Monday 26 de July, 2021

Diputados avanzó en el proyecto de etiquetado frontal de alimentos y en agosto será ley

Se trata de una iniciativa que fija pautas para una alimentación saludable.  La diputada Florencia Lampreabe (Frente de Todos), vecina de Hurlingham e integrante la comisión de Salud Pública de la Cámara baja, explicó los alcances del proyecto que tiene prioridad de agenda para ingresar al recinto el mes próximo.

Un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados emitió dictamen sobre el proyecto de etiquetado de alimentos, que fija pautas para una alimentación saludable y establece la colocación de una serie de sellos frontales en los envases de alimentos con altos contenidos de sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías, por lo que la iniciativa quedó en condiciones de ser debatida por el cuerpo deliberativo.

El texto aprobado y enviado por el Senado en octubre pasado fue tratado por las comisiones de Legislación General, de Acción Social y Salud Pública, Industria y Defensa del Consumidor, donde se impuso un dictamen de mayoría impulsado por el Frente de Todos y acompañado por algunos diputados de Juntos por el Cambio y otras bancadas minoritarias, que totalizó 91 firmas y 6 en disidencia.

El de etiquetado frontal de alimentos fue el primer proyecto que presentó la diputada Florencia Lampreabe (Frente de Todos) cuando inició su recorrido legislativo. Cuando comenzó el debate del tema, había más de 30 propuestas entre las presentadas por diputados y senadores, con distintas variantes que retoman experiencias de otros países de la región y recomendaciones de autoridades en materia de salud pública como son la Asociación Panamericana de la Salud y UNICEF.

En diálogo con Primer Plano Online, Lampreabe destaca el logro alcanzado por la iniciativa en las últimas horas: “hemos obtenido una muy buena conquista ya que tenemos un dictamen por una amplia mayoría en condición de ingresar al recinto, lo que nos pone cerca de contar con esa herramienta que resulta clave para que todos podamos saber lo que estamos comiendo y así decidir con mayor información sobre nuestra salud”.

La diputada Florencia Lampreabe integra la comisión de Salud Pública y es autora del proyecto de etiquetado frontal que logró dictamen

El proyecto de la diputada vecina de Hurlingham se parece mucho al de la senadora Anabel Fernández Sagasti, que fue el que obtuvo la media sanción de la Cámara de Senadores. Ambas legisladoras trabajaron en tándem y el contenido de sendas propuestas van en la misma sintonía: sugieren el mismo sistema de etiquetado con octógonos negros en letras blancas que advierten sobre los excesos de nutrientes críticos; exponen el sistema de perfil de nutrientes y regulan los entornos escolares. El etiquetado promovido no permite que los productos que tienen algún octógono negro se puedan vender, patrocinar o estar dentro de las instituciones educativas, así como tampoco se avala que sean publicitados incluyendo personajes infantiles, personas famosas o inscripciones que realzan atributos como “reducido en” o “vital para tu salud”, por ejemplo.

En relación a las motivaciones que impulsan esta norma, la diputada Lampreabe manifestó: “la iniciativa tiene como eje fundamental proteger a las infancias ya que cada vez aparecen con más frecuencia enfermedades crónicas no transmisibles de manera más temprana, como es el caso de la diabetes”.

Asimismo, la legisladora nacional del Frente de Todos explicó que el proyecto legisla sobre los productos ultra procesados en ausencia del consumidor (que son aquellos que contienen cinco ingredientes o más, con un alto índice de industrialización como son por ejemplo las galletitas), y no regula en productos como los fideos o el aceite que son mínimamente procesados. “Estamos discutiendo con la gran industria alimenticia que resulta un sector del mercado de alimentos que está muy concentrado en pocas empresas”, detalló. Y recalcó: “obviamente que hay resistencia hacia este tipo de regulaciones con planteos de que va a afectar la productividad y el empleo con consecuencias en la comercialización de los productos en el exterior, pero la realidad es que no se puede justificar no informar a la ciudadanía sobre los componentes excesivos de los productos que comemos y que afectan a nuestra salud”.

Lampreabe expuso además que en países de la región donde ya se ha implementado el etiquetado frontal, como Chile y Perú “la norma no afectó la productividad; lo que sí ocurrió es que las empresas debieron reformular sus productos para sacarse los sellos de encima y ofertar versiones de mejor calidad generando conciencia sobre lo que comemos”.

En esta instancia, el dictamen de etiquetado frontal tiene prioridad en agenda para que ingrese al recinto en agosto cuando se desarrolle la próxima sesión. Una vez promulgada la ley, las empresas deberán adecuarse al proceso de implementación a partir de los 180 días con un plazo máximo de dos años.

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