Friday 9 de December, 2022

El doloroso adiós a Natalia Pierotti, la bombera de Mariano Acosta que dio batalla contra el cáncer

Era mamá de una nena de diez años, hija de un bombero y la segunda de cuatro hermanos y hermanas. El miércoles había comenzado un tratamiento con quimioterapia pero su organismo no resistió: se descompensó y ya nada pudieron hacer. “Se fue una guerrera”, definió Rocío, su pareja.

Natalia tenía 33 años y enormes ganas de vivir: luchó hasta que su organismo se lo permitió

La ayudante mayor Natalia Pierotti tenía 33 años y era bombera voluntaria desde los 12. Era mamá de Martina (10) y la segunda de cuatro hijos e hijas de un también bombero histórico de Mariano Acosta. Con todos los honores, la joven fue despedida en el cuartel al que perteneció gran parte de su corta vida, suficiente para dejar una huella, que se puede visualizar en la cantidad de mensajes que le tributaron en redes sociales.

Primer Plano Online contactó a Ailín, una de sus hermanas, y a Rocío, su pareja, para graficar el duro momento que atraviesa su familia. Y para contar quién esa mujer “guerrera” y “valiente” hasta el final, tal cual la definieron dos de sus seres amados.

Hace cuatro años, a Natalia le diagnosticaron cáncer de cuello uterino, del que se curó con rayos, sin hacer ningún otro tratamiento. “Le dieron el alta en 2019 y estuvo fenómena”, recuerda Rocío. Jamás dejó de trabajar en la actividad privada: últimamente atendía una agencia de Lotería y, en paralelo, se desempeñaba como bombera. Ah, como si eso fuera poco, junto a su novia tenía un emprendimiento de artículos personalizados.

“Ella no quería rendirse: estaba dispuesta a todo con tal de vivir por su hija y por mí”, contó Rocío, en la foto con Natalia y su hija Martina

Llegó la pandemia y todo lo que refiere a controles médicos se fue postergando, no sólo en Natalia, pero quizá en una paciente con antecedentes oncológicos fue más complejo. Este año comenzó con dolores en una pierna, que en un primer momento vinculó con cuestiones de la columna o posturales. Consultó a un médico, realizó un chequeo médico y le ordenaron estudios, cuyos resultados no fueron nada alentadores.

“Salió que tenía metástasis en páncreas, hígado y pulmones. Y luego de las biopsias de rigor salió que tenía los ganglios linfáticos inflamados y encima una trombosis, que le causaba mucho dolor”, detalló Ailín. La receta que le brindaron los médicos fue contundente: dependía de ella y de sus ganas de vivir enfrentarse a un nuevo tratamiento, que claramente sería más invasivo.

“Pese al cuadro general ella estaba contenta. Y así fue a comenzar con la quimioterapia. Entró a las 9 y tenía que terminar la primera aplicación alrededor de las 14.30. Y fue a esa hora que se descompensó”, describió Rocío. Hay una foto que le envío Natalia por WhatsApp que refleja el momento, con la leyenda “acá vamos con la 1ra batalla estoy bien y fuerte”, mientras recibía la medicación intravenosa.

El mensaje que le mandó Natalia a Rocío al comenzar la quimio el miércoles pasado, día del desenlace fatal

Pero cerca del final de esa jornada la bombera se descompensó. Le empezó a faltar el aire en el Hospital Oncológico de José C. Paz, la trasladaron de urgencia al nosocomio Rubén ‘Cacho’ Caporaletti para asistirla en la emergencia, pero ni bien ingresó sufrió un paro cardiorrespiratorio. Consiguieron sacarla y llevarla al Domingo Angio, en donde finalmente falleció.

La explicación que nos dieron los médicos fue que se le había roto el bazo e ingresó sangre a los pulmones, que intentaron drenar, pero no pudieron hacer nada. Y a las 21 del miércoles nos informaron que falleció”, sintetizó la pareja de la voluntaria. Como familia no consideran que haya existido mala praxis, sino que al tener tantos órganos comprometidos su situación sanitaria era “muy difícil de revertir”. “El cáncer fue agarrado tarde”, lamentan.

Rocío tiene 24 años y pasó su último lustro al lado de Natalia, amándola a ella y a su pequeña hija, con la que armaron su familia ensamblada. “La cuidé y traté de que sus últimos días fueran los mejores. Ella no quería rendirse, estaba dispuesta a todo con tal de vivir por su hija y por mí. Me lo dijo. Y perderla tan rápido fue muy brusco”, cerró.

Natalia con su hermana Ailín (20) y con su papá, quien también fue bombero y hoy está jubilado

Hubo un hecho que marcó para siempre la vocación de Natalia por ser bombera: más allá del arraigo familiar, cuando era adolescente participó de un servicio por el incendio en una casa. Buscó desesperada a los chicos que decían estaban en el interior de la finca, aunque primero hubo que apagar las llamas. Finalmente pudo encontrar a los hermanitos abrazados en el interior de un placard, abrazados y calcinados. “Eso dio un giro a su carrera como bombera”, subrayó Rocío.

Los restos de la bombera ya descansan en el cementerio de Marcos Paz, tras una conmovedora despedida que le tributó la comunidad de Mariano Acosta.

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