Sunday 14 de August, 2022

Empleada denunció por abuso sexual al administrador de una empresa familiar de Castelar

Agostina Signorelli realizó la presentación en la justicia el sábado pasado, día en la que según su testimonio su jefe la manoseó en la cola luego de insinuarle que compartiera con ella un caramelo que él tenía en su boca. El acusado es Adolfo Sambán, heredero de los dueños originales de la cadena de panaderías La Española. El relato de la víctima.

Agostina Signorelli, la joven que decidió hacer público el abuso que sufrió luego de la denuncia judicial contra su empleador

Agostina Signorelli atendió mediante la aplicación Zoom a Primer Plano Online. Junto a su abogado Marcos Miguel aceptaron dar una entrevista para contar la situación que la joven vivió el sábado pasado, que según ella misma afirmó, fue su último día de trabajo en la panadería ‘La Española’, con sucursales en Castelar e Ituzaingó. “Yo a ese lugar no vuelvo”, aseguró en la charla, con lo cual la situación por resolver va por dos carriles: el penal por un lado y el laboral por el otro.

Lo que la joven vivió días atrás la marcó para siempre. Por eso acudió ese mismo día a la comisaría de la Mujer y la Familia de Morón a dejarlo asentado. Y buscó a su letrado para que la patrocine, con la idea de llegar “hasta las últimas consecuencias”. El expediente judicial tramita en la Fiscalía Nº 8 de Morón, y se encuentra en poder del fiscal Fernando Siquier, que ya ordenó tomar los primeros testimonios, que se notifique al imputado de la causa en su contra y que se avancen con las pericias psicológicas a la denunciante.

Desde marzo Agostina formaba parte de la plantilla de trabajadores de la tradicional empresa familiar. Desde el fallecimiento de sus fundadores, el yerno de ambos, Adolfo Sambán, es la cara visible del negocio junto a sus hijos. La joven el sábado pasado tuvo que trabajar en la sucursal de la calle Santa Rosa al 1.500, donde habitualmente se desempeñaba, y antes de retirarse al mediodía le comunicaron que a la tarde tenía que ir a la de Carlos Casares, a donde se dirigió para cumplir el turno vespertino de atención al público.

“Estaba tomando el pedido de un cliente y se acerca Adolfo buscando algo. Le pregunté si lo podía ayudar y me dijo que sí, que necesitaba a alguien flaquito que lo ayude. Me lleva para un lugar que está por atrás de la panadería, donde hay un hueco entre una pared y una escalera, y me dijo ‘me tenés que abrir esa puerta y si la abrís tenés un premio’. Esa puerta da a una escalera para su oficina, la pude abrir y me dijo ‘ahora vas a tener un premio”, arrancó contando la chica.

La imagen es posterior a la denuncia: en la caja solía estar Sambán, que en la última semana se ausentó de la sucursal de Carlos Casares

Al principio Agostina lo tomó como un hecho más, intrascendente. Pero cuando ingresó al habitáculo la cosa tomo otro cariz. “Vení conmigo”, le insistió su jefe según el relato de la joven. “Subió él primero, me quedé en la puerta y él entró. Buscó un caramelo en un placard, lo abre, se lo pone en la boca y deja la mitad afuera. Se acerca a mí y me lo quiere dar con la boca pero yo le dije que no. Sinceramente no sabía qué hacer, se me acerca y con la mano derecha me manosea la cola. Me alejé y me dijo ‘la próxima no zafás’”, continuó su narración.

Después de eso, la empleada volvió a su lugar habitual de trabajo, pero le avisó a una compañera que iba al baño. Ahí fue, se encerró un rato a llorar y le mandó un mensaje al novio para pedirle que la vaya a buscar, aunque no podía detallarle lo que le pasaba. Sin embargo, luego le dijo que no vaya. Esperó dos horas, se volvió a cruzar con Adolfo y trató de alejarse de él. “No quería ni que se me acercara”, indicó.

LOS DOS CARRILES DE LA DENUNCIA

Por un lado, la causa judicial que se inició en la Fiscalía tramita bajo la carátula de abuso sexual simple. “Me arruinó la vida, porque me quedé sin trabajo, no sé cómo voy a conseguir otro, estuve internada por un ataque de ansiedad que nunca me pasó, pero fue increíble la cantidad de cosas que me dijeron de este hombre”, contó Agostina.

Ese es el otro aspecto a dirimir en sede judicial: la interrupción del vínculo laboral de la chica con la empresa. No están dadas las condiciones para que ella regrese a su puesto de trabajo, ese que ocupaba desde el 2 de marzo pasado. “Esta situación la pone en circunstancias de no poder cumplir con sus obligaciones, porque consideramos que las garantías de seguridad que debe tener no se cumplen”, describió el abogado Miguel.

Aparte, más allá de que el denunciado es el padre, en la charla que mantuvo con uno de los hijos de Sambán la respuesta que recibió la víctima fue como una suerte de puñal. “Me dijo que elige creerle a su papá y me cortó el teléfono. A los 40 minutos me volvió a llamar para charlar y me dijo que no había nada que hablar”, le contestó Agostina. Previamente había tenido un diálogo cara a cara con Federico Sambán, que circunscribió su contestación a expresarle que no podía créelo.

Sin embargo, en ese intercambio de palabras sintió una suerte de amenaza. “Me dijo que haga denuncia si consideraba que debía hacerla, pero que antes de un escrache social pensara que podía perjudicar a las 50 familias que trabajan en la empresa”, cerró Agostina, no sin antes agradecer la contención que recibió de su familia, amigos y de quienes interactuaron con ella por redes sociales.

 La Española de Ituzaingó abrió sus puertas en marzo de 2021; un año después Agostina Signorelli comenzó a trabajar allí

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