Sunday 5 de February, 2023

El duro mensaje del obispo de La Matanza en Misa por la Paz y la convivencia democrática

“Nos hemos acostumbrado a no considerar la política como un acto de caridad o de amor. No pocas veces se ha reducido a su forma más baja, asociada con el poder indiscriminado, la dominación, la codicia, la explotación y la corrupción”, indicó el religioso en sus palabras.

Dirigentes de diversas extracciones escucharon las palabras del obispo Eduardo García

“Hoy nos reunimos desde distintos lugares y sueños particulares por un sueño común: una democracia sin violencia y en paz”. El obispo de La Matanza, Eduardo García, inició así su mensaje en la misa que encabezó ayer en la catedral de San Justo, que tuvo como objetivo central repudiar el atentado a balazos padecido por militantes del Movimiento Evita la semana pasada mientras realizaban pintadas en paredones del distrito.

Pese a que recibió invitación formal, no acudió al encuentro religioso el intendente local, Fernando Espinoza. Quien sí estuvo sentado en primera fila fue Emilio Pérsico, jefe de la agrupación política agredida y funcionario del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y su pareja Patricia Cubría, quien aspira a pelear por la intendencia del distrito más grande del país. También acudieron el diputado nacional Leonardo Grosso; el titular de Barrios de Pie, Daniel Menéndez; Víctor Alderete, diputado y líder de la Corriente Clasista Combativa (CCC); y el dirigente peronista Alberto Samid, entre otros.

Sin embargo, a las palabras del monseñor no le faltaron duras críticas por el momento que atraviesa el país en general y por la violencia que se experimenta en distintos estratos de la sociedad. “Vivimos la violencia cotidiana que genera la inseguridad, la violencia subvencionada que viven nuestros barrios a causa de la droga donde los pibes caen como moscas”, enfatizó el titular de la diócesis.

Y siguió con su enumeración: “la violencia legal de quema colchones y destruye merenderos de los más pobres que buscan un lugar donde vivir y un plato de comida, la violencia del desprecio de la vida -hace pocos meses lamentábamos la muerte de un profe en Luzuriaga, un año atrás la del quiosquero de Ramos y un poco más atrás la de la psicóloga del mismo barrio en la puerta de su casa-, y sin nombrar la de todos aquellos que mueren anónimamente”.

Está la violencia que provoca la injusticia, el hambre, la falta de dignidad, la impotencia frente a la corrupción; pero también está la que se genera por la intolerancia y la incapacidad del diálogo. La violencia mediática donde todos los días somos espectadores y consumidores de denostaciones públicas, insultos al que no está de mi lado, desprecio del pensamiento distinto, descalificaciones agresivas a los que proponen alternativas diferentes a problemas comunes. Todo esto es eje de los titulares y marcan un estilo aberrante de construcción social transformándose en el caldo de cultivo de la violencia diaria en todas sus escalas”, continuó el obispo.

Y ahondó en una reflexión sobre la concepción de quienes ocupan cargos públicos. “Nos hemos acostumbrado a no considerar la política como un acto de caridad o de amor. No pocas veces se ha reducido a su forma más baja, asociada con el poder indiscriminado, la dominación, la codicia, la explotación y la corrupción”, subrayó. “Sin embargo, más allá de toda definición, la política continúa teniendo como misión, para ser verdadera, la búsqueda del bien de todos y cada uno, y si es así, es la forma más grande del amor que ennoblece la vida”, precisó.

Para cerrar, Eduardo García concluyó: “la paz es un regalo de Dios para que aquel que está dispuesto a recibirla y a realizarla en el gesto cotidiano de diálogo sereno, de escucha atenta y sin prejuicios, de búsqueda del bien común con todos y a pesar de todo. En este ejercicio, cuánta más exigencia les, y nos cabe a los que tienen, y tenemos en los distintos ámbitos de la vida social la responsabilidad de conducir”.