Argentina de crecimiento e inclusión. Nuestra alianza es con los trabajadores que como decía antes, fortalecen el mercado interno del que viven nuestras Pymes.

La propaganda de las sillas nacionales que se rompían frente a las importadas, no tenía por objetivo solamente mostrar que supuestamente los empresarios argentinos no éramos eficientes. El objetivo era hacerle creer a la sociedad toda que nuestro país no tenía un destino de industria, que lo único que podíamos venderle al mundo eran productos primarios, y que desde ese lugar llegaría el derrame que beneficie a todos. Nada redistribuye más que la Industria, y nadie ha invertido más en nuestra patria que los empresarios argentinos, pero las empresas PyMES no crecen sin un rol activo del Estado.

Tenemos una responsabilidad grande que es la de hacer del empresariado argentino una verdadera construcción política comprometida no desde la conveniencia, sino desde la convicción con los proyectos políticos que apuntan al crecimiento de las empresas nacionales. Si no entendemos que nuestra suerte está ligada al crecimiento colectivo de todo nuestro pueblo no podremos comenzar a caminar ese camino. Tenemos la obligación como empresarios nacionales de proyectar desde nuestro lugar una Argentina para todos donde la producción y el trabajo sean el motor de ese proyecto.

Son tiempos difíciles para las empresas PyMES, pero celebremos nuestro día con el orgullo de saber que los empresarios argentinos apostamos cada día por el crecimiento de nuestro país. El desafío ahora es la construcción política de un empresariado nacional. No nos podemos volver a equivocar.

Feliz día para todos

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