Wednesday 18 de May, 2022

El crimen de Luciano Ramírez: le dieron 35 años de cárcel al asesino Claudio Soria

 

Claudio Soria, el asesino del nene de 11 años que circulaba con la mamá de un compañero de escuela y cuyo vehículo fue chocado por el delincuente mientras escapaba de la Policía, fue condenado a 35 años de prisión por ocasionar esa tragedia. La fiscalía había solicitado la pena por considerarlo responsable del delito de robo calificado en poblado y en banda y de homicidio criminis causa -por la muerte del niño.

 

El caso había conmovido a la comunidad cuando se produjo, el 2 de diciembre de 2014. Soria registraba una condena anterior del Tribunal Oral Criminal N° 2 de Morón en 2011, con una pena única de 12 años de prisión con reincidencia, por delitos contra la propiedad. Primero, había tenido una condena en 2007 a cinco años de cárcel. Y ésa se unificó con otros dos procesos cerrados cuatro años después. Pero el detenido aprovechó una salida transitoria autorizada por un juez y jamás volvió al penal de Barker, en Tandil, donde estaba preso.

 

El recuerdo de aquella noche trágica

 

El hecho comenzó cuando Soria junto con al menos dos cómplices robaron un Chevrolet Onix color rojo. Eran cerca de las 21 cuando estos tres ladrones, a bordo de un auto gris no identificado, interceptaron a dos mujeres que frenaron en la puerta de la casa de una de ellas, en la esquina de San Isidro y Carlos Ratti, en Ituzaingó.

 

Soria y uno de los cómplices se bajaron de su auto y a punta de pistola obligaron a descender a las mujeres del Chevrolet Onix. El ahora condenado se subió al auto robado y el otro volvió al coche en el que se movían. Así fue como Soria arrancó su marcha. Pero un testigo vio la situación y avisó al 911. A los 15 minutos, un patrullero del CPC de Ituzaingó lo vio pasar y en la esquina de Pérez Quinata y Segunda Rivadavia se inició la persecución que terminó 20 cuadras después.

Claudio Soria

Soria aceleró a fondo a lo largo de Segunda Rivadavia. «Iba tan rápido, nos explicaron los peritos, que logró sacarle 400 metros de ventaja al patrullero que lo perseguía», contó un pesquisa en aquel momento. Sus cómplices escaparon. Lo cierto es que el ladrón a bordo del Onix siguió su carrera pero en el cruce de Segunda Rivadavia con Acevedo se encontró con una variable que no estaba en sus planes: la barrera estaba baja, el tren se aproximaba y una fila de autos esperaba para cruzar de un lado al otro de las vías del ferrocarril.

 

Soria manejaba a mucha velocidad y cuando llegó a la barrera le dio de lleno al Ford Ka verde, que estaba sobre la derecha, y en el que iba una mujer junto a sus dos hijos, de 12 y 5 años, y Luciano Ramírez, un fanático de Independiente que era compañero de colegio del más grande. De acuerdo a los peritos accidentológicos, Soria no atinó ni a frenar cuando se encontró de frente con el auto. Como consecuencia del impacto el Ka se desplazó más de 50 metros. Y el Onix dio luego contra un Volkswagen Vento y un Chevrolet Sonic, del otro lado de la vía. Tras el golpe, Soria se bajó del auto y quiso escapar corriendo. Pero varias personas que vieron el impacto lo atraparon mientras pasaba el tren. Luego la Policía pudo cruzar y lo detuvo.

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