Thursday 29 de October, 2020

El drama de la pobreza: casi el 15% de los niños, niñas y adolescentes no realiza al menos una de las cuatro comidas diarias

El hambre impacta más en hogares monoparentales y la mayor incidencia del fenómeno está dada en el conurbano bonaerense. De los relevados, el 14,5% registró carencias de carne, pollo y pescado; el 22,6 de fruta; el 20.7 de verduras y el 9,9 de lácteos.

Pobreza infantil en Argentina
"De 2017 a 2018, casi 900 mil chicos más tienen déficit de al menos un nutriente", dice el informe

El 14,9 por ciento de los chicos de entre 2 y 17 años -1,6 millones- no realiza al menos una de las cuatro comidas diarias y la última alimentación del día es la más frecuentemente salteada, dado que el 7 por ciento no la ingiere, según un estudio de la UCA.

El informe «Infancias. Progresos y retrocesos en clave de desigualdad» elaborado por el Observatorio de la Deuda Social reveló además que el 37 por ciento de los chicos (4,1 millones) recibió una alimentación con déficit de al menos un nutriente esencial en 2018, lo que representa un aumento de 6,6 puntos porcentuales respecto al año anterior, cuando esta problemática afectaba a sólo el 30,4% de los chicos.

«De 2017 a 2018, casi 900 mil chicos más tienen déficit de al menos un nutriente», dice el texto. En cuanto al tipo de nutriente faltante en la estadística correspondiente al último año, el 14,5% de los chicos registró carencias de carne, pollo y pescado; el 22,6 de fruta; el 20.7 de verduras y el 9,9 de lácteos.

Pobreza infantil en Argentina

Por otra parte, tanto la falta de nutrientes como de alguna comida diaria es más frecuente en niños y niñas de 10 a 17 años, de familias extensas, que viven en hogares monoparentales, que pertenecen al estrato «trabajador marginal» y al nivel socioeconómico «muy bajo».

Al analizar la inseguridad alimentaria, es decir, población infantil que redujo su dieta o pasó hambre por problemas económicos en el último año, el informe muestra que los chicos que pertenecen al estrato socioeconómico «muy bajo» tienen 13 veces más chances de no cubrir sus necesidades alimentarias que los que pertenecen al sector «medio alto» y esa brecha sufrió un incremento respecto a 2017, cuando era de 11,4 veces.

La incidencia de la inseguridad alimentaria total o extrema -experiencia de hambre- es mayor entre los niños y niñas hasta los 12 años, los que viven en hogares extensos y monoparentales, los que se sostienen con fuentes de trabajo marginales u obrero y los que viven en el conurbano bonaerense.

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