Tuesday 7 de February, 2023

Dramático relato de una entradera a matrimonio de personas mayores en pleno centro de Morón

Dos delincuentes ingresaron saltando la reja de ingreso a la vivienda, ubicada en García Silva al 300, y maniataron a la dueña de la finca, cuyo esposo es paciente oncológico y se encuentra en tratamiento. El nieto alcanzó a llamar a la Policía, que rápidamente rodeó la manzana y terminó deteniendo a ambos ladrones: uno había salido de la cárcel hace días y el otro tenía libertad condicional.

Los dos detenidos de enfrentaron con la Policía en su afán por escapar: ambos tienen antecedentes penales

Como cada mañana, Hilda (69) bajaba la escalera de su casa con la bandeja del desayuno en la mano. Se lo había llevado al marido Ricardo (71), que es paciente oncológico y está en pleno tratamiento, para que él no tenga que esforzarse y bajar a diario. Es parte de la rutina del hogar, mientras la empleada doméstica realizaba sus tareas en la planta baja de la finca.

Mientras la mujer regresaba a la parte baja de la casa de García Silva al 300, casi esquina Yatay, en Morón, un sujeto se le paró adelante con un arma apuntándole al cuello. Había saltado la reja e ingresado por la puerta principal, que estaba sin llave. “Quedate quieta o te meto un tiro”, fueron las amenazantes palabras del intruso. “Sacame el revólver de la cara”, respondió ella, impulsiva como se define en conversación con Primer Plano Online. Decidió hacerle frente y gritar para que la trabajadora la escuche.

Hilda recibió un golpe en la cara y el malviviente bajó corriendo la escalera para tomar del cuello a la empleada doméstica y hacerlas subir a ambas por la fuerza. Naturalmente, por los gritos su esposo se había levantado de la cama y preguntaba qué estaba pasando cuando vio subir a las dos mujeres con el sujeto apuntándoles. “En todo momento le dije que no nos íbamos a tirar al piso como él quería”, refirió la dueña de casa.

Lo primero que pidió el ladrón fue que le entreguen medicamentos de todo tipo, los que hubiera en la casa. “Se llevaba hasta una crema para hemorroides”, contó la víctima. Después pidió dinero en efectivo, cosa que la familia no tiene: “somos jubilados, vivimos al día”, le explicó. Mientras eso pasaba, el delincuente le abrió la puerta a su cómplice, y fueron dos en la finca.

Pero hubo algo que no contemplaron: en una habitación de la casa, el nieto del matrimonio, de 23 años, estaba encerrado porque trabaja con la computadora. Al escuchar los gritos de su abuela dio aviso al 911. Mientras, Hilda, con sus manos atadas, y la empleada veían cómo los malvivientes acopiaban las cosas que pretendían llevar. “Hacé lo que tengas que hacer y ándate de una vez”, les espetó la mujer, preocupada además por las consecuencias en la salud de su marido.

Los ladrones revolvieron todo, dejaron cajones desparramados por el suelo y, cuando todavía buscaban cosas alguien tocó el timbre en la casa. “Es la gorra, es la gorra, estamos hasta las manos”, se dijeron entre ellos. Corrieron hacia la parte superior de la finca y pretendieron escapar por los techos de las viviendas linderas, pero ahí se encontraron con el nieto del matrimonio, a quien amenazaron y quisieron llevarse como rehén. El chico resistió a golpes y les abrió una puerta interna que da a una casa lindera.

Uno de ellos logró saltar a la propiedad aledaña y también apuntó al dueño para que no dijera nada. A todo esto, el servicio de calle de la seccional 1ª de Morón tenía la manzana rodeada para evitar que los delincuentes huyan. Una vez que salieron de la vivienda de Hilda, la mujer bajó y abrió a los uniformados para permitirles que hagan su trabajo. Y fue testigo de una secuencia que tampoco olvidará fácil: desde el interior de su patio dos efectivos se tirotearon con uno de los malvivientes, que resistió a balazos.

Finalmente, ambos fueron detenidos. Fuentes judiciales los identificaron como Daniel Quiroga (34), oriundo de Marcos Paz, e Iván Mereles Silva (31), de Ciudad Evita, con un detalle no menor: el primero de ellos (Quiroga) estaba en libertad condicional y el segundo había salido de la Unidad Penal 39 de Ituzaingó el pasado 9 de noviembre. Ambos quedaron a disposición de la Fiscalía Nº 3 de Morón.

Hilda concluyó el testimonio a este medio con un pedido a la intendencia. “Pedimos una alarma vecinal y que poden los árboles para que haya mejor iluminación porque los robos en esta zona son constantes”, solicitó. Asegura que hace un mes y medio juntaron firmas pero que todavía no tienen respuestas. Y agradeció el accionar policial, que ayudó a terminar con la odisea.