Tuesday 27 de October, 2020

Escándalo en los tribunales de Morón: la Suprema Corte bonaerense obligó a una jueza a tomarse 90 días de licencia

Gladys Vitale, titular del juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°4, fue acusada por falsificar con su firma la presencia en su lugar de trabajo mientras en realidad vacacionaba por el mundo. Además, por ejercer violencia laboral con insultos, prohibición de ir al baño y violencia física a sus empleados y hasta obligarlos a limpiar su casa.

Jueza Vitale
La jueza Gladys Vitale, acusada de serias irregularidades en su accionar

La jueza Gladys Vitale, titular del juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°4 de Morón, fue obligada por la Suprema Corte de Justicia Bonaerense a tomarse una licencia de 90 días. La decisión del máximo tribunal, que se conoció hoy, fue tomada en base a un informe de la subsecretaría, según el cual hay «una importante afectación a la recta administración de justicia» y los hechos denunciados «tornan inadmisible su permanencia».

Asimismo, se supo que la magistrada será sometida a un jury de enjuiciamiento acusada de fraguar su presentismo para tomarse vacaciones, al igual que sucedió hace algunas semanas con una fiscal mendocina. Vitale falsificó en distintas oportunidades su firma en los registros para viajar al exterior mientras debía estar en funciones. «Vitale se hacía poner presente o firmaba oficios y sentencias en fechas que, está acreditado por Migraciones, estaba de vacaciones en Asia, en Tailandia, en Miami o Europa», explicó Pablo Abramovich, secretario General de la Asociación Judicial Bonaerense, sindicato que promovió la denuncia contra la jueza.

Pablo Abramovich
Pablo Abramovich, el titular de la Asociación Judicial bonaerense, promotor de la denuncia contra la jueza Vitale

Sin embargo, la causa que puso a la magistrada en la mira de la Justicia fue la denuncia de una mujer que trabajaba como empleada doméstica no registrada en casa de Vitale y que amenazó con iniciar acciones legales. «Para evitarlo, la jueza le ofreció ingresar a trabajar como ordenanza en el Poder Judicial pero a condición de que, por la misma plata, algunos días continuara yendo a limpiar a su casa», describió Abramovich.

«Y cuando la señora de ordenanza no iba al juzgado -añadió- Vitale obligaba al resto de los empleados administrativos a limpiar. El caso explota cuando la mujer de ordenanza decide denunciarla porque no podía tolerar la presión y los malos tratos». Fue a raíz de aquella acusación, que derivó en investigaciones complementarias, que se descubrió que Gladys Vitale se tomaba vacaciones a costa de falsificar su firma y presentismo.

«Todo eso -explicó Abramovich- generó una causa penal por incumplimiento de deberes de funcionaria pública y peculado». En ese marco, una decena de trabajadores se atrevieron a denunciarla por ejercer violencia laboral: insultos, prohibición de ir al baño y violencia física. Al respecto, María Inés Jiménez, también de la Asociación Judicial Bonaerense, advirtió que «dentro de la denuncia penal Vitale tiene más de 60 hechos que se le imputan y tienen que ver con su trabajo diario y otros que nos involucran a nosotros como sindicato vinculado a las denuncias de la violencia ejercida a todos sus compañeros en la funciones diarias».

«El nivel de violencia que ejercía la jueza da cuenta de una conducta absolutamente patológica -agregó Abramovich- y es necesario que el poder judicial de señal hacia el resto de los magistrados de que estas cosas no pueden ocurrir, por eso tiene que ser suspendida y se debe terminar de sustanciar el jurado de enjuiciamiento para que sea destituida».

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