Saturday 24 de October, 2020

El drama de Jorge González Nieva en primera persona: doce años preso por un crimen que no cometió

Primer Plano Online habló con el protagonista de una historia verdaderamente perversa. Fue condenado a través de un supuesto reconocimiento fotográfico trucho por una salidera bancaria seguida de muerte y recibió 25 años de cárcel. La búsqueda incansable de su inocencia y la sentencia lapidaria de la Corte Suprema: inocente.

Jorge González Nieva, protagonista de una historia dramática: gran parte de su vida preso por un crimen que no cometió

Si se pudiera elegir una fecha que marcó el antes y el después en la vida de Jorge Enrique González Nieva habría que remontarse al 27 de junio de 2005. Aquella jornada tuvo una disputa verbal fuerte con un vecino con quien estaba enemistado, de apellido Andreani. Resulta que ese sujeto era policía de la Federal, y ese mismo día radicó una denuncia por amenazas agravadas en la comisaría de Merlo en contra de Nieva. No fue casual el lugar: allí se desempeñaba un amigo personal suyo, que era el oficial Oscar Casco, otro personaje clave en esta secuencia.

González Nieva también pretendió denunciar lo sucedido, pero no le tomaron la presentación puesto que ya había denunciado el hecho su vecino enemistado. La causa carecía de pruebas, más allá de los dichos de uno y otro, por lo que más tarde fue sobreseído. Terminó en la nada, pero quedó dando vueltas en el sistema como un antecedente.

La mañana del 28 de diciembre de 2005, González Nieva conducía su taxi por Morón cuando casi choca con un vehículo de alta gama que pasó muy cerca del suyo. Enojado, se bajó del auto en la playa de estacionamiento del Poder Judicial y comenzó a insultarse con el otro conductor, que era funcionario judicial de una reconocida familia con antigua trayectoria en el fuero. En el lugar había otras personas conocidas del funcionario, quienes afirmaron que González Nieva (a quien describieron como un sujeto de 1,80 metro de altura, de tez morocha, morocho con claritos) habría extraído del interior de su coche un cuchillo y lo habría amenazado, instándolo a pelear. Ese mismo día, horas más tarde, el funcionario judicial en cuestión radicó la denuncia en la Unidad Funcional de Instrucción Nº 1 de la Fiscalía General de Morón, cuyas actuaciones fueron delegadas a la comisaría 1ª de Merlo.

PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA DE PRIMER PLANO ONLINE CON JORGE GONZÁLEZ NIEVA: 

El 3 de enero de 2006 González Nieva se presentó voluntariamente en la fiscalía y confirmó la acusación, asumiendo haber tenido un conflicto con el denunciante, aunque su versión difería en cuanto a la conducta asumida por el funcionario y quienes lo asistieron. La comisaría Interviniente retiró del auto de González Nieva, entre otras cosas, un cuchillo con mango de color negro en funda de cuero de color marrón “del tipo daga doble” respecto del cual González señaló que lo usaba para almorzar en sus pausas de trabajo. En esa oportunidad también le pidieron que ingresara a la seccional, donde le tomaron unas fotografías que no se encuentran en el expediente judicial en cuestión.

El fiscal interviniente en la causa solicitó la elevación a juicio por el delito de amenazas agravadas por el uso de arma; amenazas coactivas agravadas por el uso de arma de fuego y tenencia de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal en concurso real entre sí. Gonzalez Nieva fue sobreseído por el delito de amenazas coactivas agravadas por el uso de arma de fuego, y encontrado culpable de las amenazas proferidas al funcionario judicial. Un delito muy menor, por cierto, pero que también quedó dando vueltas.

Pero su historia trágica, porque verdaderamente lo es, comenzó el 24 de mayo de 2006. Ese día, Analía Viviana Aguerre, Josías Rodríguez Cardoso (esposo de Analía) y Mónica Bibiana Landeiro (prima de Analía) concurrieron a la sucursal del BBVA de Morón, ubicada en Almirante Brown al 900, en donde hicieron un retiro de la suma de $11.000. Al retirarse del banco se dirigieron al domicilio de los padres de Aguerre. Estacionaron el auto en la puerta de la casa (calle Bartolomé Mitre 2510, Merlo).

