Sunday 5 de December, 2021

El dolor de una hija cuyo padre mató a su madre: “ojalá que pueda verlo en el juicio y que sea la última vez en mi vida”

Sofía Rodríguez es hija de ‘Beba’, quien recibió un balazo en la cabeza en el ingreso al cumpleaños de 15 de su nieta. Mañana martes arranca el debate oral y público para un hecho que está esclarecido desde cometido: al femicida lo arrestaron a pocos metros del brutal ataque que marcó para siempre a la familia.

El femicida Hugo Ibarra y 'Beba' Rodríguez, la mujer a la que asesinó de un balazo en la cabeza en el cumpleaños de 15 de su nieta

Hugo Orlando Ibarra (57) tenía definido su accionar femicida. La noche del 18 de mayo de 2019 había una celebración familiar que centraba la atención. Era el cumpleaños de 15 de la nieta mayor de Cristina Noemí ‘Beba’ Rodríguez, una mujer muy querida y valorada en su pueblo debido a su condición humana y su empleo, como radio operadora en el Hospital Municipal de Marcos Paz.

El asesino estacionó su vehículo a una cuadra y media del salón de fiestas ubicado en el cruce de avenida Rivadavia y Feijoo, de la mencionada ciudad, y se paró enfrente, justo en una parada de colectivos, detrás de unos arbustos. Cuando vio llegar a la mujer, la interceptó de manera cobarde: la tomó por la espalda.

‘Beba’ intentó escapar por delante de la camioneta en la que había llegado, pero el cerco perimetral se lo impidió. La víctima alcanzó a gritarle “¿qué hacés acá, hijo de puta?”, y escuchó como respuesta “sabía que acá te iba a encontrar”. Después de eso el estruendo: una bala en la cabeza apagó para siempre la vida de la mamá de Adriana y Sofía, que desde ese momento imploran justicia.

Sofía y Adriana, ambas hijas de ‘Beba’ pero de distinto padre, están unidas en el reclamo de justicia

“Vieron, la cagué”, le dijo el femicida a la gente que se le acercó en medio de la conmoción. De inmediato llamadas al 911 y un móvil de seguridad del Municipio lo detuvo. Pero cuando lo estaba trasladando a una dependencia policial, Ibarra se tiró del rodado en movimiento y pretendió escapar. Se refugió en otro salón de fiestas y logró ser reducido por el muchacho dedicado a la seguridad del otro recinto de eventos, al que había ido ‘Beba’, y un mozo del segundo salón. Ahí sí fue entregado a la Policía. Cuando se iba en el patrullero, miró a las hijas de la víctima fatal con ojos de “tomen, ahí tienen a su madre muerta”. Así lo interpretan hoy Adriana y Sofía.

“Cuando iba rumbo al salón llamé a mi mamá y me llamó la atención que ella no responda. Íbamos por la ruta y empecé a ver patrulleros con sirenas yendo en nuestra misma dirección. Al llegar me encontré con mi hermana Adriana en la esquina, llorando con su vestido color azul: miró el auto desolada y me dijo ‘Sofi vení que Hugo mató a mamá’. A partir de ahí mi vida se convirtió a lo más cercano al infierno”, recordó Sofía en conversación con Primer Plano Online.

Después de dos postergaciones, mañana finalmente comenzará el juicio contra Ibarra por homicidio agravado por el vínculo, por haber mediado violencia de género y por la utilización de arma de fuego. La pena en expectativa no es otra que perpetua, aunque la hija de víctima y victimario tiene otra mirada. “Justicia sería que mi mamá vuelva y él se muera, pero eso no va a pasar. Pero desde lo terrenal esperamos que le den perpetua porque Hugo es peligroso. A mí me juró que me iba a matar por haberle ocultado que mi mamá, que además era mi mejor amiga, había arrancado otra relación luego de separarse de él”, señaló.

‘Beba’ vivió una tormentosa relación con Ibarra, inmersa en un clima de violencia no física sino verbal y económica. Él era uno de los jefes zonales de la Policía Bonaerense y la triplicaba en salario. Sin embargo, en la vivienda familiar los gastos se solventaban con los ingresos de mamá. “Para mí violencia era que el hombre golpee a la mujer y eso en mi casa no pasaba”, resaltó Sofía, quien luego del femicidio pudo ver todo el machismo que develaba la figura paterna.

Los graficó así: “me recibí de profesora de Lengua y Literatura, y alguna vez le tuve que pedir dinero para comprar los apuntes. Su respuesta fue que quien me tenía que dar la plata mi marido, porque el hombre se tiene que hacer cargo de todo. Después de eso empezó a echarme de casa, como había hecho antes con mi hermana”. Adriana y Sofía son hijas ambas de ‘Beba’ pero de diferente padre. Se llevan 16 años de diferencia y se aman profundamente. Están juntas en el reclamo por justicia.

«Además de mi mamá era mi mejor amiga», la recordó Sofía a ‘Beba’

La relación de ‘Beba’ y Hugo estaba rota como pareja. La mujer se enteró de todas y cada una de las infidelidades que el hombre cometió, pero hubo en particular una que no perdonó, que fue con una vecina de la cuadra en que viven. “Fueron amantes durante muchos años y cuando mamá lo supo decidió ponerle punto final”, recordó la hija. Así comenzaron a incrementarse las amenazas, que finalmente el asesino concretó.

Por eso Sofía sostiene que incluso el dispositivo judicial y policial para víctimas de violencia no supo proteger a su mamá. “Tenía la perimetral en la cartera la noche en que la mató. Un policía puso el arma de Hugo frente a mí y me preguntó si la reconocía como de él. Y sí, claro que la conocía, porque se la había comprado para cuidarse. Claro, se tenía que cuidar porque toda la vida fue una mierda de persona”, sentencia. Y también lamenta lo que considera como una suerte de protección que todavía recibe Ibarra en la cárcel. Su teléfono está secuestrado en el expediente pero el chip está en uso, incluso dentro de la Unidad Penal 35 de Magdalena, donde permanece alojado actualmente.

Espera poder declarar todas estas cosas ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Mercedes cuando mañana martes se inicie el debate. Sobre la contraposición ese momento con el crimen Sofía hizo una descripción que eriza la piel. “Cuando pasó lo de mi mamá una de las primeras sensaciones que tuve fue la necesidad de llamar a mi papá para contarle. Debe haber sido la negación. Después me lo crucé en una audiencia y ni siquiera me reconoció. Lo vi destruido, sin rastros del hombre que conocí. Ojalá que pueda verlo en el juicio y que sea la última vez en mi vida”, se sinceró.

Y completó: “Tengo recuerdos lindos de Hugo siendo mi padre: tocando la guitarra y cantando, por ejemplo. Pero saber que él mató a mi mamá es terrible. Destruyó la vida de varias familias, porque también tengo presente cuando entré a la casa de mi hermana y vi a mi sobrinita (la que festejaba el cumpleaños) llorando, quien aún sigue con tratamiento psicológico”.

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