Friday 18 de September, 2020

Estremecedores detalles del femicida que mató a la mujer en El Palomar y prendió fuego el cadáver

La justicia de Garantías de Morón convirtió su aprehensión en detención y el acusado se negó a declarar. Está acusado de homicidio agravado por el vínculo: una filmación lo muestra descartando el cadáver y, a los pocos minutos, cargando combustible y limpiando el auto.

Barreiro está filmado en por lo menos dos cámaras de seguridad del Municipio de Hurlingham yendo hacia el lugar en el que descartó el cuerpo

Detalles estremecedores de otro femicidio. Según consta en la investigación, el crimen de Sandra Marcela Garcé fue cometido en Hurlingham y el asesino descartó y prendió fuego en cadáver en el límite de ese distrito con Morón, más concretamente en la avenida Márquez y Combate de Pavón, en El Palomar.

Como informó este medio, la víctima fue estrangulada con la correa de su propia cartera. Por el homicidio, agravado por el vínculo dado que tenían relación previa entre ambos, fue arrestado Abel Miguel Barreiro (36), un ciudadano paraguayo que trabaja como remisero y se domicilia en una finca de la calle Cura Navarro, en Villa Tesei.

Después del impacto inicial de la noticia, Primer Plano Online reconstruyó el camino que terminó con otro femicidio, y que tiene detalles escabrosos. Por ejemplo, 20 minutos después de asesinarla y quemar su cuerpo, el acusado quedó filmado en una estación de servicio cargando combustible y limpiando su rodado, del lado del acompañante, como si nada hubiera sucedido.

“Pruebas sobran”, señaló un investigador, que afirmó que el crimen está esclarecido. Barreiro, además, está filmado en por lo menos dos cámaras de seguridad del Municipio de Hurlingham yendo hacia el lugar en el que descartó el cuerpo. Y, como si eso fuera poco, otro domo captó el instante en el cual arroja el cadáver, lo rocía, se agacha y enciende el fuego para luego dar marcha atrás y retomar viaje rumbo a Hurlingham.

Luego de cargar nafta, pasó a la buscar a la exesposa, de la que estaba separado, a su hijo, lo llevó hasta la casa, volvió a su domicilio a ducharse y otra vez regresó a su antigua vivienda a jugar juegos electrónicos con el hijo. Barreiro, además, tenía una condena por robo simple de hace casi dos décadas: cuando su vida transcurría los 19 años.

Ahora enfrenta un delito mucho más grave en la escala penal: homicidio agravado por el vínculo, cuya condena en expectativa es la reclusión perpetua. Por el momento se negó a declarar, tal como lo asiste el derecho procesal vigente. La causa fue enviada a la Fiscalía de Género Nº 11, que llevará la instrucción hasta el juicio.

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