Previo a descender del vehículo fueron sorprendidos por una moto de alta cilindrada con tres hombres a bordo. Uno de los atacantes se colocó del lado de la ventanilla del acompañante, en donde se encontraba Aguerre y, al intentar romper el vidrio con el arma, el revólver se disparó: la mujer murió en el acto. Los tres atacantes tomaron el dinero y huyeron del lugar a fuerte velocidad.

La secuencia fue vista en exclusividad por un testigo, personaje clave en la trama: se trata de un albañil que se encontraba realizando tareas en el domicilio de la víctima. El trabajador, al observar lo que pasaba, se acercó con una pinza para espantar a los asaltantes y fue amenazado por quien tenía el arma: lo describió como un joven de 25/30 años, de contextura delgada, tez blanca, cabello largo a la altura de los hombros.

La investigación que le valió más de una década tras las rejas a Nieva se inició después de ese crimen. Según consta en el expediente, el oficial Casco recibió un llamado anónimo en el que una persona que no se identificó le decía que el autor del disparo era un sujeto apodado ‘Funfa’ y que, por averiguaciones, podía decir “en libre convicción” que se trataba de Jorge Enrique González Nieva.

Inmediatamente se realizó una diligencia de reconocimiento fotográfico. Fue el 18 de julio de 2006, y participaron las víctimas y testigos del hecho, aunque en ese procedimiento hubo una omisión grave: no fue notificado ni un defensor público ni el defensor de González Nieva, ni González Nieva. Es más: la diligencia era ilegal porque el código procesal de la provincia de Buenos Aires admite la medida probatoria solo para los casos en los que no sea posible dar con el paradero del sospechoso para hacer un reconocimiento en rueda de personas. De ahí que ahora, casi 14 años después, la Corte Suprema considera que se violó no sólo el principio de inocencia sino también las garantías constitucionales de defensa en juicio y del debido proceso.

Un detalle no menor: ninguno de los testigos reconoció al autor del disparo con excepción del albañil, que anteriormente había dado una descripción distinta a las características de González Nieva. Según el acta firmada por este hombre: “categóricamente es el número uno (de las fotografías), el cual al momento del hecho y a diferencia de la placa fotográfica, su cabello se veía un poco más largo, siendo éste quien efectuó el disparo a la víctima”.

«Hoy recuperé gran parte de mi vida», afirmó González Nieva a Primer Plano Online

La fotografía correspondía a González Nieva, pero claramente difería de la descripción que había brindado el obrero. El 19 de julio de 2006, el fiscal Alejandro Jons pidió la detención del taxista porque contaba “con elementos de convicción suficientes” para considerarlo autor del delito de robo agravado por el uso de arma de fuego, portación ilegal de arma de guerra y homicidio “criminis causae”. Tras el reconocimiento fotográfico ilegal, el 19 de julio de 2006 González Nieva fue detenido.

Declaró que el 23 de mayo había concurrido al Estadio Monumental, donde inclusive fue entrevistado por un canal de noticias con motivo del partido de despedida de la selección argentina para el mundial Alemania 2006. González Nieva obtuvo 4 entradas y regresó a su domicilio. Al día siguiente, el 24 de mayo de 2006, concurrió temprano con su esposa y dos de sus hijas al acto escolar conmemorativo del 25 de mayo, luego fueron al supermercado y luego a la peluquería para retocarse los claritos que usaba en el cabello. El peluquero le indicó que se presentara alrededor de las 14 por lo que González y su familia fueron a almorzar a su domicilio para luego regresar (él con su esposa) a la peluquería donde fue atendido por el peluquero. Respecto de ese día, tanto el peluquero como una docente del colegio de sus hijas fueron testigos de que González Nieva y su esposa estuvieron en el lugar.

