Thursday 29 de October, 2020

EXCLUSIVO Desde Canadá, entrevista con el argentino nominado al Nobel de Física

Julio Navarro atendió a Primer Plano Online desde Victoria, capital de Columbia Británica, al extremo sur de la isla de Vancouver en la que vive hace 22 años. Conocé los secretos de sus investigaciones sobre la materia oscura, la sustancia misteriosa que mantiene unidas a las galaxias y qué pueden significar para el futuro de la humanidad.

Julio Navarro es producto de la universidad libre y gratuita, uno de los valores fundamentales de la Argentina, a la que considera como "un privilegio"

Julio Navarro nació en Santiago del Estero “hace 40 y 17 años”, tal como explica. Es producto de la educación pública: en su provincia natal hizo primaria y secundaria y luego se fue a Córdoba, donde se formó en una de las universidades nacionales con más historia en la Argentina.

Después se dedicó a formarse y a viajar por el mundo, aunque hace 22 años ancló en Victoria, la capital de Columbia Británica, al extremo sur de la isla de Vancouver. Allí tiene sus oficinas y es profesor universitario, desde donde transmite sus conocimientos y desarrolla sus investigaciones sobre la materia oscura, a la que llama “cemento gravitacional del universo” y uno de los grandes misterios por develar.

“Sin la gravedad de la materia oscura no habría galaxia, sin las galaxias no habría estrellas, sin estrellas no habría planetas, y sin planeta no estaríamos nosotros. El andamiaje gravitacional de todas las estructuras del universo está dominado por la materia oscura”, explicó Navarro en conversación con Primer Plano Online.

Para el astrónomo, “el desafío intelectual de nuestra generación es descubrir qué es esa materia oscura”. Por sus trabajos al respecto, es el único argentino incluido en la selecta lista realizada por Citation Laureates, que no es otra cosa que la nómina de postulantes considerados como potables para ganar el Premio Nobel en sus respectivos campos del saber, y cuenta con grandes posibilidades de ser nominado para el Nobel en Física.

Las últimas distinciones que se han dado a la astronomía, o a la astrofísica, que es la especialidad de Navarro, están vinculados al campo de la cosmología, que es lo que él está desarrollando. Uno de ellos lo ganó un ex compañero suyo de Harvard, y fue la confirmación de que el universo se expande cada vez más aceleradamente, y que eso es provocado por la materia oscura y la materia ordinaria. Eso rompió con las teorías previas, que creían que se estaba ralentizando la expansión.

“Lo que descubrió ese grupo de personas es que esa expansión no se está deteniendo, sino que se está acelerando. Entender cómo eso ocurre viola todos los prejuicios que había al respecto, y eso es uno de los problemas más candentes teórica y observacional actual de la física”, describe este santiagueño, que entre tanta sabiduría revela que mantiene el ritual de la siesta, propio de su provincia.

“Hay una fuerza que trata de mantener las galaxias unidad, y allí es donde estamos. Es un panorama de ignorancia: le hemos puesto nombres a cosas que no entendemos bien”, explica con su alma docente puesta al servicio de la entrevista. “Qué es en verdad la materia oscura es algo que está todavía fuera de nuestro alcance”, agregó y sentenció: «entender eso va a llevar necesariamente una revolución, porque ninguno de los modelos que tenemos hoy aceptan la materia oscura ni la energía oscura».

Los descubrimientos es ciencia básica suelen ser muy intelectuales, y la proyección de su impacto en la vida cotidiana recién se pueden ver con su aplicación a futuro. Navarro lo grafica así: “el entendimiento de los átomos, de los electrones, de cómo funcionan esas cosas, que se hizo allá por principios de 1900, es lo que permite que hoy tu y yo hablemos por computadora. El material, los transistores, la electricidad, de eso hace 150 años no se sabía nada. Y si en aquel momento se le preguntaba a esa gente qué aplicación tenía eso en realidad no cambiaba nada”.

El destacado astrónomo nunca pierde su semblante en la entrevista, y baja completamente los decibeles y la expectativa en torno a la nominación. Es más: afirma que ya estar considerado en ese selecto grupo es un hecho al que considera como un verdadero orgullo. Pero no sólo personal, sino a modo de reconocimiento para uno de los valores fundamentales de nuestro país: la educación pública.

“Uno de mis orgullos es ser producto de la universidad libre y gratuita de mi país. Mantengo contacto, trato de supervisar a estudiantes y mantengo vínculos con investigadores, sobre todo de Córdoba. Somos conscientes del privilegio que hemos tenido, y de cuánto le debemos a la sociedad argentina por haber sido tan generosa con nosotros”, finalizó.

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