Wednesday 28 de October, 2020

Día Mundial de la Salud Mental: en pandemia, con un mensaje destinado a mayor inversión estatal

Primer Plano Online consultó al psiquiatra Eduardo Abadi, Miembro fundador de Proyecto Suma y coordinador de la campaña antiestigma. Reflexiones sobre cómo encarar un momento particularmente complejo para la humanidad, con un suicidio cada 40 segundos en el mundo.

“La pandemia y la cuarentena trajo, y va a traer, un fuerte aumento de los problemas de salud mental", estima el psiquiatra Daniel Abadi

Quienes conocen las definiciones específicas señalan que la salud es el estado de bienestar físico, mental y social, no se refiere únicamente a la ausencia de enfermedades, sino que es la base fundamental para que los individuos puedan disfrutar de una vida plena y satisfactoria. Sin embargo, los problemas vinculados a lo mental no son necesariamente interpretados como parte de lo sanitario en el imaginario colectivo. Incluso en la actualidad están presentes los estigmas que fundan con argumentos científicos aquella noción de separar al diferente, y una buena parte de la inversión estatal está orientada a instituciones en donde se pugna por el encierro.

Primer Plano Online convocó al médico psiquiatra Daniel Abadi para conocer sus reflexiones sobre una problemática de la que nadie está exento. El profesional es miembro fundador de Proyecto Suma y coordinador de la campaña antiestigma de la institución. Actualmente se ocupa de la intervención comunitaria ‘Salud Mental Urbana’, que es una campaña de prevención y promoción de salud mental, cuyo objetivo es contribuir a mitigar efectos psicológicos negativos de pandemia y cuarentena.

Este año, el lema a nivel universal del Día de la Salud Mental tiene como finalidad fomentar una mayor inversión, de parte de los Estados, en esta temática. “Un tercio de las personas que tienen discapacidad esa situación está vinculada a la salud mental, sobre todo con depresión, hay mil millones con problemas de salud mental, un hombre o una mujer se suicida cada 40 segundos en el mundo y aumenta el consumo de sustancias, sobre todo alcohol, provocando muertes y discapacidad. Una de cada tres o cuatro personas tendrá, a lo largo de su vida, un problema ligado a la salud mental”, señala Abadi.

Quienes tenían algún tipo de patología mental se encuentran en este momento frente “una triple vulnerabilidad”, asegura Daniel Abadi

A pesar de estas cifras, en América Latina y el Caribe, sólo el dos por ciento (2%) de los presupuestos destinados a políticas sanitarias van a la salud mental. Eso, claramente, se lleva de patadas con las estadísticas oficiales. Y, además, el 60 por ciento de ese dinero, se dirige a hospitales monovalentes, es decir, aquellos en los que solamente se tratan temas psiquiátricos. Por eso mucha gente se niega a ir, porque son establecimientos observados con temor por la sociedad en general.

La tendencia a nivel global es pugnar por tratamientos que busquen la reinserción social y laboral, que eso no solamente dignifica, sino que produce una mayor estabilidad emocional. Fomentar más inversión significa garantizar el acceso a tratamientos, disminuir la brecha entre quienes padecen y quienes consultan, porque las estadísticas de los países menos desarrollados indican que, de cada diez personas con problemas de salud mental, una sola llega a la consulta, por miedo o por vergüenza. El resultado es la reclusión, la marginación o la discriminación.

Una propuesta que esgrimió Abadi es la posibilidad de desarrollar campañas de prevención de la salud mental, antiestigma, para adoptar hábitos saludables, entre otras cuestiones. Además, destinar dinero a la investigación, a la docencia y a la formación de profesionales idóneos en salud mental. Indefectiblemente, todo debe incluir a las escuelas, para lograr diagnósticos precoces que permitan un abordaje a tiempo.

CAMPAÑA SUMA SALUD MENTAL

“La pandemia y la cuarentena trajo, y va a traer, un fuerte aumento de los problemas de salud mental. Esto se debe a las pérdidas materiales y humanas. También el aislamiento produce muchas personas una tendencia a la cosa depresiva, a la apatía. También quienes pasaron por experiencias traumáticas de haber estado internado o tener un familiar internado. La incertidumbre que toda esta situación genera, esa sensación de orfandad”, estimó Abadi.

También citó el estrés y la sobrecarga de trabajo que están teniendo muchos profesionales de la salud y trabajadores esenciales. Incluso, quienes tenían algún tipo de patología mental se encuentran en este momento frente “una triple vulnerabilidad”. La primera es porque corre más riesgo de contagiarse muchas veces por las condiciones de vida de estas personas tienen, como vivir en situaciones de hacinamiento; la segunda, una vez que se contagian corre más riesgo de desarrollar formas graves, porque las personas con trastornos en su salud mental muchas veces tienen un mayor índice de tabaquismo, un mayor índice de sedentarismo y un mayor índice de aumento de peso en edades concurrentes con la hipertensión arterial y probablemente de diabetes; y la tercera, justamente, por su salud mental, que lleva a un incremento de sustancias y de la violencia doméstica, entre otras cosas.

Abadi dedica su tiempo en estas horas, además de atender a sus pacientes, a tratar de concientizar sobre los cambios que puede producir en el humor o estado de ánimo el confinamiento, y “cómo los cambios en nuestras rutinas derivados de los protocolos de cuidado pueden alterarnos”. “No para preocuparnos si no para ser conscientes de la importancia de descansar, hacer actividad física y sobre todo no cortar el lazo con seres queridos o grupos de pertenencia, aunque no se puedan llevar a cabo actividades en forma presencial”, enfatiza. Una manera de ayudar a nuestra propia salud mental.

Seguinos en nuestra cuenta de 👉Instagram ó unite a nuestro canal privado de 👉Telegram