Sunday 17 de October, 2021

El sargento baleado en Ramos Mejía tiene 15 perdigones alojados en la cabeza y no podrá seguir siendo policía

Lo confirmó el propio efectivo en diálogo con Primer Plano Online desde la clínica Fitz Roy, en la que se encuentra internado. Ayer fue sometido a una cirugía para limpiar la zona en la que quedaron los restos de la balacera que enfrentó. Relato en primera persona de la violenta noche.

Las heridas que sufrió el sargento Giménez en la persecución policial a la peligrosa banda que tenía varios delitos cometidos en la región

Con apenas 33 años, el sargento Leandro Giménez empieza a hacerse a una idea. “Chau Policía”, escribe en un mensaje vía WhatsApp al cronista de Primer Plano Online que lo contacta. Originalmente se excusa diciendo que está por ser llevado al quirófano para limpiar la zona. Luego afirma que “me encontraron otro impacto en la espalda, así que dejemos todo para mañana”, aunque en un breve intercambio alcanza a describir cómo está.

Como informó este medio, el efectivo fue herido durante una persecución que se inició en Villa Sarmiento y terminó en Alem y Güemes, en Ramos Mejía. La banda venía de realizar un raid delictivo que llevaba varios días en la zona oeste y el efectivo del Comando de Patrullas de Morón se enfrentó mano a mano con ellos. Así, con su acción, logró detener a dos de los peligrosos malvivientes.

“Yo iba corriendo por la calle buscando cobertura con los automóviles y ellos con armas largas por la vereda. Me ganaban en poder de fuego. Y cuando me apuntan le disparo”, detalla sobre el intercambio de proyectiles. Sus heridas se produjeron de una manera milagrosa, porque por centímetros los plomos no le dieron de lleno. “Queda la cabeza fuera del auto y me agacho. Me pegan todos los disparos en la parte de arriba de la cabeza. Si estaba de cara ahora no la tendría”, relata.

También recuerda cómo fue su encuentro con el repartidor de Pedidos Ya, que lo ayudó para evitar que el delincuente baleado escape. “Requisé al delincuente y cuando protegí la zona llame al delivery porque sentía que me desmayaba. Hubiese sido un chiste que me desmayara y se escapara. No hay que dejar de ser profesional hasta herido: es lo que me enseñó mi viejo, policía federal retirado”, describe.

Ya en lo que hace a su salud, el sargento Giménez cuenta que los médicos le informaron que los perdigones no se los pudieron quitar y que le van a quedar alojados en esos lugares de la cabeza porque son “zona blanda”, por encima de la oreja izquierda, del lado parietal y temporal como puede verse en la foto que ilustra este artículo. Son, en total, 15 perdigones que le están tocando el cráneo. “La saqué barata”, asegura.

Vecino de El Palomar, soltero, papá de un nene de cinco años e hincha fanático de Huracán, el efectivo sabe que su futuro no es la misma tarea que cumplía en el patrullaje de calles. “Por lo que me dicen los médicos, chau Policía. No puedo recibir ni un golpe o nada. También chau fútbol, chau hasta gimnasio”, señala.

Además, cuenta que situaciones como las que vivió el jueves “es de todos los días”, al tiempo que recuerda otra persecución similar en 2018 a la banda de los roba Uber que terminó en Villa Tesei. “Primer Plano fue al lugar y lo publicó”, memoriza, mientras se prepara para descansar.

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