Friday 7 de October, 2022

El estremecedor relato de una mujer policía que sufrió violencia de género a manos de su propio jefe directo

Ocurrió en la seccional de Villa Luzuriaga, partido de La Matanza. Beatriz Castro denunció a su anterior superior, Sergio Vieyra, por agresiones y malos tratos delante de otros efectivos y civiles. Actualmente se encuentra con licencia psiquiátrica. Una entrevista exclusiva de Primer Plano On Line.

Violencia de género en la Policía
Beatriz Castro, la agente de la Bonaerense que sufrió violencia de género en la seccional de Villa Luzuriaga por parte de su superior

En el camino por contar historias cotidianas, Primer Plano On Line no detiene su búsqueda. Y, a medida que el portal crece en repercusión, el relato de los ciudadanos se multiplica. En esta ocasión, se trata de un hecho gravísimo que sale a la luz por decisión de la víctima de darlo a conocer. Se trata de la agresión que sufrió Beatriz Castro, agente destinada en la comisaría de Villa Luzuriaga, partido de La Matanza, quien fue agredida por su ex jefe directo, el entonces subcomisario Sergio Vieyra, en la dependencia ante la vista de sus compañeros y de civiles que realizaban trámites en el lugar.

Durante una entrevista exclusiva con éste medio, la mujer brindó detalles de su padecimiento, que ocurrió el 7 de febrero de 2013 pero le dejó secuelas hasta hoy. En la actualidad, ella se encuentra con licencia psiquiátrica por tiempo indeterminado, aunque sigue perteneciendo a la fuerza. Mientras que el superior al que denuncia fue ascendido a los pocos meses a comisario y en abril pasado terminó siendo relevado de su cargo en la seccional de Mar de las Pampas, en Villa Gesell, a raíz de una ola de delitos cometida entre marzo pasado y el receso de Semana Santa. Ahora, entre citaciones judiciales y pericias, la mujer policía aguarda que la justicia ponga fecha para el juicio por el presunto delito de amenazas coactivas, lesiones leves agravadas e incumplimiento de los deberes de funcionario público con abuso de autoridad.

MIRÁ EL VIDEO CON EL PEDIDO DE AYUDA DE LA MUJER POLICÍA A SUS SUPERIORES

LA HISTORIA CONTADA EN PRIMERA PERSONA

-¿Cómo empezó esta situación que usted denuncia?

-El 7 de febrero de 2013, tras ingresar a la comisaría de Villa Luzuriaga, en el partido de La Matanza y de haber tenido una discusión con el segundo jefe, el subcomisario Sergio Ivar Vieyra, éste me tomó de los pelos, me tiró al piso automáticamente, luego cada vez que me levantaba lo hacía tomándome de los cabellos, me arrastró hasta el fondo de la comisaría y me dio patadas en todo el cuerpo. Al día de hoy todavía tengo un pequeño hundimiento en el brazo. Esto ocurrió enfrente de civiles, personas a la espera de ser atendidas, y también de personal policial. El tema es todo lo que viví después, porque él no se iba a quedar de brazos cruzados esperando que lo desafecten con semejante hecho tan grave, sino que aprovechando su posición jerárquica armó todo un hecho contrapuesto diciendo que yo había entrado a la comisaría amenazando a todo el personal que se cruzara por delante de mí. De ahí se originaron dos causas judiciales. Lo que me causó dolor, además de las agresiones, fue el descreimiento, la desatención del Poder Judicial y de la Auditoría General de Asuntos Interno de la Policía. Siempre fui cuestionada. De hecho me indagaron en su momento administrativamente y él (Vieyra) me empezó a inventar hechos judiciales. Tuve que pasar por dos debates orales en calidad de imputada, con el sufrimiento que eso conlleva sabiendo que en realidad yo fui la víctima de la situación. En ambos debates fui sobreseída, incluso en el segundo ya pidió un falso testimonio para la denunciante y los testigos, por haber declarado cosas que no eran reales.

