Monday 5 de December, 2022

La empresa Sero Electric no se va de Morón pero proyecta abrir una planta en otro país para poder acceder a insumos

El dueño de la firma, Pablo Naya, le confirmó a Primer Plano Online que incluso planea ampliar la plantilla de trabajadores de la fábrica instalada en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico (PITAM). Reconoció que “nuestro país está muy complicado para producir”, pero habló de un mercado interno que tiene todo para crecer.

Sero Electric utiliza una docena de piezas importadas para producir sus vehículos eléctricos y al no poder traerlas busca nuevos horizontes

La empresa Sero Electric, que comenzó a desarrollar vehículos eléctricos en el año 2012 y en 2017 dejó La Matanza para radicarse en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico en Morón (PITAM), tiene planes de expansión en medio de las dificultades para producir en el plano local. Es que, si bien sus propietarios descartan dejar la Argentina, lo que sí tienen en agenda en el corto plazo es abrir una base operativa en otro país para poder importar los insumos que necesitan y poder terminar los rodados.

“Hoy por hoy nuestro país está muy complicado para producir. El problema actual que estamos teniendo es el ingreso de insumos del exterior, pese a que la cantidad de piezas que traemos en nuestro caso es muy baja. De 700 piezas en total para construir un auto, sólo una docena traemos de afuera. Eso nos hace muy compleja la producción”, reveló Pablo Naya, dueño de la firma, en conversación con Primer Plano Online.

La decisión de la empresa de irse a otro país provocó un cisma en el sector productivo de la región oeste. Sin embargo, el empresario le bajó los decibeles a lo anunciado hace un par de semanas y señaló que, en rigor, no está en los planes cerrar la fábrica de Morón, sino que hasta piensan ampliarla en cantidad de trabajadores. “vamos a tener que tomar algo más de personal, porque al trabajar con otro mercado vamos a necesitar más mano de obra”, indicó.

“Este año duplicamos las ventas con respecto al año pasado”, reveló Pablo Naya, dueño de Sero Electric

 

“Nuestra idea es producir todo lo que es metalmecánico y carrocería acá en Morón y lo que es necesario importar lo haremos en otro país, a donde mandaríamos la estructura para terminar de ensamblar. Yo soy argentino y queremos seguir produciendo acá”, enfatizó Naya, que desde que hizo público el reclamo recibió el llamado de funcionarios del Ministerio de Producción de la Nación, con quienes mantuvo un encuentro.

En esa conversación a Naya le informaron que el gobierno no quiere que la empresa tome la decisión de irse del país. “Les dije que no es lo que tampoco queremos nosotros, pero en estas condiciones no sólo Sero Electric se irá sino varias empresas que están con la complicación para producir. Sin embargo, van a hacer tres semanas del diálogo y no tuvimos solución, porque no pudimos ni hacer un pago”, puntualizó el industrial.

Los inconvenientes en la llegada de insumos comenzaron hace tres meses, en coincidencia con la asunción de Sergio Massa en el Ministerio de Economía y la decisión de terminar con lo que las autoridades denominaron como “un festival de importaciones”. Desde entonces, el grifo está cerrado y se abre a cuentagotas por los desbarajustes que existían, hasta incluso con medidas cautelares dictadas por la justicia.

En el caso de Sero Electric, según Naya “tenemos la prohibición de importar porque no podemos realizar pagos al exterior, con lo cual se nos complica la escala productiva necesaria para abastecer el mercado interno”. “Eso nos hace buscar otros caminos, como la posibilidad de abrir una planta en otro país para acceder a esos insumos sin tener esa dificultad”, manifestó.

La decisión inicial era abrir una planta en Brasil, aunque también la empresa tiene otras ofertas de países que le abren las puertas para que instale su planta de ensamble. “Por ahora me reservo cuáles, pero hemos tenido varios llamados”, le contó a Primer Plano Online. “Calculamos que marzo o abril ya vamos a estar instalados en otro lugar”, estimó.

Al mercado local lo seguirán abasteciendo con lo que puedan producir acá, porque lo que se produzca en el país vecino -sea cual sea- se venderá en ese circuito. “En la Argentina buscaremos compensar lo que exportamos para traer insumos que nos permitan abastecer a nuestros clientes. No le vemos otra solución: nuestro país es como querer empujar un auto con ruedas cuadradas”, lamentó el empresario.

El mercado de la electromovilidad tiene todo para ampliarse, pero las dificultades en la importación traban el desarrollo

En Sero Electric tienen 15 trabajadores directos y dan empleo a otras 30 personas. En el plano local, el mercado de la electromovilidad y la movilidad sustentable “está creciendo aún”, afirmó Naya, quien también dio a conocer un dato novedoso. “Este año duplicamos las ventas con respecto al año pasado, y pensamos que el próximo año se podría duplicar también”, refirió. Claro, siempre y cuando puedan acceder a los insumos.

“Una programación de producción, cuando hay insumos importados, se hace con cuatro meses de antelación. Lo que nosotros estamos fabricando hoy es con piezas que vinieron hace tres meses. Entonces, lo que teníamos que pagar hace dos meses no pudimos pagarlo y no vamos a contar con los insumos para producir en enero. Y en ese mes tendría que estar pidiendo las piezas a mis proveedores externos para que me lleguen en abril, que como no puedo abonar no las puedo solicitar”, completó el industrial.

Sero Electric necesita para concluir los vehículos eléctricos que produce en Morón traer piezas de Estados Unidos, de China y de Italia. En todos los casos las cancelaciones son los dólares. Es el mismo problema que tienen las automotrices. En la Argentina sus principales clientes son grandes empresas como Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), YPF, Cemento Avellaneda, Techint, Aluar, Quilmes, todas compañías que utilizan estos vehículos para circular en la parte interna de las plantas porque el mantenimiento es prácticamente nulo y no consumen combustible.

En la actualidad un auto eléctrico con baterías de litio cuesta entre tres millones y medio y cuatro millones y medio de pesos. Incluso otro problema: por las tasas altas la gente no toma crédito, así que las cancelaciones suelen ser en efectivo.

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