Sunday 5 de December, 2021

EXCLUSIVO Desde la cárcel de Marcos Paz habla Lucas Frías, el joven de Ituzaingó preso por dos secuestros que asegura no cometió

Hace cinco años y medio está tras las rejas cumpliendo una condena a doce años. “Estoy pagando algo que no hice porque la investigación se hizo mal”, reflexionó el joven. La Cámara de Casación Penal rechazó el recurso para revisar su sentencia y ahora espera que lo trate la Corte.

Lucas Matías Frías en una foto que está incorporada al expediente judicial: la noche del segundo secuestro estaba en Villa Gesell

Lucas Matías Frías tiene 26 años y está preso desde el 13 de junio de 2016. A finales de 2018 fue condenado por la justicia federal de San Martín a la pena de doce años de prisión por considerarlo parte integrante de una banda de secuestradores que cometió dos hechos por los que cobraron rescate para liberar a las víctimas y, además, por haberles robado sus pertenencias siempre usando armas de fuego.

Pero hay un pequeño detalle. En estos 64 meses que lleva privado de su libertad insiste con lo mismo que allá por 2019 había contado este medio en un artículo: es inocente y al momento de uno de los hechos estaba de vacaciones en Villa Gesell y en el otro estaba convaleciente de un siniestro vial con su moto, con la que hacía repartos. La última novedad en su expediente judicial la arrojó la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Guillermo Yacobucci, Alejandro Slokar y Carlos Mahiques, quienes rechazaron por “inadmisible” el recurso de revisión de sentencia presentado por el abogado que representó al joven, Ulises Saccella.

Lucas se comunica con Primer Plano Online desde la cárcel federal de Marcos Paz, donde cumple su condena. La llamada es desde un teléfono público y así lo advierte una voz femenina, que indica que la comunicación proviene desde el complejo penitenciario. Así había sido acordada a través de su mamá, Alejandra. “Yo estaba de vacaciones y en reposo cuando se cometieron los hechos. Termino pagando por esto porque se hizo todo mal”, arranca una charla de 15 minutos.

El muchacho fue acusado, juzgado y condenado por dos hechos. El primero ocurrió el 17 de septiembre de 2015, aproximadamente a las 22.15, en inmediaciones de la vivienda ubicada en Trole al 100, de Ituzaingó, y fueron víctimas dos hermanos que llegaban a su casa a bordo de un Citroën, modelo C4. Ambos fueron interceptados por VW modelo Vento o Bora (no se pudo establecer en el juicio) de color negro del que bajaron cuatro sujetos armados que los hicieron subir a ese rodado para darse a la fuga. Exigieron rescate a la familia de ambos y les robaron sus pertenencias luego de amenazarlos, golpearlos y liberarlos horas después en Belgrano al 100, también de Ituzaingó.

El segundo hecho que le adjudicaron a la banda fue el 3 de febrero de 2016, aproximadamente a las 22.30, cuando un vecino circulaba con una camioneta Mercedes Benz por la calle Mansilla, cuando en la intersección con Zorrilla de Villa Udaondo le cruzaron un Chevrolet Cruze gris, del cual bajaron cuatro delincuentes armados que obligaron a la víctima a pasar al asiento trasero de su rodado. Lo amenazaron e intentarlo llevarlo a su casa, pero el hombre se sinceró y les dijo a sus captores que iba a ser imposible el ingreso debido a que su residencia era en un barrio privado.

AUDIO: EL TESTIMONIO DE LUCAS FRÍAS DESDE LA CÁRCEL 

En esas circunstancias, su pareja se comunicó vía mensaje al celular del secuestrado para preguntar el motivo de su demora. Ante la falta de respuestas, la mujer llamó y se encontró con la voz de uno de los captores, que le exigió $500 mil para liberarlo, además de oro y joyas. Tras reiteradas negociaciones, finalmente la familia del cautivo logró reunir $100 mil, que entregó en el mismo lugar del secuestro, en donde un rato después del pago fue liberado.

A Lucas la justicia le atribuyó haber sido parte de la banda que cometió ambos delitos. Pero él asegura que los jueces no le creyeron cuando narró que estaba recuperándose de un accidente que sufrió trabajando en una heladería de Castelar en el primer caso y de vacaciones en la costa atlántica con amigos en el segundo de los hechos. El joven fue arrestado en una farmacia en la que se desempeñaba en junio de 2016, cuyos dueños también declararon en su favor.

“Ellos (los investigadores) dijeron que llegaron a mí a través de las redes sociales porque una de las víctimas señaló que a uno de los integrantes de la banda lo llamaban ‘Luquitas’. Después hicieron una revisión de mi Facebook y una de las personas secuestradas me señaló a mí. Pero después, en el juicio, una de las víctimas contó que la Policía les dijo a quién tenían que señalar”, indicó el muchacho.

LA VIDA DE LUCAS EN LA CÁRCEL 

 

La familia de Lucas cuestiona la prueba utilizada en el expediente tanto por los jueces como por los fiscales que intervinieron en la causa. Se trata del Tribunal Oral Federal Criminal Nº 2 de San Martín, cuyos responsables fueron los jueces Antonio Venditti y Eduardo Farah. El fiscal de juicio fue Alberto Gentilli. “Si alguien leería la causa se daría cuenta que ni Brian Insaurralde (el otro condenado por los secuestros) ni yo tuvimos nada que ver. Fueron 16 personas que declararon que estaban conmigo en Villa Gesell, y la antena de mi teléfono daba allá”, reflexionó.

Sus días en la cárcel Lucas los aprovecha para capacitarse. Acaba de terminar la escuela completa y en 2022 tiene pensado arrancar la universidad. ¿Qué tiene pensado seguir? “Justamente periodismo”, le reveló a Primer Plano Online. Pero igual espera que el máximo tribunal de justicia revise su caso porque no quiere salir de la cárcel habiendo pagado por algo que asegura no hizo. “Mi nombre ya está sucio y quiero limpiarlo. Nunca encontré la explicación de por qué estoy acá”, concluyó.

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