Violencia de género en la Policía bonaerense
El comisario Sergio Vieyra, denunciado por la agente Beatriz Castro por violencia de género y abuso de autoridad

-¿Por qué comenzaron las diferencias con el subcomisario Vieyra?

-Habíamos tenido una muy escueta relación amorosa entre septiembre y diciembre. Cuando le comuniqué que tenía un atraso comenzó el malestar de parte de él. Ahí comenzaron los problemas. No hubo embarazo, fue un atraso nomás.

-¿Por qué la denunció Vieyra a usted?

-No. Él cuando me pega automáticamente trata de protegerse y se cubre diciendo que yo había amenazado al personal. Y que habían procedido a reducirse en el piso. Ahí estuvo la primera inconsistencia legal, el primer vacío que yo trataba de hacerle ver a la justicia, que era imposible que hayan sido así los hechos porque cuando una persona es reducida queda a disposición del fiscal. No está haciendo una denuncia como hice yo a la media hora de ocurrida la agresión. Esa es una de las cosas que me dio margen al día de hoy a que él se le den vuelta las cosas y esté indagado en la causa penal. Además de amenazas coactivas, lesiones leves agravadas e incumplimiento de los deberes de funcionario público con abuso de autoridad se le imputa que haya mentido en la indagatoria.

-¿Hay compañeros suyos que presenciaron la agresión y mintieron en la declaración ante la justicia?

-Si. No sé si por una cuestión de amiguismo o de jerarquía. Él era en ese momento subcomisario y yo en ese momento subteniente, no valía nada.

-¿Por qué no se sintió contenida por la Auditoría de Asuntos Internos?

-Me sumaron muchos dolores, y por eso sigo al día de hoy con tratamientos. No hubo contención sino cuestionamientos. Me sentaron en el banquillo de los acusados en la faz administrativa, pasaron por alto todos los elementos probatorios que yo presenté, pericias psicológicas y psiquiátricas a favor mío que dejaban evidenciado el hecho traumático que había vivido, y encima me sancionaron con 40 días de suspensión. Y ése es el tema ahora: me sancionaron por una causa donde yo ahora estoy como denunciante. Es una sanción dura, incoherente, sin fundamentos. Eso forma parte del hostigamiento que viví, que hizo que actualmente esté depresiva, con ataques de pánico y de ansiedad.

Violencia de género en la Policía bonaerense
Copia de la denuncia judicial de Castro contra el comisario Vieyra

-¿Cómo definiría a Vieyra?

-La pericia que le hicieron le dio que es una persona violenta, que tiene rasgos psicópatas, una agresividad latente, que tiene una personalidad oculta, que no se deja ver. Es decir: si él me pegó a mí le podría haber pegado a alguna otra compañera en Mar de las Pampas o en cualquier otro lugar. Y ni hablar de los ciudadanos. Quedó evidenciado cuando los vecinos de esa ciudad pidieron su desplazamiento.

-¿Cómo está usted en estos momentos?

-Estoy con licencia psiquiátrica por tiempo indeterminado, con tratamiento psicológico y psiquiátrico. Sigo perteneciendo a la fuerza. Ostento la jerarquía de subteniente, cobro el 70 por ciento de mi salario y estoy devastada como mujer y como persona. Es una problemática que asombra, porque si las mujeres policías tenemos problemas de violencia de género y nadie nos escucha ni nos apoya, y todo lo contrario, nos imputan e indagan, y tenemos que pasar por debates orales para demostrar que somos víctimas, ¿cómo podemos darles contención a una víctima que no sea integrante de la fuerza? El mío no es el único caso. Yo no soy un hecho aislado. Ha pasado con varias compañeras, nada más que las otras chicas no lo quieren hacer público. Yo decidí hablar porque peor de lo que estoy no puedo estar. Necesito terminar con éste sufrimiento y que pague lo que tiene que pagar. Es más: hay gente que corre peligro con los efectivos que también mintieron para proteger a su superior. Solamente una compañera policía se animó a contar la verdad y eso fue lo que me terminó ayudando en uno de los juicios.

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