ADJ 0.153692001602178220

La defensa de González Nieva requirió un reconocimiento en rueda e impugnó aquel reconocimiento fotográfico ilegal. Pero esta vez el albañil no reconoció a González Nieva, indicando que no se trataba de la misma persona. El 8 de agosto de 2006, el juez de Garantías Alfredo Meade declaró la nulidad del acta de reconocimiento fotográfico y de todos los actos consecutivos dependientes y decretó la libertad de González Nieva por falta de mérito. La medida fue apelada por el fiscal Alejandro Jons y revocada por la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo penal el 12 de diciembre de 2006. Nieva fue nuevamente detenido el 17 de marzo de 2007.

Jorge Enrique González Nieva fue condenado el 31 de mayo de 2010 por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 del Departamento Judicial de Morón, entonces a cargo de los jueces Julio César Báez, Luis María Andueza y la jueza Laura Conti, a la pena de 25 años de prisión por ser autor de los delitos de: “amenazas agravadas por el empleo de armas, robo agravado con homicidio resultante y portación ilegal de arma de guerra”. La decisión del Tribunal se fundó exclusivamente en el reconocimiento fotográfico.

Nieva seguía sosteniendo que no tenía nada que ver con el hecho, pero las diversas instancias judiciales le dieron la espalda. Pero en 2016 Innocence Project Argentina tomó el caso y comenzó una revisión exhaustiva para intentar llegar hasta la Corte Suprema de Justicia. De la mano del abogado Manuel Manuel Garrido y del cineasta y expiloto de avión Enrique Piñeyro, la organización se ocupó de revisar punto por punto el recorrido policial-judicial para llegar a lo que finalmente sucedió ayer: que el máximo tribunal de justicia declare inocente a González Nieva.

Entre otras cosas, logró establecer contacto con el testigo albañil, quien participó en el reconocimiento fotográfico realizado en sede policial. El trabajador recordó en detalle la causa de la salidera bancaria y se refirió al hecho señalando que, en aquel tiempo, “los policías lo volvieron loco”, en referencia a las múltiples oportunidades en que se presentaron en su domicilio con fotografías para que señalase al presunto autor, pero aclarando que él nunca reconoció una foto. El testigo accedió a dar su testimonio ante una escribana pública y a que la entrevista fuera filmada.

Asimismo, Innocence Project obtuvo el testimonio de una imputada en la causa por la salidera bancaria y hallada culpable de integrar una banda delictiva y de haber marcado a la señora Aguerre en el banco. Ella aseguró que “Jorge Enrique González Nieva no tiene vinculación con el hecho por el que está actualmente detenido…”, y lo desvinculó de la organización delictiva. “No era parte de la banda”, afirmó.

Es más: con posterioridad a la condena contra González Nieva, tres de los funcionarios policiales intervinientes en el hecho resultaron condenados por falsedad ideológica de documentos públicos y otros delitos vinculados con el armado de causas, toda vez que se pudo comprobar que el oficial Casco se encontraba habitando en la vivienda de uno de los imputados en esa causa y poseía además otros bienes.

El abogado Manuel Garrido Garrido señaló que seguirán acompañando al taxista “hasta que se reparen los trece años de prisión injusta que sufrió y el grave daño ocasionado a su vida personal y familiar”

Por su parte, el oficial Lencina y el Comisario Carlos Guido Genel también fueron desafectados de la fuerza y cumplieron condenas vinculadas con delitos de la función pública. El fiscal Alejandro Jons fue suspendido por disposición de la Secretaría de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios de la Provincia de Buenos Aires y actualmente aguarda el Jury de enjuiciamiento.

“Esas circunstancias derribaban el único elemento introducido como medio de prueba en el marco de la investigación penal preparatoria”, aseguró el abogado Manuel Garrido. Jorge Enrique González Nieva estuvo 12 años y 8 meses en la cárcel. Desde el 4 de octubre de 2019 estaba con arresto domiciliario y tobillera electrónica, a la espera de que hoy se la saquen para siempre. Al respecto, Garrido señaló que seguirán acompañando al taxista “hasta que se reparen los trece años de prisión injusta que sufrió y el grave daño ocasionado a su vida personal y familiar”.

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